Real Federación Española de Atletismo
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 martes, 17 de septiembre de 2019   ENTREVISTA WEB 69/2019
Kevin López: "No estoy preparado para fallar a nadie, pero ¿qué es fallar?"

Por : Alfredo Varona - Fotos: Miguelez TEAM


En esta conversación con Kevin López lo primero que se me ocurre decirle es esto: qué difícil es ganar y qué fácil es perder.

Él entonces me corrige:

-Yo más bien diría que difícil es ponerse en forma y qué fácil se pierde la forma.

Luego, añade:

-Pero es que cuando estás en forma ves como en un momento todo se puede ir por la borda y tantas veces se va. Por lo tanto, me parece que lleva usted razón: qué fácil es perder.

Ha cumplido 29 años Kevin López. Ha vuelto a la universidad a estudiar fisioterapia, la carrera que dejó hace cuatro años, porque no sentía esa motivación. Pero hoy es distinto. Quizás porque ha sido padre hace poco o quizás porque cada día se levanta a las 7,30, a la misma hora que su mujer se marcha a trabajar. Él, sin embargo, baja a pasear a los perros, pero levantarse a esa hora ya es un golpe de realismo.

Y de eso se trata en esta vida: de ser realista.

"Creo que siempre lo he sido. He sabido valorar en lo que he fallado", explica Kevin López "No me he dedicado a poner excusas. Al contrario. La mayoría de las veces he reconocido que he tenido yo la culpa porque el 800 es una carrera en la que cuenta mucho el papel del atleta y en la que las excusas, a no ser que te lesiones, no sirven de nada. ¿De qué vale decir que te han dado un golpe que no te han dado?".

"¿Que se podían haber hecho mejor las cosas?", se pregunta después. "Que duda cabe de que sí, porque creo que he pecado muchas veces de competir entrenando, de planificación. He hecho entrenamientos muy bestias como 1'14" 07 en un 600 o 59 segundos en un 500 que sí, que hay que hacerlos, pero quizás yo los he repetido demasiado".

La realidad es que hoy ya no se trata de mirar atrás, "porque entonces siempre hay cosas con las que estás en desacuerdo, cosas que pudieron ser de otra manera como cuando me lesioné preparando los JJOO de Río. Tenía la sensación de que ese era mi momento en el 800 y no pude demostrarlo, pero, en fin...."

Nunca había hablado con Kevin López. Me sorprende hoy por su declaración madura, acaso ejemplar. Quizás porque no puede ser de otra manera en un hombre que a los 29 años decide regresar a la universidad. "Llevaba años estudiando por mi cuenta anatomía, biomecánica y fisiología", descubre.

Llevaba años, en realidad, en los que Kevin sentía ese problema: qué difícil es ganar y qué fácil es perder. Sin embargo, este año se le ve muy seguro en la pista y de eso también hay que hablar, es imprescindible en un día como el de hoy.

" He entendido que quizás ya se me ha pasado el arroz en 800 y no pasa nada: las cosas hay que aceptarlas tal y como son", explica. "Pero esto me ha brindado la posibilidad de convertirme en un atleta de 1.500 y por ahora no va mal, aunque hay que ser realista. Aún tengo que limar carencias. Aún tengo que aprender a manejarme en carreras a nivel mundial. Necesito tiempo para comprobar si soy capaz de hacerlo. El tiempo es el único que podrá demostrarlo".

Hay una palabra inseparable de esta conversación: realismo.

No hace falta que se la recuerde a Kevin Lopez, que hoy vive en Huelva, a las afueras, porque allí trasladaron a su mujer, que es cirujana.

En la soledad de Huelva, Kevín se ha enriquecido a sí mismo. "No estoy preparado para fallarle a nadie. Ni siquiera a mí mismo. Pero ¿qué es fallar?", pregunta en voz alta. "¿Que la gente se crea que voy a ir al Mundial de Doha y voy a ser finalista?. No, eso no es fallar porque a nivel de marcas no se me puede exigir ser finalista. Tengo la 22 o la 23 de los inscritos y solo van a pasar 12 atletas a la final. A mí mismo me molesta decirlo, pero no tiene sentido engañarse".

"Las cosas son como son", sentencia después.

Yo le escucho. Estoy aquí para escucharle y para apuntar lo que dice: "La prensa a veces me ha pegado palos, porque se entusiasmaron conmigo. Se crearon expectativas que a lo mejor no eran las reales. Por eso uno debe defender el realismo. No se trata de otra cosa".

"Ser realista es entender que el día que no me pueda ganar la vida en el atletismo tendré que buscar otro trabajo y tan contento. Me iré diciendo: 'he hecho todo lo que podía hacer", añade él, hijo de un pintor de coches que no se imaginaba en la infancia que algún día fuese atleta. No existía esa tradición en casa ni por asomo. "De niño era tan lento en velocidad que me ganaban hasta las niñas".

Sin embargo, las pruebas de fondo descubrieron un talento especial que es lo que permite que, a los 29 años, sigamos hablando de él y de las esperanzas que depositamos en él: Kevin López Yerga.

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Historial Deportivo de Kevin López
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