Real Federación Española de Atletismo
            Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en RSS Síguenos en Youtube Síguenos en Linkedin


 jueves, 25 de julio de 2019   ENTREVISTA WEB 61/2019
Alberto González: "Siempre que compito tengo un primer puesto en la cabeza"

Por : Antonio Aparicio - Fotos: Miguelez TEAM


"Sólo tú riges los límites de lo imposible, y yo no me pongo ningún límite", reza su perfil de Whatsapp. Toda una declaración de intenciones de un joven martillista de 21 años que, al igual que su principal referente, el mítico pesista Manolo Martínez, está llamado a marcar una época para España en el sector de lanzamientos. Alberto González Moyano (18-jun-1998) ya había alcanzado la final en sus tres primeros grandes campeonatos internacionales de categorías menores, pero el primer gran aldabonazo lo dio hace semana y media en el Europeo Sub-23 de Gävle. No se conformó con estrenarse en el podio, sino que acabó colgándose el oro en detrimento del grandísimo favorito, un húngaro de 22 años que ya fue bronce el año pasado en el Europeo sénior de Berlín (y que también se había impuesto majestuoso en el Mundial Júnior de 2016, donde un Alberto sumamente prometedor ya fue 5º).

"Sabía que si Halasz bajaba la guardia tenía que aprovecharlo", "sentí mía la final desde el primer lanzamiento", o "hasta que no termino el último lanzamiento no me siento inferior a nadie" son sólo algunas de las jugosas frases que nos regala este vocacional estudiante de Fisioterapia en esta entrevista, donde también nos habla de sus próximos objetivos, de sus experiencias y lecciones extraídas en sus temporadas anteriores, de sus virtudes como atleta y puntos a mejorar, o del inusitado e ilusionante gran momento que vive el martillo masculino español. Asimismo, este jiennense orgulloso de su tierra nos detalla sus instructivos comienzos en este deporte y por qué acabó decantándose por los lanzamientos y, particularmente, el martillo. Y por supuesto, nos habla del meritorio papel de su entrenador, un tal Joaquín 'Kini' Moyano González con quien comparte apellidos… y no por casualidad.

En primer lugar, ¿cómo valoras tu actuación en el Europeo sub-23 de Gävle, con ese histórico primer título internacional para un martillista español, mejorando la plata de Javier Cienfuegos en 2013; y venciendo además a una gran figura como el húngaro Bence Halasz, capaz de acariciar los 80 metros (79,57 en 2018)?
Desde principio de temporada, cuando mi entrenador y yo planteamos la planificación, teníamos claro que este campeonato sería el objetivo principal de esta temporada, ya que sería nuestro último campeonato de un gran nivel internacional en categorías menores y queríamos intentar terminar por todo lo alto. Mi valoración podría decir que perfecta a nivel mental y físico, ya que tuve una calificación controlada y una final que sentía mía desde el primer lanzamiento, que para mí fue clave.

¿Con qué expectativas llegabas al campeonato, al que acudías como tercero en el ránking del año (con 73,73) tras Halasz (78,27) y el finlandés Aaron Kangas (73,94)? ¿Te habrías conformado con subir al podio, o soñabas con la posibilidad de aspirar a lo máximo?
Llegábamos con las expectativas muy altas. El entrenamiento que hice dos días antes de la calificación me confirmaba que mi estado de forma era óptimo, y eso me daba aún más confianza. Siempre que voy a una competición tengo un primer puesto en la cabeza, porque la competición es la competición; puede pasar cualquier cosa y tengo que estar listo por si algo pasa. Sabía que estaba para una medalla, pero también sabía que si Halasz bajaba la guardia tenía que aprovecharlo y luchar el oro.

Te impusiste con marca personal de 74,36, tras haberte afianzado ya en la segunda plaza provisional con tu primer y segundo lanzamientos (71,91 y 73,36). ¿Qué te pareció ese cuarto tiro ganador en cuanto a fuerza, velocidad, técnica, etc.? ¿Lo ves mejorable aún en muchos aspectos?
A nivel del punto de fuerza, velocidad y mental habría sido difícil de mejorar, pero técnicamente está claro que me faltan muchos aspectos por mejorar a largo y a corto plazo. También pienso que puedo hacer algunos pequeños cambios que me hagan poder luchar por estar en ese Mundial de Doha 2019.

Un objetivo ambicioso, con esa mínima de 76,00 que se pide a priori… ¿Cómo afrontas entonces el resto de la temporada después de unos primeros meses espléndidos, en los que ya debutaste como internacional absoluto igualando marca personal (73,73) en la Copa de Europa de lanzamientos de marzo?
Tras este campeonato hemos tenido que volver a 'cargar' algo, porque sería imposible mantener este estado durante dos meses. Por tanto, seguiré compitiendo pero no al nivel de estas semanas atrás; y volveré para estar al 100% en el campeonato de España absoluto [31-ago y 1-sep] y el meeting internacional de Andújar [6-sep] en mi tierra: Jaén.

¿Y para los próximos años? ¿Ha cambiado en algo tu mentalidad por el hecho de haber sido capaz de vencer a todo un vigente bronce europeo como Halasz?
No ha cambiado mucho, ya que mi mentalidad ambiciosa viene de mucho tiempo atrás. Hasta que no termino el último lanzamiento no me siento inferior a nadie. También soy consciente de que a cada campeonato se llega con unas hipotéticas posibilidades, y también hay que saber disfrutar si consigues un puesto que te mereces [aunque no ganes].

2018 fue tu primer año centrado en el artefacto absoluto (7,260 kg) y ya lo iniciaste espectacularmente, pues en marzo te destapaste ganando el Campeonato de España de Invierno de Lanzamientos Largos con 73,02, derrotando además en su casa (Montijo) al plusmarquista nacional Javi Cienfuegos. Sin embargo, durante el resto de la temporada no pudiste mejorar ese registro, quedándote a menos de un metro de la mínima para el Europeo de Berlín (74,00). ¿Qué conclusiones sacasteis tu entrenador y tú de esa campaña?
El año pasado fue muy bueno. Empezó todo bajo lo previsto, pero en la temporada veraniega me vino un dolor en la espalda que me impidió lanzar en aproximadamente un mes y me obligó a lanzar con molestias hasta la semana de antes del Nacional absoluto, teniendo que tomar medicación para poder competir sin dolor. Después de aquello me quedé satisfecho porque pude acudir al Nacional siendo competitivo y quedé segundo [con 72,87] por delante de mi compañero y amigo Pedro Martín, que tenía la mínima europea; y así finalicé la temporada igualando el nivel del invierno pero ya sin dolor.

Esta ha sido tu primera medalla internacional, pero ya lucías un currículo muy destacado desde adolescente, con un 9º puesto en el Mundial Juvenil de 2015, un 5º en el Mundial Júnior de 2016 y un 6º en el Europeo Júnior de 2017. ¿De cuáles de esas competiciones guardas mejores y peores recuerdos, y por qué?
Como experiencia nueva e increíble me quedo con el Mundial Juvenil de Cali, porque fue mi primera internacionalidad. Como experiencia inolvidable con mis compañeros y amigos, y como oportunidad de demostrar que estábamos ahí, el Mundial Júnior de Bydgoszcz, porque llegaba 14° en el ranking y terminé 5°. Y como aprendizaje y lección de que, aun siendo de los favoritos no hay nada seguro, el Europeo Júnior de Grosseto.

Tanto en la gran cita sub-20 de Bydgoszcz'16 como en Gävle batiste tu marca personal en la final. ¿Consideras que destacas por ser un buen competidor? ¿Cuáles son tus mayores virtudes como atleta?
Yo me siento muy cómodo en competición y sobre todo en las que hay un alto nivel, ya que considero que en las situaciones difíciles es cuando más me crezco. También es verdad que todavía soy algo irregular, ya que técnicamente todavía tengo mucho por aprender; pero por ahora estoy lleno de ilusiones, ambiciones y retos. Y lo más importante: creo que, cogiendo el consejo de muchas personas, a día de hoy vamos por el buen camino.

¿Qué papel juega en todo esto tu entrenador, Joaquín Moyano González, un técnico joven (33 años) que tiene tus mismos apellidos; y creo que no por casualidad? (risas)
Exactamente, esos apellidos no son por casualidad. Joaquín y yo somos primos y un equipo perfectamente compenetrados el uno con el otro. Empezamos este camino juntos; él como entrenador novel y yo como atleta proveniente de unas escuelas de atletismo locales. Juntos fuimos evolucionando y creciendo, cogiendo los consejos de todo el mundo y haciéndolos propios. La clave por la que creo que Joaquín es uno de los mejores es porque sabe escuchar, aprender y corregir.

¿Cómo fueron tus comienzos en el atletismo en tu Jaén natal y por qué te decantaste por los lanzamientos? ¿Era algo que te atraía desde un principio?
Desde pequeño he sido un niño muy activo deportivamente y he hecho muchos deportes. En atletismo concretamente llevo toda la vida, desde que tengo uso de razón. Empecé haciendo todas las disciplinas; incluso muchas carreras de cross aun siendo un niño más grande de lo normal. El no hacer sólo lanzamientos desde que empecé me ha enseñado muchas cosas como atleta, y es lo que a día de hoy ha hecho que sea un atleta completo que me pueda defender en aspectos como técnica de carrera, técnica de saltos y poder de sacrificio. Pero era inevitable ver con el tiempo que era un chico grande y explosivo con cualidades para el lanzamiento, y a mí también me gustaba competir en algo en lo que era de los mejores.

Como cadete llegaste también a ser subcampeón de España en disco. ¿Podrías haber acabado siendo un buen discóbolo, o era lo natural que te acabases especializando en el martillo?
En cadete combiné el entrenamiento de disco, peso y martillo, y mis resultados de disco y martillo destacaban. Tras varias concentraciones de la Federación Española le aconsejaron a mi entrenador continuar con el martillo ya de forma individual, ya que estas dos disciplinas no son compatibles. Entonces tomamos esa decisión y fue cuando vino un cambio brusco a mejor.
A día de hoy el lanzamiento de disco es una prueba que me sigue gustando mucho, y ayudo a mi club haciendo disco en las ligas.

Ahora mismo, por increíble que pueda sonar, tres martillistas españoles figuráis entre los 40 mejores en el ránking mundial del año: 11º Cienfuegos (77,32), 33º Pedro José Martín (74,56) y 39º tú (74,36). ¿Cómo se explica ese momento tan dulce que está viviendo la especialidad, y qué nos puede deparar en un futuro esta progresión conjunta?
Para mí es algo que no se puede explicar, porque esta disciplina siempre ha sido la marginada de los lanzamientos en España; por su peligrosidad, por su difícil aprendizaje y sobre todo por falta de técnicos que se atrevan a enseñarlo. Pero estamos en una época en la que una serie de entrenadores con experiencia y otra nueva saga de técnicos jóvenes con grandes cualidades que están saliendo están trabajando para sacar en un futuro un gran número de lanzadores y con gran futuro. Creo que tenemos que aprovechar este momento para dar visualización a nivel nacional al lanzamiento de martillo, porque estamos pasando por unos muy buenos momentos, pero creo que vendrán otros mucho mejores.


En efecto, el martillo no es precisamente una prueba con una gran tradición en España… ¿Cuáles son o han sido tus modelos a seguir en la disciplina?
Dentro de mi disciplina el nombre de Javier Cienfuegos siempre ha sido una leyenda, pero a mí como referente siempre me ha gustado el gran Manolo Martínez, por su gran carisma y por ser un gran competidor.

Comparte la noticia:





Imprimir esta noticia





































Servicio Oficial diseñado y producido por ATOS España. © Copyright 2019 / RFEA 1997-2019. Reservados todos los derechos.

| AVISO LEGAL | POLÍTICA DE PRIVACIDAD |