Real Federación Española de Atletismo
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 miércoles, 22 de mayo de 2019   ENTREVISTA WEB 37/2019
José Antonio Carrillo: "Sueño con romper mi sombrero como Sam Mussabini en 'Carros de fuego'"

Por : Antonio Aparicio


"El hombre que no sueña, envejece pronto". José Antonio Carrillo (Cieza, 27-nov-1956), el técnico que dirige los pasos del vigente campeón de Europa de 20 km marcha (Álvaro Martín) y del campeón mundial en 2015 (Miguel Ángel López), parafrasea a William Shakespeare para justificar por qué colmaría su trayectoria emular la escena en que Ian Holm, el actor que interpreta al entrenador Sam Mussabini en la película "Carros de fuego", rompe eufórico su sombrero. Una magnífica trayectoria de casi cuatro décadas que escribió su capítulo más reciente el pasado domingo, cuando Álvaro (5º con 1h20:59) y Miguel Ángel (6º con 1h21:00) contribuyeron con sendas MMT al rotundo triunfo del equipo masculino español de 20 km en la Copa de Europa de Marcha celebrada en Alytus.

El mejor entrenador español de 2015 valora positivamente la actuación de sus dos primeros espadas en tierras lituanas, máxime teniendo en cuenta que la temperatura ("con picos de 27-28º C a la hora que competían ellos") llegó a superar en más de 10 grados las previsiones: "En el caso de Álvaro, que en enero fue operado de la rodilla y cuando compitió en el Campeonato de España de Oropesa apenas llevaba una semana entrenando, la verdad es que ha estado magnífico. Ha competido a gran nivel, y estoy muy contento con su actuación. Y con Miguel Ángel igual, porque después de los Juegos parecía siempre que desconectaba un poco de las carreras y, aunque tuvo ese momento que se quedó un poco desde el km 13, luego remontó muchísimo. Creo que en realidad no le salió el día como esperábamos después de la preparación que habíamos hecho, pero estoy muy orgulloso de él y de su trabajo".

ADAPTACIÓN PARA DOHA
De hecho, el de Llano de Brujas distó sólo 7 segundos del 4º clasificado tras firmar un parcial de 8:05 en los 2 últimos km que, entre los 8 primeros en meta, sólo mejoraron el 1º (Perseus Karlstrom) y el 2º (Vasiliy Mizinov). "Como también se jugaba la plaza para el Mundial y ya la tiene, ahora tenemos mucho margen para Doha. Y queremos aprovechar el tiempo", resalta Carrillo, quien desvela que, junto a la cita habitual con el G.P. Cantones de La Coruña (8 de junio) y dos concentraciones más en altitud (Sierra Nevada y Font Romeu), la preparación mundialista incluye otras líneas maestras. Especialmente, unas pruebas con la RFEA a partir del 14 de junio para trabajar la adaptación a la humedad y al calor en unas instalaciones especiales de la base militar de Torrejón de Ardoz; así como un viaje a Tokio coincidiendo con las fechas del atletismo en los JJ.OO. de 2020 (hacia primeros de agosto) para familiarizarse con las condiciones de la capital nipona. "Los últimos días, ya de preadaptación para Doha, los haremos probablemente por la zona del Mar Menor, donde a primeros de septiembre se pueden alcanzar esos 32º C y el 70-80% de humedad que se prevé que haya en Doha a la hora de la prueba".

El entrenador murciano no se olvida del oro de Miguel Ángel López en Pekín'15, y no descarta ningún resultado en el próximo Mundial: "El condicionante de calor y humedad va a ser un hándicap para todo el mundo, pero como suelo decir: lo que es igual para todos no es ventajoso para nadie, y nosotros vamos a trabajar con la ilusión de volver a intentar estar ahí en el podio. Sé que será muy difícil porque estarán los chinos, los colombianos y otros sudamericanos… los propios japoneses, que se suelen adaptar bien a ese tipo de climatología... Pero nosotros tenemos que pensar en nuestros propios atletas y creo que los rivales serán ellos mismos, porque en España tenemos un potencial impresionante".

ILUSIÓN COLECTIVA, DECEPCIÓN SUPERADA
Una parte importante de ese potencial lo atesora Álvaro Martín, cuyo triunfo en el Europeo de Berlín superó las expectativas del que apenas llevaba una temporada escasa siendo su entrenador: "Lo de Álvaro fue sorprendente. Tiene unas ganas terribles de agradar deportivamente, y hay que llevarlo con tranquilidad y sin prisas, porque él se ofrece a todo. Ahora que ha salido de la lesión, tiene muchas ganas de entrenar y entrenar y entrenar. Hay que llevarlo con mucha cautela, pero es un tío con una ilusión terrible y del que podemos esperar cualquier cosa. Mi ilusión es que el equipo español al completo, con Diego [García] ahí también, puedan hacer un 'roto' importante en el Mundial de Doha; e incluso en los Juegos Olímpicos, por qué no…".

En la anterior cita olímpica, Carrillo sufrió una decepción importante junto a su pupilo Miguel Ángel (11º en 20 km y abandono en 50 km un año después de su título mundial). "Lo de Río'16 fue un palo para él y para mí, indudablemente. Mucha gente nos achacó que si habíamos apostado por las dos pruebas… y en realidad no es así. Disputamos las dos pruebas porque se lo había ganado en el 50 en el Campeonato de España, pero nuestro gran objetivo era el 20. De hecho, todo el mundo, sobre todo la prensa, pensaba que sería oro seguro después de ser campeón de Europa y del mundo. Creo que le pudo más la presión psicológica, el estar allí tanto tiempo, que su prueba fuera la primera en que España optaba a medalla… porque el entrenamiento que hicimos tres días antes fue magnífico; y en el Campeonato de España de Gijón, si no llega a hacer un poco de calor, habría batido el récord nacional de 10.000 metros, que era también el del mundo… Pero el día de la prueba, cuando le vi la cara dije: 'este no es mi Miguel Ángel, que me lo han cambiado…'".

Pero aunque admite que posteriormente les ha costado superar ese bache, el tándem murciano ha extraído sus lecciones y mira al futuro con optimismo: "Tenemos que aprender lo que le dije en su día también: los Juegos Olímpicos se celebran cada cuatro años, pero los competidores eran los mismos que el año anterior en el Mundial. Por tanto, no tenemos que presionarnos en ese sentido porque sean unos Juegos… Ahora creo que Miguel Ángel eso lo tiene superado, y todavía no ha llegado a su techo. En los 20 km, puede bajar de 1h19 perfectamente".

DOS GALLOS EN UN CORRAL
Durante su extensa trayectoria, José Antonio ha entrenado a marchadores muy cualificados, pero aunque hubo una época en que, por ejemplo, Juanma Molina y Benjamín Sánchez coincidían en el equipo nacional de 20 km, nunca había tenido que dirigir simultáneamente a un campeón mundial y un campeón de Europa. "Cuando hay varios gallos en un corral, es difícil poderlos controlar, y a veces hay que tener ese poco de mano izquierda para saber negociar ese talento que tienen los dos", reconoce Carrillo. "Pero si lo tomamos desde el lado positivo, como intento inculcarles, esa competencia que puedan tener es importante a la hora de entrenar, porque se pueden incluso ayudar. Por ejemplo, en el trabajo de una serie a ritmo de competición, a lo mejor si está uno solo haciéndola y hay un desfallecimiento, opta por pararse, pero si el compañero está ahí delante, le anima a seguir. Eso es lo importante, y yo tengo que mirar que cada uno saque lo mejor de sí mismo. De hecho, fíjate en Lituania, que al final sólo hubo un segundo de diferencia entre los dos en meta…".

Quién se lo iba a decir a este apasionado del atletismo cuando, en 1981, fundó junto a otros ciezanos el club Athleo al tiempo que hacía sus pinitos como entrenador y corría algunos maratones… ("era un poco 'flojeras'… hice 3h42 en mi segundo maratón, pero lo hice en Madrid con esas cuestas y sin los chips de ahora que te marcan la marca real", señala divertido). Y es que, como nos recuerda, empezó entrenando todas las disciplinas, pero entonces le gustaban más las combinadas, los lanzamientos, el mediofondo… Y cuando hubo que formar equipo completo para competir con el club, le faltaban un marchador y un obstaculista, y se ofreció un tal Fernando Vázquez para hacer la prueba cadete de marcha. Y aunque Carrillo dudaba de si podría hacerlo bien, "al final, ese fue el primer olímpico que tuve, en Atlanta'96, y después hubo mucha gente que quiso ser Fernando Vázquez. De ahí salió Juanma Molina, luego Benjamín Sánchez, Miguel Ángel López...".

"NI IDEA DE MARCHA"
Y así empezó a escribirse su destino como un proceso imparable; a pesar de que, cuando aquel entrenador radicado en Murcia, José Belmonte, le dijo que ese chaval podía ser marchador, Carrillo le respondiese: "Pero es que yo no tengo ni idea de marcha…". Al tiempo que Vázquez (ya 6º en el Mundial júnior de 1990) iba despuntando como atleta, este licenciado en Medicina iba apostando fuerte por su hobby y formándose en la disciplina (ejercicios de técnica, métodos de entrenamiento…). Y su admirada escuela empezó a dar frutos cada vez más sabrosos; como esa primera gran medalla de Juanma Molina (bronce europeo en 2002, antes de ser también bronce mundial en 2005) que le permitió reivindicar para Cieza ese centro con tapices, cámaras de televisión, espejos, etc, donde, con vídeos a cámara lenta, busca pulir y perfeccionar al máximo la técnica de sus marchadores.

Porque aunque sea una 'rara avis' en su sector, donde la gran mayoría de entrenadores destacados fueron marchadores antes, Carrillo se ha convertido en toda una institución de la marcha a base de pasión y entrega; y todos le respetan y admiran profundamente por sus conocimientos y su trayectoria. "Cuando doy las clases de entrenador, te suelen valorar también porque soy sincero y les digo: yo estoy aquí en la marcha, pero cuando hice el curso de entrenador, en la vida pensaba qué entrenaría a marchadores... Al final la gente me valora por lo que he trabajado y lo que he sacado de la gente, pero me ha costado lo mío", explica. Ese prestigio de su escuela murciana ha hecho también que, en los últimos años, cada vez le lleguen más discípulos procedentes de otras latitudes (como el propio Álvaro Martín, o las también presentes en Alytus Lidia Sánchez-Puebla y María Larios). "En realidad tampoco los he buscado", precisa. "Pero ahí estamos, echando una mano al sector…".

REFERENCIAS PARA LOS JÓVENES
Al preguntarle por cuál es el marchador con más talento al que ha entrenado, Carrillo observa que "cada uno ha destacado por una faceta que, lo ideal, sería aunarlas todas en uno". Así, mientras este purista de la técnica considera modélico a Miguel Ángel López en ese aspecto ("para mí es el mejor atleta del mundo técnicamente hablando, no puedo decir otra cosa"), y define a Álvaro Martín como "la ilusión personificada", también destaca que Juanma Molina "siempre ha sido un tío con una perseverancia, con una capacidad de sufrimiento, con una disciplina para el horario a la hora de entrenar y un saber estar en competición que a lo mejor otros no han tenido".

Respecto al futuro, José Antonio ve que vienen varios jóvenes prometedores con "muchísima calidad", incluidos dos sub-23 a los que entrena: el ciezano Manuel Bermúdez (2º júnior en la Copa del Mundo de Roma'16) y el yeclano Iván López (que este año ha mejorado más de tres minutos su marca, a 1h23:59), pero avisa de que tienen que creérselo y, sobre todo, luchar bastante. "Si siguen y luchan, son el recambio indudablemente. Pero nada es fácil, y espero que ellos sepan que es así y que se lo tienen que currar; que por entrenar conmigo, Carrillo no tiene una varita mágica", subraya.

SOMBRERO BUSCA PUÑETAZO
Sean los más jóvenes o los más experimentados, Carrillo seguirá luchando por que uno o más de sus atletas le hagan cumplir el tercero de sus sueños olímpicos (los dos primeros ya son toda una realidad, con la presencia de 4 atletas suyos en 5 JJ.OO.; y con su propia presencia "oficial" como entrenador en 3 JJ.OO). "Pero el tercero es el más importante. Que un atleta tuyo logre una medalla en los Juegos Olímpicos es el súmmum del súmmum", asevera, precisando que, aunque mejor si fuese de oro, con otro color también se sentiría colmado.

"Me emociono cada vez que veo 'Carros de fuego'. Es una historia casi tan real, de los Juegos de París'24… Mentiría si te dijera que mi sueño no es hacer como hace Sam Mussabini cuando Harold Abrahams gana la prueba de 100m: coger el sombrero de paja y pegarle un puñetazo y romperlo. De hecho, el sombrero me lo regalaron y me lo llevé a Río; y lo tengo en el coche y me lo llevaré a Tokio el año que viene. Y si Dios me da salud y fuerza, estaré llevándomelo hasta que pueda romperlo. Sigo soñando constantemente con eso, sobre todo porque no es una utopía. Creo que hay mimbres para poderlo conseguir", concluye.



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