Real Federación Española de Atletismo
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 jueves, 16 de mayo de 2019   ENTREVISTA WEB 35/2019
Entrevistamos a la plusmarquista española de 50km marcha antes de su viaje a Alytus
Raquel González: "La de veces que tuve que responder a '¿hija, tú estás segura de hacer los 50 km?'..."

Por : Antonio Aparicio


¿A quién quieres más, a tu padre o a tu madre? ¿Y qué prefieres, los 20 km o los 50 km marcha? A Raquel González Campos (16-nov-1989) le resulta casi igual de imposible contestar a ambas preguntas, porque quiere por igual a sus dos progenitores tanto como adora las dos distancias. De hecho, la barcelonesa de Mataró, que este domingo competirá como líder española del año con el equipo femenino de 20 km que defenderá título en la Copa de Europa de Alytus, y que hace tres meses batió el récord nacional en su debut en los 50 km, se considera "equitativamente igual de rápida que resistente", y no descartaría doblar en el próximo Mundial si los resultados de las próximas semanas y los criterios técnicos y federativos así lo aconsejasen.

Esta amante de los retos, graduada en Comunicación Audiovisual y posgraduada en dos Másters (en Dirección de Comunicación y en Gestión Deportiva), nos cuenta cómo, durante un par de años, cursó "extraoficialmente" otro "máster en psicología" para recuperarse de un autocastigo mental post-olímpico y de un rosario de lesiones. Su historia reciente incluye asimismo palabras como confianza, ilusión o superación tras apostarlo todo por venirse a Madrid para entrenar a las órdenes del "cocinero" José Antonio Quintana y dejarse sorprender por la sabia combinación de ingredientes de su preparación. Y así nos lo transmite Raquel en esta apetitosa y sabrosa entrevista. Como agua para chocolate… O como pasión para el atletismo.

En primer lugar, ¿con qué objetivos y motivación afrontas la Copa de Europa de Alytus, después de la reciente concentración en el Grao de Castellón? Lo que más me gusta es sentir esa especial adrenalina que nos da la competición, así que con muchas ganas de que llegue el día. Y más, como bien has nombrado, después de un proceso de concentración donde hemos trabajado muy duro, lo que, junto con el ambiente de la selección española, aviva la motivación.

Llegas como líder española del año tanto en 20 km (1h30:18 en Rio Maior) como en 50 km (con tu récord de España de 4h11:01 en el Nacional de El Vendrell). ¿Qué importancia le concedes a ese logro, aunque sea provisional?
España somos una potencia mundial en marcha y obtener estos resultados tiene un gran valor, tanto por lo que supone en cuanto a resultado deportivo como en lo personal; pues cuanto más cuesta, mejor sabe la recompensa. Pero fíjate, estamos hablando de un resultado actual que yo lo recuerdo como pasado, y es que los deportistas trabajamos pensando en los objetivos y no en los títulos que tenemos.

En Lituania disputarás los 20 kilómetros, pero todo indica que, salvo sorpresa mayúscula y gracias a tu récord, en 50 km tendrías prácticamente garantizada tu presencia en el Mundial de Doha si optases por esa distancia. ¿De qué dependería tu decisión?
De momento hemos decidido no preocuparnos de si nos decidiremos por "mamá" o por "papá" (risas). He descubierto que con el 50 disfruto muchísimo, y podríamos decir que soy equitativamente igual de rápida que resistente. Ahora las energías están reservadas en pensar en la Copa de Europa, y después [José Antonio] Quintana y yo tenemos una conversación pendiente: ¿20 km? ¿50 km? ¿o 20 km y 50 km?


Aun así, pase lo que pase, ¿sigues teniendo más inclinación por los 20?
Es la distancia oficialmente olímpica, así que a la vista es la prioridad. Actualmente hay una batalla judicial abierta que ojalá nos pueda sorprender positivamente y, de la misma manera que los hombres en marcha tienen dos posibilidades de competir en los Juegos Olímpicos, las mujeres también las tengamos.

En todo caso, ¿cómo definirías tu inesperado idilio con los 50 kilómetros? ¿Qué es lo que más te gustó y sorprendió de tu primera experiencia en la marcha larga?
Las sorpresas ilusionan o decepcionan, y en mi caso sucedió lo primero. Me encanta atreverme con retos y, cuando Quintana me lo propuso, me subí rápida al tren. Esa prueba me regaló grandes cosas: confianza, ilusión, descubrir una nueva experiencia de superación, emocionar a la gente… En especial a mis padres, que cuando les dije que me ponía el dorsal para hacer 50 kilómetros, se les hacía un mundo; le tenían mucho respeto. "Hija, ¿tú estás segura?". La de veces que tuve que responder a esa pregunta…

Lo que más me sorprendió fue ver desvanecer a la gente poco a poco. En una prueba de 20 km he visto y he sufrido en mis propias carnes lo que es llevar al cuerpo a unos límites inconscientes, pero estos "chungos" suelen dar al llegar; y en los 50 fue increíble ver cómo durante el transcurso iban cayendo vómitos en el circuito, marchadores andando porque no podían más físicamente pero sí mentalmente, gente en el suelo, etc. Tengo esos recuerdos grabados.

Me consta que José Antonio Quintana, por ejemplo, ya sabía del potencial en 50 km de Julia Takacs (anterior plusmarquista nacional y vigente bronce europeo) cuando la entrenaba, y que tenía especiales ganas de hacer triunfar a una mujer en la distancia… ¿Cómo lo hizo para convencerte, y cómo vivisteis los dos tu récord? Pues ni tuvo que convencerme; sólo dar el paso de abrir un tema de conversación que podía parecer "tabú". Él confiaba en mis posibilidades, yo confío en él y eso se refleja en los resultados.

Después de haber sido entrenada por dos leyendas de la marcha española como José Marín y Valentín Massana, ¿qué motivos te llevaron a decantarte por Quintana y por venir a Madrid?
La vida compartida nos da muchas perspectivas, y he tenido cerca a personas muy valiosas.
Quintana como entrenador tiene un currículum espectacular en el que lleva años sumando medallas internacionales en distintas categorías. Separé lo personal de lo profesional, decidí apostarlo todo y venir a Madrid.

Considero que un buen entrenador es la suma de muchos ingredientes. Mira qué paradoja: siempre que como en casa le digo a mi madre "qué bien cocinas", a lo que ella me responde "es que lo he hecho con mucho amor". Y yo me río porque parece utópico y es real; la pasión es un ingrediente fundamental y, de la misma manera que para cocinar buenos platos hay que saber qué combinar y cómo, para preparar a los atletas también. Los que trabajamos con pasión estamos atentos a todos los detalles, y así he descubierto que Quintana nos "cocina". Estudia mucho la planificación, pero le da mucha importancia a otros campos vitales. Cuando llegué a Madrid su prioridad era mi salud después de tantas complicaciones, algo obvio para rendir, pero también lo era y es que personalmente esté a gusto y feliz con el día a día.

¿Y las expectativas que traías se están cumpliendo?
Profesionalmente, que la respuesta os la den los resultados. Personalmente, me han sorprendido y superado; es la etapa en la que más estoy disfrutando de trabajar duro cada día.

Sueles afirmar que tienes muy claro lo que quieres. ¿Qué es lo que quieres conseguir en el próximo Mundial de Doha?
Aspiro, me ilusiona y me motiva pensar en lo máximo para entrenar cada día. Evidentemente pensamos en resultados, pero me centro en conseguir todo aquello que dependa de mí, y en entregarme al máximo.

Y a más largo plazo, ¿qué quieres conseguir en el atletismo?
Hablando claro, conseguir medallas va a suponer que ese camino sepa mejor, pero lo más importante que nos vamos a llevar de la vida son los recuerdos. Me encantaría que al seguir mirando atrás recordase este camino tan intenso, por muy duro que haya sido, de una bonita manera, lleno de experiencias únicas que sólo el deporte nos puede brindar.

Tu currículo deportivo luce resultados muy regulares en las grandes competiciones, acariciando en varias de ellas el puesto de finalista, aunque de momento sólo lo lograste en el Europeo sub-23 de 2009 (8ª). ¿Cuáles son tus actuaciones internacionales de las que te sientes más orgullosa hasta la fecha?
Los Juegos Olímpicos de Río. La posición y la marca no lo reflejan [20ª con 1h33:03]; de hecho, este resultado me hizo llorar mucho, porque estaba en un momento de forma espectacular y sentía que había perdido mi gran oportunidad. Estuve un tiempo "castigándome" mentalmente hasta que valoré que ese día lo di todo y no podía reprocharme nada. Acabé con convulsiones en el hospital debido a que competí con fiebre; me entregué. Más allá de un puesto o una marca valoré la capacidad y los valores que puse en acción, y eso me aportó una gran recompensa personal.

Superaste un 2016 lleno de dolores en la rodilla izquierda con el objetivo de ser por primera vez olímpica, y posteriormente un 2017 prácticamente en blanco tras dos operaciones y una rehabilitación complicada. ¿Qué lecciones has sacado de esos malos momentos?
Caí en un pozo del que intentaba salir y me volvía a caer, y así una, dos, tres y cuatro veces. Después de la segunda operación ya me costaba alimentar mi motivación para salir adelante y, cuando parecía que veía la luz, otra vez tocaba fondo. Dos fracturas de estrés que ni me lo creía, si no hubiese sido porque ni podía andar… Aquellos recursos psicológicos que empleaba ya no me motivaban, así que tenía que seguir en busca de armas psicológicamente más potentes para poder seguir. En esa época cursé extraoficialmente un Máster de Psicología (risas).

Curiosamente, cuando volviste, pasaste de ser casi "la promesa" frente a las curtidas Beatriz Pascual o Mariajo Poves a ser casi la mayor de las españolas en una prueba totalmente renovada, con jóvenes increíblemente precoces como las que compondrán contigo el equipo de 20 km en Alytus (María Pérez, Laura García-Caro y Lidia Sánchez-Puebla). ¿Cómo has vivido esa transformación? ¿Ejerces un poco de "veterana", dando consejos, por ejemplo?
La valoro muy positivamente, ya que mantenemos la fuerza de la marcha del equipo español siempre viva. Encontrarnos con atletas que no bajen el listón contribuye a mantener esa motivación y ambición que nos lleva a lo más alto. Con ellas la diferencia de edad es menor que con la anterior generación, así que más que consejos de veterana, sintonizamos en inquietudes de nuestras etapas.

Por último, como 'neo-cincuentera', ¿qué te parece la inminente desaparición de la prueba? ¿Echarás de menos los 50 km, o ves con buenos ojos las posibles nuevas distancias (30 o 35 km)?
Personalmente quisiera que se mantuvieran los 50 km, ya que considero que el 20 y el 50 son pruebas totalmente distintas y, sin embargo, la diferencia del 20 km con el 30 km es mínima. Perderíamos la esencia de lo que aporta cada competición y preparación. Podríamos decir que sería como ver una prueba casi repetida, ya que casi nos encontraríamos a los mismos participantes y con similar estrategia.

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Historial Deportivo de Raquel González
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