Real Federación Española de Atletismo
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 martes, 14 de mayo de 2019   ENTREVISTA WEB 34/2019
Entrevistamos al campeón mundial y europeo de 20km marcha
Miguel Ángel López: "Todavía tengo algo más en las piernas para seguir mejorando"

Por : Antonio Aparicio


Una conversación con nuestro único campeón mundial al aire libre de este siglo no puede tener desperdicio. Miguel Ángel López nos atiende desde el Pirineo francés, en Font Romeu, unos días antes de concluir su concentración en altitud de unas cuatro semanas para volar desde Barcelona hasta Lituania, donde este domingo disputará una competición en la que siempre ha aportado un rendimiento óptimo a la selección española: la Copa de Europa.

En esta entrevista, el discípulo de José Antonio Carrillo nos habla de su faceta de gran campeón, comparando su oro europeo de 2014 con el mundial de 2015, e indicando por qué no le importó que el público chino apenas le aplaudiera cuando entró triunfante en el estadio de Pekín. El murciano de Llano de Brujas (3-julio-1988) también habla de su lado más humano, de por qué sus resultados no han sido tan espectaculares en los últimos años, y de cómo ha aprendido de ese bache en el camino. Pero sobre todo, nos revela que su actual marca personal dista bastante de reflejar su verdadero nivel, y nos expresa todo lo bueno que cree que aún puede conseguir en este deporte, motivado por su recuperación de las buenas sensaciones esta temporada tras haberse casado el pasado octubre con Daniela, su "apoyo fundamental".

Miguel Ángel, ¿con qué objetivos y estado de forma encaras la próxima Copa de Europa de Alytus, después de haberte vuelto a proclamarte campeón de España hace dos meses escasos?
Mi estado de forma es bastante bueno; mejor que unos años atrás. Me encuentro bien físicamente y los entrenamientos están saliendo bien, que es lo importante. La Copa de Europa para mí siempre ha sido un objetivo importante, y la verdad es que todas las que he hecho, por suerte, me han salido bien. Este año es especialmente importante, porque de ahí sale la plaza para el Mundial de Doha que queda vacante, que a priori nos la tendremos que jugar entre Alberto Amezcua y yo.

Efectivamente, es una competición que se te da especialmente bien, porque en las tres últimas ediciones has encadenado un oro y dos platas. ¿Te motiva especialmente buscar un cuarto podio consecutivo?
Sí, por supuesto. Seguir esa línea tan buena que llevo en esta competición para mí es importante. Sobre todo porque sabemos que en la marcha europea el nivel es muy alto, y este año va a haber un nivel impresionante. También es una competición que, si te sale bien, te puede dar una idea de cómo estás. Hasta ahora, en las tres últimas ediciones he podido sacar medalla, y cuando era júnior también lo hice. Además, es una competición por equipos, y también es importante que España [que defiende título en 20 km] esté lo más arriba posible.

Si bien es cierto que has mantenido un buen nivel estos últimos años, sobre todo en 2017, el aficionado se pregunta qué le ha pasado a nuestro único campeón mundial al aire libre del siglo XXI después de Pekín'15…
Lo que pasa es que esto es deporte, y al final uno es humano también y a veces no salen las cosas como uno desea. Yo continué con el trabajo y la ilusión, pero sí es verdad que he tenido unos años regulares en cuanto a resultados; que no han sido malos del todo, porque ha habido cosas positivas. Pero es cierto que veníamos de una época de conseguir un campeonato del mundo (2015), un campeonato de Europa (2014), medalla en otro mundial (2013)... Entonces claro, si bajas de ahí, luego cuesta volver a retomar esa senda. En mi caso, estos años no he dejado de intentarlo, y eso me ha hecho volver a conseguir buenos resultados. Este año creo que van apareciendo, y por esa parte estoy contento. Ahora falta hacerlo bien en los grandes objetivos que quedan de la temporada; especialmente la Copa de Europa y luego, si se diera el caso, en Doha.

¿Influyó mucho la decepción de los Juegos de Río 2016 [11º en 20 km y abandono en 50 km]? ¿Fue muy dura de digerir?
Influyó en ese sentido de que llevaba unos años muy buenos en resultados y de mucho trabajo, y quise culminarlo en Río con un gran resultado también. No sé cómo habría sido mi futuro si lo hubiese conseguido, pero lógicamente te afecta. Cuesta pasar un bache y superarlo, y ya está. Creo que no hay que darle más vueltas. Al final hay que asumir cuando uno lo hace bien y cuando lo hace mal también.

¿Dirías que ya está superado, o todavía te queda algún espinita que sacarte?
No, porque no merece la pena quedarse en ese momento. Los objetivos vienen uno tras otro, van pasando y siempre hay que mirar hacia delante. Hoy día no se puede hacer nada más de lo que se hizo, eso ya no se puede cambiar. Entonces hay que mirar a los próximos objetivos. Este año son estos, y el año que viene habrá otros Juegos Olímpicos. Lo bueno es que al final la experiencia siempre queda; sobre todo cuando lo haces mal, que siempre analizas mucho más las cosas y te sirve para aprender y crecer. Y espero que me sirva para un futuro.

¿Qué lecciones habéis sacado tú y tu entrenador de todo esto?
A veces el trabajo se hace, e incluso bien hecho, pero hay otras cosas que igual se te escapan. Y en ese momento, la lección que sacamos es que quizá no estaba preparado todavía para asumir todo lo que me había pasado en ese momento. Y aunque yo intentaba llevarlo de la mejor manera, mi subconsciente me traicionó y, quizás, no supe canalizar positivamente todo ese estrés y esa ansiedad; y eso me vino en contra. Creo que sobre todo fue eso, porque el trabajo y el físico estaban ahí, pero la mente también es muy importante.

Respecto a los 50 km, ¿descartasteis un poco que fuese tu prueba entonces, o tal vez visteis algo precipitado el intento de doblar distancia?
No. Ese año se fueron encadenando muchas cosas y, realmente, la distancia de 50 no afectó para nada a mi rendimiento, porque sabíamos que era una prueba que yo quería intentar salir para hacerlo bien y ya está; no ambicionaba mucho más. Pero sí es cierto que, a toro pasado, las cosas quizás se harían de otra manera. Y en este caso, a lo mejor no estaba preparado todavía para ese reto tan importante. Pero nosotros preparamos la distancia de 20 km, y el 50 era secundario en ese momento.

¿Y por qué no has vuelto a competir en 50 km? ¿Le has tomado un poco de tirria a la distancia?
No, no le he tomado tirria. De hecho, si hubiera salido todo bien en Río, probablemente habría cambiado al 50 ya desde este ciclo. Pero al quedarme un poco esa espina, sentía que en 20 km todavía tenía cosas por dar y que mi nivel ahí seguía; no había bajado. Básicamente, no ha surgido hacerlo estos años. Este año, por ejemplo, sí que salí en el campeonato de España, pero sólo hice 30 km. También me da un poco de 'cosa' porque el 50 va a desaparecer y probablemente no tenga la oportunidad de volver a hacerlo en ningún campeonato, pero la situación se ha dado así.

Entonces, cuando desaparezca, ¿verás con buenos ojos la nueva distancia que se decida; los 30 o 35 km?
Sí, son distancias que me motivan y que creo que puedo hacer bien. Pero el 50 es otra historia y ahora, con todos los cambios que se prevén en la marcha, ya será diferente.

Volviendo a los 20 km, el hecho de que firmases tu mejor marca hasta ahora (1h19:14) en el Mundial de Pekín, y que previamente también lograses marca personal en los JJ.OO. de Londres (1h19:49) y casi en el Europeo de Zúrich, demuestra que eres un magnífico competidor. ¿Crees que volverás a recuperar el nivel de antaño, o incluso mejorarlo?
Sí, se ha dado la circunstancia de que mi marca personal casi siempre ha sido en grandes campeonatos. Eso quiere decir que normalmente hemos llegado bien a las grandes citas, porque es difícil hacer marca allí. También es verdad que la marca personal que tengo no refleja lo que creo que puedo hacer. He podido hacer bastante menos en algunas ocasiones, y siento que todavía puedo rebajarla. Será difícil porque para eso hace falta un nivel muy alto y estar muy bien físicamente, pero creo que estoy en el camino; y quién sabe si en esta Copa de Europa o en otra competición importante pueda salir. En Doha no creo que salgan marcas personales porque va a ser una carrera dura y no debería ser muy rápida. Pero me gustaría mejorarla porque también es una espinita que tengo ahí; no haber podido bajar como mínimo de 1h19.

¿Qué marca crees que has podido valer, aproximadamente?
Creo que el año del Mundial de Pekín podía haber hecho perfectamente 1h18:30, 1h18:20... por ahí.

También destacas por haber logrado tus grandes triunfos con condiciones climáticas muy diversas (Zúrich, Pekín…). Aunque primero tienes que clasificarte para el Mundial, ¿cómo ves el más difícil todavía de Doha?
Claro, primero tengo que clasificarme… Pero sí que tuvimos la oportunidad de estar allí con la Federación una semana en octubre, para ver cómo estaba aquello, y la verdad es que es durísimo. Es infernal lo que nos vamos a encontrar allí, sobre todo los que competimos fuera del estadio. Y aunque la competición sea de noche, la humedad es altísima y la sensación es muy agobiante. Creo que va a ser la competición más dura que se ha hecho hasta ahora en las pruebas de atletismo en el exterior.

¿Pero te ves capacitado para adaptarte y lograr algo importante allí?
Sí. Ya llevo bastantes años en atletismo y he tenido que competir en muchos sitios distintos y, más o menos, creo que me he adaptado bien. Con calor todo el mundo sufre, sobre todo con la humedad. Quizás eso sea lo más difícil, trabajar el tema de la humedad. Este año lo estamos haciendo con vistas a poder competir allí y espero adaptarme. Los días que estuve allí, aunque estábamos en pretemporada, las sensaciones fueron buenas, sobre todo los últimos días.

En Oropesa firmaste tu segunda mejor marca en un mes de marzo (1h21:21), sólo superada por los espléndidos 1h19:52 con qué ganaste el título nacional el año de Pekín. ¿Te dice algo ese dato?
La carrera de 2015 fue en Rentería, en el norte, así que tuvimos muy buena climatología y fue un carrerón por parte de todos. En Oropesa fue una carrera distinta, porque salí yo solo desde el primer momento. Hice los primeros 10 km bastante rápido, para hacer 1h20-poco, pero la última parte, ya con algo de calor, bajé un poquito el ritmo. Fueron condiciones distintas. Pero sobre todo, más que la marca, me quedo con las sensaciones de volver a sentirte competitivo; que controlas un poco la situación, a ti mismo y a la carrera. Me quedé contento con ese inicio; y ahora es cuando viene lo 'gordo' y hay que estar ahí peleando.

¿En esos momentos menos buenos de los que hablábamos, a quiénes tienes que agradecerle el haberte ayudado a mantener la pasión por competir?
A varios, pero sobre todo la gente cercana: la familia y mi novia, que ya es mi mujer desde octubre del año pasado. También ha sido un apoyo fundamental ella especialmente. Al final son ellos los que viven también esos sinsabores más de cerca en el día a día. Y luego todo mi equipo de trabajo: mi entrenador, mi fisio, representante, médico… que están ahí también sufriendo con cada 'palo' y alegrándose con cada victoria.

Aunque quizá no hayáis compartido muchos entrenamientos, ¿qué ha supuesto para ti el pasar a compartir entrenador con tu sucesor como campeón de Europa, Álvaro Martín?
El año pasado ya estuvimos entrenando antes del Europeo de Berlín en Navacerrada. Realmente, era la primera vez que entrenábamos juntos; aunque anteriormente habíamos sido compañeros desde que él vino a los Juegos de Londres 2012, y hemos compartido momentos en concentraciones. Y bien… aunque al final, el atletismo sea un deporte individual, y cada uno vaya buscando mejorar su rendimiento personal y sus propios objetivos. Me ha servido también para motivarme, al tener ese aliciente de alguien fuerte a tu lado. Y este año también; prácticamente sólo hemos coincidido en las concentraciones, porque él vive en Madrid y yo en Murcia. Pero siempre es bueno entrenar con alguien de un grandísimo nivel. Te ayuda a exigirte en el día a día; porque algunos días uno va mejor; otros días otro…

¿Cómo recibiste la noticia reciente de que pasabas a ser plata en Moscú'13 por la descalificación por dopaje del ruso Aleksandr Ivanov, al que un año después superaste por un segundo en Zúrich?
La verdad, con cierta alegría, pero también con parte de tristeza. Que eso tenga que venir seis años después… Te quedas como que ha pasado mucho tiempo, aunque siempre está bien que se haga justicia, está claro. Yo tuve la suerte incluso de subir al podio, pero el que quedó cuarto no pudo ni vivir ese momento. Aunque se pille a la persona que ha hecho trampas y luego se redistribuyan las medallas, es muy difícil compensar ese daño tanto deportivo como económico, como de muchas otras cosas que eso arrastra. Pero bueno, mejor ser plata que bronce, si eso es lo que me tocaba…

De todos tus éxitos hasta ahora, ¿a cuál concedes más valor? ¿'Ganaría' tu recital en Pekín o tu alucinante sprint final en Zúrich ante tres rivales?
No sabría con cuál quedarme; aunque el Mundial fue muy importante y tuvo también mucho valor, porque la carrera fue muy distinta a la de Zúrich. Tuve que remontar en la parte final y ganar al chino Zhen Wang, un rival durísimo que metía unos hachazos y unos cambios de ritmo impresionantes, y además competía en casa. Creo que poder ganarle allí lo hizo especial, aunque eso también hizo que me aplaudieran bastante poco al entrar al estadio (risas). Zúrich fue una carrera emocionante, muy complicada, porque nunca esperas llegar a la última vuelta, incluso a los últimos metros, con tres atletas más jugándote una medalla... no es nada habitual en la marcha. En esa carrera sufrí hasta el último metro para poder ganar. No sé, me quedaría con las dos; no te podría decir una.

Por último, ¿qué crees que te queda por conseguir en tu carrera deportiva? ¿Con qué te quedarías satisfecho?
(Reflexiona) Te diría, lógicamente, que con la medalla que me falta, que es la olímpica. Tengo un diploma olímpico de Londres, pero es cierto que lo que buscaba en Río y lo que me falta es la medalla. Me gustaría completar ese palmarés y conseguirla, aunque creo que ya he conseguido muchísimas cosas importantes que sueñas, pero es muy difícil conseguirlas. Ya sólo ganar un Mundial para mí es algo muy grande. Así que, si pudiera, lograr esa medalla; y sobre todo seguir mejorando. Creo que todavía tengo algo más en las piernas, y todo lo que venga hasta el momento de retirarme será bueno. Espero que sean buenos resultados y me retire con buen sabor de boca.

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