Real Federación Española de Atletismo
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 martes, 30 de abril de 2019   ENTREVISTA WEB 33/2019
Carlos Mayo: La vida ha tratado de hundirme

Por : Alfredo Varona


Esta es la historia de un joven que lo ha pasado mal. "La vida ha tratado de hundirme". Nos hará pensar en lo que podemos hacer para superar las dificultades. Él durante el largo año, que duró su lesión, trató de aislarse del atletismo. "Evitaba quedar con la gente del grupo". Hablaba con su entrenador, "a lo sumo, una vez a la semana cuando estábamos acostumbrados a hablar todos los días, pero yo sabía que él lo estaba pasando tan mal como yo. Y tampoco se trataba de llamarle para darle malas noticias". Carlos Mayo, que hoy está a punto de terminar la carrera de Medicina, no podía o no sabía hacerlo de otra forma. "A cualquier traumatólogo que me encontraba le explicaba el dolor". También pensaba que "dolores de este tipo que no tienen un diagnóstico claro han acabado con la carrera de mucha gente". Temía ser uno de ellos y le ofendía por dentro y por fuera. "Me acostaba y me costaba dormir. No hacía lo que me pedía el cuerpo. Notaba que me faltaba algo. Comprobé que es difícil vivir así".

Pero ahora pasemos a la parte positiva. Hoy, Carlos Mayo tiene 23 años y acaba de ganar una carrera de 10 kilómetros en Madrid. Hace dos meses que empezó a entrenar los siete días a la semana y, "aunque no haya realizado nada del otro mundo", ya rueda sin dificultad "entre 3'40" y 3'45" y ha llegado a hacer 6x1.000 el primero a 2'52" y el último a 2'45" con 1'00" de recuperación que no está nada mal". Hoy, Carlos Mayo es un joven feliz que ya está convencido de que esa promesa que se ha hecho a sí mismo es posible. "Volveré a cortarme el pelo cuando vuelva a ser internacional". Su imagen no es la del atleta que vimos proclamarse campeón de Europa sub-23 con aquel tupé impecable, el pelo perfectamente alineado, "porque entonces me cortaba el pelo antes de cada carrera". Parecía un estudiante de Harvard. "Me miraba al espejo y me motivaba verme así", explica.

Así que el pelo es parte de esta historia en la que hoy ya no se trata de hacer una cronología. Nos ha sobrado el tiempo para echarlo de menos desde aquel cross de Cáceres, "porque esto se alargó más de lo previsto". Al fondo quedan días en los que planteó batalla a la frustración y en los que José Luis Mareca, su entrenador, vio un momento clave. "Cuando entendimos que la única solución era operar, ya se relajó. Quisimos pensar que después de la operación todo iría bien y sólo habría que tener paciencia". Pero aun así no fue fácil vencer a ese dolor pegado a la rotula que, de alguna manera, retrata el infierno, porque "no sabías lo que hacer", insiste Mayo. "Llegué a pensar en dejarlo todo y dedicarme, como mis compañeros de universidad, a estudiar el MIR lo que significaba abandonar el atletismo, porque sacarse la especialidad implica guardias en el hospital y, como mínimo, seis noches sin dormir al mes. Y eso ya sí que es incompatible con el atletismo de elite".

Pero Carlos Mayo no quería irse tan pronto. "No podía irme así", razona hoy. "Siempre había soñado con el momento de llegar a la categoría absoluta y ahora que iba a empezar…", explicaba a toda esa legión de gentes que preguntaban por él. Su entrenador trataba de consolarse en la intimidad. "A veces estas cosas pueden pasar". Así es la voz de la paciencia. Sin embargo, eso no impidió que Mayo lo pasase "mal y a veces excesivamente mal". Hoy, podríamos contarlo una y mil veces. Él entonces volverá a recordar que el dolor no le impedía hacer una vida normal, "pero me limitaba al correr". Y no hay hombre, apartado de su vocación que pueda ser feliz. "Si a un atleta le limitas correr le estás partiendo la vida. Un día, dos, puedes hacer natación, otro bicicleta, al siguiente elíptica, aunque a mí la elíptica me dejaba la rodilla rara. Pero, en cualquier caso, ya no era eso, sino que ese no era tu hábitat. Tu hábitat es correr y de ahí que mi vida social se alejase de todo lo que me recordaba el atletismo. Era contraproducente para mí".

El caso es que un día cambió todo de golpe. Antes de ir a la consulta del doctor Guillen en Madrid, Mayo hizo "un rodaje de 55 minutos con cuestas, con escaleras, con dureza" y, por primera vez, no le dolió nada. Desde entonces, no teme que "el dolor pueda reproducirse". Sería vivir con los ojos tristes y no es justo vivir así. Si lo que uno quiere es volver a ser el que fue, debemos hacer caso a su entrenador. "Tenemos que pensar en positivo". Máxime a su edad, a los 23 años, cuando le queda tanta vida por vivir y tantos viajes por hacer. Así que ya sólo nos quedan olvidar las noches en vela y que el peluquero reciba la orden. Que vuelva ese tupé de Carlos Mayo en competición, alejada de la imagen de hoy producto de uno de esos días de amargura en los que el atleta se presentó en la peluquería… "y como soy aficionado al Madrid y a Gareth Bale pedí que me simularán su peinado". Sin embargo, hoy da la sensación de que ese peinado ya tiene las horas contadas. El futuro ha abierto la puerta.

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Historial Deportivo de Carlos Mayo
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Compitiendo en el Europeo de cross de Samoprin en diciembre de 2017
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Su última prueba en pista (Zaragoza, 3 febrero 2018)
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