Real Federación Española de Atletismo
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 miércoles, 24 de abril de 2019   ENTREVISTA WEB 28/2019
Javi Guerra: ya no se puede perder

Por : Alfredo Varona


Esto es una manera de explicar que se puede ganar sin ganar nunca. También es una manera de reconocer a un hombre que encontró su sitio en el maratón. Y hasta podría permitirme el lujo de arrancar esta historia con Paco, su padre, que fue atleta de élite. Un atleta cocinado a fuego lento que hoy es un hombre mayor que rara vez le pregunta a su hijo por sus entrenamientos. Trata de no inmiscuirse en nada, y seguro que se sabe de memoria cada cosa que hace. Que a escondidas se las pregunta al entrenador. Pero ése también es el valor de toda esta historia: la motivación continúa en su punto,como si volviesemos a empezar mañana. La motivación es esa cosa a la que hay que cuidar, hija de pequeños o grandes detalles como ese silencio de Paco, el padre, ese silencio que no deja de soñar. Porque 35 años después su hijo Javi Guerra nos sigue dando motivos para soñar y, pase lo que pase, ya no se puede perder: ya es tarde para perder.

Hace seis años, sí. Hace seis años parecía imposible escribir así porque Javi Guerra venía de un mundo difícil, gobernado por la ansiedad, en el que no dejaba de preguntarse 'que me pasa'. Una pregunta amarga que recordaba los peores ratos de su padre en el atletismo, donde fue un hombre incapaz de administrar la presión. Ni siquiera cuando se hizo campeón de España de cross en el año 93. Quizás por eso Javi, que lo vivió todo de niño, no sólo tenía que luchar frente al cronómetro en la pista. También frente a la cabeza. Una cabeza que un día su entrenador decidió operar de urgencia. "El maratón", le dijo Antonio Serrano, "tu sitio está en el maratón". Recordó entonces que había que arriesgar, que nuestros padres nos enseñaron que la vida es un juego de riesgos. "No sabíamos que fuésemos a acertar pero sí podíamos acertar". Y la realidad es que hoy, seis años más jóvenes, podemos presumir de una historia brillante. Javi Guerra es un atleta construido frente al tiempo. Un hombre de 35 años, dueño de un buen presente y de un ambicioso futuro en el que imagina que puede durar "otros cuatro o cinco años a buen nivel".

De ahí que la portada de esta conversación no pueda ser más amable con un atleta que asegura que todo va bien; que el miedo ya pasó y que llega a la línea de salida del maratón de Madrid con entrenos tan contundentes "como esos 6x2.000 a una media de 5'54" en la pista del INEF con una recuperación de 500 metros a 1'40". Y no es lo que cuenta sino cómo lo cuenta. "Tiene la misma motivación que el primer día que coincidí con él", insiste su entrenador, que recuerda que Javi Guerra ya ha corrido diez maratones y no ha fallado en ninguno. "He aprendido a tener confianza en mí mismo, a solucionar los problemas". El resultado es un atleta extraordinariamente competitivo al que le parece mentira "lo rápido que ha pasado el tiempo". Pero el tiempo no se para ante nadie. "Aún me parece que fue ayer cuando empecé en el maratón y ya han pasado seis años". Un tratado de paz consigo mismo que continúa al alza. "No hace falta de que me convenza de lo que me convence mi cuerpo como se ha demostrado en la preparación de este maratón de Madrid. Ha salido todo bien y no es fácil. No he tenido ningún problema muscular y, si miro atrás, veo que los tiempos de las series son muy similares a los de antes. No he decaído con la edad que tengo, y eso me alegra. Pero a la vez me avisa de que he de seguir cuidándome como hasta ahora, de que esto no es suficiente y de que no pasa nada por ser veterano".

El carnet de identidad no engaña. "Ahora me enfrento a atletas a los que saco ocho o nueve años. Pero eso no significa que tengan más ilusión que yo", rebate Javi Guerra, cuyo discurso cruzó fronteras en estos seis maravillosos años "en los que sólo me ha faltado una medalla en un gran campeonato". Sin embargo, ganó algo más valioso, "la satisfacción del deber cumplido", que es una manera de hacer historia para él. El mismo hombre que supo vencerse a sí mismo. Paco,el padre, tiene que estar muy, muy orgulloso. "Hubo que luchar mucho con Javi, que era incapaz de controlar sus miedos", explica Serrano al recordar aquellos años en los que no salía el sol. "Sin embargo, ahora es un hombre que se domina totalmente a sí mismo. Un atleta capaz de clavar los tiempos que le pido en los entrenamientos sin necesidad de mirar el reloj, y eso es por la confianza que adquirió cuando volvió a vivir a Segovia. Un día lo vimos claro porque él no lo veía claro aquí. Tenía que volver a su casa. Tenía que volver a sus 1.000 metros de altitud, a su pista, a sus circuitos, a su vida".

Hoy, la felicidad es la de contarlo, la de fotografiar a Javi Guerra y fotografiar la seguridad sea en el último rodaje de 30 kilómetros en la Casa de Campo o en cualquiera de los diez maratones que lleva. El miedo perdió su derecho a amotinarse y, sí, es verdad que no dejamos de hablar del miedo. Pero es que ésa es la verdadera enseñanza de toda esta historia. La prueba de que podemos vencernos a nosotros mismos. "Cuando uno está bien sube igual de bien que baja", le dice hoy Antonio Serrano de cara al trazado del maratón de Madrid en el que las cuestas no perdonan. "La idea es aguantar el máximo tiempo posible a los atletas africanos", añade Javi Guerra. "En realidad, el mero hecho de estar aquí ya es un premio. La posibilidad de enfrentarme a esa posibilidad es un premio en una ciudad como Madrid, al lado de mi público, y después de una preparación en la que debo estar muy agradecido. No he tenido ningún problema, y eso es una fortuna inmensa, porque a veces la preparación del maratón se puede convertir en un calvario y, sin embargo, yo,a mí edad..."

Por eso esta historia también es una segunda juventud. El placer de llegar a conocerse tanto a uno mismo. El placer de valorar cada cosa que está pasando, de entender que seis años no son suficientes. Que tienen que ser más. Que van a ser más como imaginan los silencios de Paco, el padre. La naturalidad con la que mira al futuro de Javi o la voz de Antonio, el entrenador, que tal vez sea la columna vertebral de esta historia. "Sentido común, todo esto es sentido común", insiste. "De otra manera no puede entenderse la longevidad de un atleta que empezó tan joven", añade Serrano. "Lleva ya casi 18 años y, sin embargo, ves como lo vive y ves lo que quiere a esto. Sin ir más lejos, en el pasado maratón de Boston me escribía por Whattsap y entre los dos comparábamos las cuestas de Boston con las que nos vamos a encontrar en Madrid. Por lo tanto, no sé donde está el límite de esta historia". Una pregunta de la que tampoco hice uso en la conversación con Javi Guerra. "No sé hasta donde podré llegar, pero sí sé hasta donde quiero llegar", señala."Después, una vez que pase todo, no sé si me convertiré en el nuevo Martín Fiz. No lo creo. A primera vista, lo veo tan difícil, correr a esos ritmos a su edad… Otra cosa es que me proponga hacer los seis Majors, pues sí, eso tal vez sí, pero de ahí a batallar cada récord del mundo… No sé, no sé".

Enlaces relacionados:

Historial Deportivo de Javier Guerra
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Junto a su entrenador Antonio Serrano
Junto a su entrenador Antonio Serrano









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