Real Federación Española de Atletismo
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 lunes, 25 de marzo de 2019   ENTREVISTA WEB 18/2019
Juan del Campo y Luismi Martín "Algún lesionado será finalista olímpico"

Por : Alfredo Varona


De ellos aprenderé esta vez que "el que más lejos va a llegar es el que menos decisiones erróneas cometa" y que hay veces en las que hay que avisar al atleta de que, "tal y como te veo, te la vas a pegar". No tener miedo entonces a decirle, "déjate llevar, déjate aconsejar y no pretendas estar a los 22 años donde vas a estar a los 26 porque a todos nos ha pasado. Pero hay que respetar que cada generación tiene su ritmo". Así lo explica Juan del Campo, un tipo de 51 años que se expresa con una naturalidad envidiable y que recuerda que estamos en un deporte "en el que la genética es determinante" hasta el punto de limitar esa pregunta que a todos nos hace ilusión: "¿Hasta dónde podré llegar?" La diferencia es aceptarla como la aceptó Juan Del Campo en su momento: "Yo lo máximo que llegué fue a ser finalista en un campeonato de España. Fui feliz, porque llegué hasta donde podía llegar. Mi conciencia quedó tranquila. No me comparé a quien no me podía comparar como, por ejemplo, a Luismi, que llegó a ser olímpico, a un sitio al que yo no podía llegar de ninguna manera".

Luismi es Luis Miguel Martín Berlanas, un hombre de 47 años que, efectivamente, en los Juegos Olímpicos de Sidney se vio "de tú a tú en los 3.000 obstáculos con los africanos y fui muy feliz, sí. Pero no sé si fui más feliz que cuando me proclamé campeón de España cadete de 1.000 metros con 2'31", giré la mirada y vi a mi entrenador emocionado, casi llorando". Una prueba de que la felicidad es muy relativa y de que no depende del entorno sino de uno mismo. "Ganar se va a ganar muy pocas veces, porque este deporte es así", advierte Juan del Campo. "Hay que aceptar que para que un día salga hay que picar piedra durante muchos años, y esto va a ser siempre así. Al final, la vida se reduce a tres o cuatro decisiones como pasa en casi todas las profesiones". Por eso hay una frase que él tantas veces repite a los atletas. "No te defraudes a tí mismo. No te engañes. No vale la pena. No vas a sacar nada bueno de eso".

"Nadie te va a regalar nada. Aunque parezca un tópico, es así", argumenta Berlanas, que defiende que "el artista es el atleta. Nosotros sólo estamos para ayudarle. No podemos hacer otra cosa. Pero en el intento tenemos la ventanilla abierta las 24 horas del día. A cualquier hora, nuestro teléfono está encendido. Por eso pedimos al atleta que él también dé el 100/100. Y, si no lo da, no hay nada que hacer, porque cuando uno llega a la final de un Campeonato de España todos son buenos. La diferencia entonces estará en los matices. Es más, la diferencia puede estar en el descanso y eso es algo que sólo puede controlar el atleta. Por eso yo no me canso de poner el ejemplo de Jesús España, que no sólo era duro de cabeza. También vivía al cien por cien para esto. De ahí sólo podían salir cosas buenas como realmente ocurrió".

"Aparte de ser buenos, hay que parecer buenos. Que nadie lo dude, porque esto es así y, a partir de ahí, la ambición claro que se puede domesticar y a uno se le puede enseñar a tranquilizarse. De hecho, nosotros estamos aquí para eso. Nadie nace aprendido", insiste Juan del Campo, que se sitúa en cualquier mañana en la pista del INEF. "Nosotros vivimos de las alegrías de otros, de ayudar a otros a cumplir objetivos que en este momento son los más importantes de su vida. A lo mejor, dentro de diez años no, pero hoy sí porque mañana no podrá ser. Por eso hay tantos días que tenemos que recordar que esto no sólo es correr. No sólo son las marcas. También es la vida de ese atleta que puede pasar meses lesionado, que se siente vulnerable nada más que de ver la bicicleta elíptica y al que, sin embargo, tú debes recordar que algún lesionado va a estar algún día en una final olímpica. Y puedes hacerlo, porque lo has vivido y porque sabes que volverá a ocurrir".

La prueba fue Berlanas, en su época de atleta cuando las lesiones empezaron a fustigarle. "Fue extraño porque hasta entonces yo nunca había tenido ni una contractura. Pero luego, cuando me lesionaba tanto, creo que fui un buen paciente. Hice toda la elíptica que podía. Llegué a estar hasta 3 horas, 35 minutos un día. Hubo otros de dos horas por la mañana y dos horas por la tarde. Entonces me montaba mis películas y el día, que me bajaba de la bicicleta, todo era más fácil". De ahí que hoy Berlanas juegue con ventaja: "No me angustiaba con lo que no dependía de mí. No me preocupa por preguntar a los demás lo que estaban entrenando porque normalmente lo que te cuentan los demás es mentira. Y todo eso forma parte de lo que hoy intento a hacer ver a los atletas. Esto es una mezcla de momentos buenos y malos en los que normalmente ganan los malos. La clave entonces es aprender a gestionarlo todo: lo bueno y lo malo".

"Hay que asumir resultados. Hay que saber controlar la frustración de los lunes cuando el domingo no ha salido la competición", insiste Juan del Campo. "A veces, solo hay que preguntarse en qué he fallado. Son preguntas reparadoras y entonces, si nosotros le podemos ayudar al atleta a solucionarlas…, aquí estamos. Y, si uno cree que ha llegado el momento de cambiar, como nos pasó con Sebas Martos, que decía que necesitaba irse a un sitio más tranquilo, 'hazlo, adelante', porque esto es así: los atletas van y vienen, va a ser así siempre. Y, si se va, nosotros le desearemos suerte, como hicimos con Sebas, porque, si le va bien a él, le va bien al atletismo español y, por consiguiente, nos irá bien a todos". Una idea honesta de la vida que le permite a uno cerrar este rato de la manera más convincente: el atletismo es de todos como me explicaron ellos dos, Juan del Campo y Luismi Berlanas, nada más llegar: antes de saber de lo que íbamos a hablar.

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