Real Federación Española de Atletismo
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 martes, 19 de marzo de 2019   ENTREVISTA WEB 15/2019
José Antonio Ureña, Fuerza Múltiple y Hereditaria

Por : Sergio Hernández-Ranera


El caso de este veterano atleta es ciertamente interesante. No sólo corresponde al del vigente campeón de Europa en su franja de edad en una disciplina tan complicada como son las pruebas combinadas, sino que también ostenta el récord mundial en pista cubierta con 4.415 puntos. Con estos mimbres, no es de extrañar que haya recibido el premio al mejor atleta máster español del año 2018. Y aún hay más: también se da la circunstancia de que entrena al actual campeón europeo absoluto de heptatlón bajo techo, que además es su hijo Jorge. En pocas palabras, Ureña padre sabe de atletismo un rato.

Un modo de vida
Si la etapa senior de José Antonio Ureña Vaño (Onil, 1967), decatleta de élite desde finales de los ochenta, discurrió en una época dorada para el decatlón español (medalla olímpica de Peñalver, récords nacionales de Benet), su etapa máster no hace sino profundizar su exitosa relación profesional con el deporte, cuya dedicación se extiende incluso al ámbito familiar. Entre sus entrenamientos personales y los de su talentoso hijo, puede decirse que el atletismo está presente de forma casi abrumadora en su vida diaria. "La verdad es que ocupa gran parte de mi tiempo, ya se ha convertido en un modo de vida. Yo empecé a practicar atletismo a los diez años y luego, de mayor, seguí entrenando a atletas del Club Esportiu Colivenc", nos confirma.

"No he dejado de competir, entrenar o hacer cualquier actividad física en toda mi vida"

Diríase que esta atracción por el deporte es algo endémico en Onil, pequeña localidad alicantina de tan solo 7.500 habitantes, pero capaz de producir talentos deportivos del calibre del sprinter Javier Arqués (ex plusmarquista nacional de 100 m), el saltador Eusebio Cáceres o los propios José Antonio y Jorge Ureña. Pero, parafraseando a Javier Krahe, no todo va a ser atletismo. Onil es por igual tierra industriosa y prolífica en genios; tan pronto produce muñecas de FAMOSA, como poetas como Carlos Sahagún y hasta premios Príncipe de Asturias de las Artes, como el escultor y artista gráfico Eusebio Sempere. Esta suerte de brillo local, mezcla de talento físico y artístico, también se da en la familia Ureña. "Esta monotonía la rompe mi mujer y mi otro hijo, que es músico y estudia en el conservatorio para ser compositor", señala José Antonio, en una afirmación que bien puede terminar de validar esta característica dual de su patria chica.

Sin pausa y relajado
"No he dejado de competir, entrenar o hacer cualquier actividad física en toda mi vida, me apasiona el deporte", confiesa alguien cuya ocupación laboral la desempeña en el área de Deportes del Ayuntamiento de Onil. "Tengo libres casi todas las tardes y puedo disponer de algunas horas por las mañanas. Para asistir a las competiciones tengo que tirar de días para asuntos propios y vacaciones", nos dice. Sus 4.415 puntos en pentatlón en la categoría M50 invitan a preguntarnos por la manera en que actualmente afronta una competición. ¿Cuál es la diferencia? "El modo de abordarla sí que ha variado, ahora lo hago sin presión, con mayor confianza y relajación. Disfruto de la competición sin darle tanta importancia a la marca; salga lo que salga, es buena", explica.

Sus gustos como "combinero" no han variado mucho, aunque con el paso del tiempo ha logrado apreciar e incluso hallar cierta soltura en otros concursos. "Mis pruebas predilectas siguen siendo las mismas: combinadas, vallas y longitud. Pero no me importa hacer cualquier otra; he corrido en alguna ocasión 800 metros y 3.000 m obstáculos en campeonatos provinciales de clubs", aclara. "De hecho, cuando ya llevo un tiempo sin competir en una prueba, me apetece hacerla, como por ejemplo los 200 metros o los 400 m vallas. Últimamente estoy muy cómodo en los lanzamientos".

"Ahora encuentro más satisfacciones con los lanzamientos que cuando era joven"

Una planta todavía magnífica
Fornido y escultural, el físico de José Antonio Ureña recuerda al de su hijo Jorge, igualmente no excesivamente alto. Aunque sería más justo decirlo al revés, pues la astilla viene del palo. En cualquier caso, ambos comparten la característica de no tener en los lanzamientos su punto fuerte, aunque José Antonio subraya que su hijo es una versión mejorada. "Parece ser que la genética tiene algo que ver, porque mi hijo suele tener los mismos puntos fuertes y débiles que yo, pero él tiene mucha más calidad", recalca.

¿Y cuál es la agenda diaria de un campeón de Europa máster en pruebas combinadas? "Pues prácticamente entreno todos los días, me guío por sensaciones y por lo que me apetece en cada momento. Me acoplo en el grupo de entrenamiento según crea conveniente hacer unas vallas, velocidad o series. Luego, en el gimnasio, también hago algunos ejercicios", dice José Antonio, en su resumen del día a día. "La técnica, de tanto repetírsela a los atletas en los entrenamientos, la tengo asimilada", señala. Y también hay momentos en que entrena junto a su hijo codo con codo, pero sin "exigirse" mucho. "Hacemos el calentamiento juntos y entreno muchas cosas con él: pesas, técnica, series... pero cada uno a su ritmo. Mi jornada típica suelen ser los ejercicios que hago en el trabajo con mis alumnos de las clases de mantenimiento para adultos, tres días a la semana por la mañanas, y por las tardes caliento con el grupo y me adapto a su entrenamiento según crea conveniente".

Sin presión para nadie
Dada su doble faceta de padre y entrenador, aquí el reflejo inevitable en su pupilo e hijo puede llegar a proyectar en él los anhelos de su trayectoria deportiva senior. ¿Tal vez en forma de presión involuntaria? "Es un orgullo que Jorge siga mis pasos en el atletismo y en las pruebas combinadas, pero lo único que he intentado es que hiciese el deporte o prueba que le llenara y disfrutase. De pequeño tuvo oportunidad de practicar baloncesto, natación, triatlón y orientación, entre otros… Y él eligió, creo que ha sido la base de su formación", zanja categóricamente y dando a entender que, en este sentido, no tienen que lidiar con ninguna presión añadida por el hecho de que un campeón europeo máster de combinadas entrene a otro, campeón de Europa absoluto. "Yo creo que este hecho no reviste ninguna presión para ninguno de los dos, cada uno disfruta de lo suyo. A veces hacemos algún comentario en tono de broma, sin más", concluye.

"No podría estar mucho tiempo sin correr, saltar o lanzar"

Por otro lado, José Antonio no participará en el próximo Mundial de Atletismo Máster en Torun. "No asistiré. Son muchos viajes y demasiados permisos que solicitar, aunque me quedaré con el gusanillo de participar. El año pasado, al celebrarse en España tanto el Europeo de pista cubierta como el Mundial al aire libre, sí que me lo planteé más en serio", reconoce.

Sin apenas limitaciones
José Antonio, que comparte la preparación de su hijo junto al técnico Jesús Gil, es de los que ha descubierto nuevos placeres atléticos como veterano. "Ahora mismo, encuentro más satisfacciones con los lanzamientos que cuando era joven", nos comenta, señalando al mismo tiempo que si la edad puede limitar más una especialidad que otra, tal vez ésta sean las vallas. En todo caso, y con independencia de los resultados, él no tiene preferencias: "Prefiero todo; no podría estar mucho tiempo sin correr, saltar o lanzar", admite.

¿Y cuáles son sus actuales sensaciones al término de una competición de pruebas combinadas? "La satisfacción es la misma. Los dolores son mayores, porque ya tienes más molestias antes de empezar. Pero el cansancio, el agotamiento, creo que es menor ahora y la recuperación se produce antes, ya que con la edad no consigues competir con la misma intensidad", explica.

"La satisfacción es la misma, pero los dolores son mayores"
"Pero me recupero antes, con la edad no compites con la misma intensidad"


Este aspecto, el de la recuperación, es clave para la calidad de vida de cualquier persona entrada en años que practique deporte. Y aunque José Antonio Ureña es un atleta que en realidad nunca llegó a retirarse, igualmente no se obceca con su práctica. "Con la actividad física está demostrado que se gana en calidad de vida. Yo no tengo pensado dejar de hacer deporte, ya sea las combinadas u otra actividad, pero sin obsesiones ni presiones. Compito porque realmente me apetece", sentencia este admirador de Daley Thompson. "Era el decatleta de moda en mi época, lo sigo admirando, aunque ahora hay otros referentes y mi hijo tiene los suyos propios", concluye.

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