Real Federación Española de Atletismo
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 martes, 05 de marzo de 2019   ENTREVISTA WEB 9/2019
Rosa Escribano, de cartera plusmarquista a jubilada plusmarquista

Por : Sergio Hernández-Ranera


Para cuando Rosa María Escribano Checa (Sant Gregori, 1958) batió en Valencia el pasado 3 de febrero el récord mundial de pentatlón en categoría W60 con 4.638 puntos, esta gerundense volvía a recalcar estar en posesión del elixir de la eterna juventud, pues unas semanas antes había logrado el récord de España de 400 m lisos (1:10:34), así como el de longitud (4.47 m) meses atrás. Pero esa tarde levantina atestiguó una mejora de 1 cm en este salto (4:48 m) y marcas de 1.30 m en el de altura, 10:32 en los 60 m vallas, 9.03 m en el lanzamiento de peso y 2:57:84 en los 800 metros. Casi nada. Piénsese que su autora es sexagenaria.

Sin embargo, la trayectoria de Rosa Escribano ya lucía la consecución de récords mundiales y europeos en esta disciplina de pruebas combinadas en las categorías W45, W50 y W55. Si añadimos a esta serie el reciente logro, resulta que esta veterana atleta de planta escultural ha batido las plusmarcas europeas de pentatlón en pista cubierta de cuatro grupos de edad de forma consecutiva. Y dos de ellas -W50 en 2009 y W60 en 2019- son también récords del mundo. La diferencia estriba en que este último lo conquista ya en calidad de pensionista venerable, mientras que los tres anteriores los obtuvo durante el ejercicio de su puesto de cartera de Correos, un trabajo para el que se ha tenido que levantar a las seis de la madrugada a lo largo de 35 años. En otras palabras, busquemos donde busquemos, sólo encontramos mérito a raudales.

En realidad, Rosa Escribano fue una atleta de vocación tardía, pues hasta la edad de 23 años su dedicación deportiva era el balomano. Pero algo obró que mudara de deporte. "Fue por un cambio de residencia, porque hasta entonces yo vivía en Valencia. Cuando vine a Palafrugell no había balonmano femenino. En su lugar encontré una cancha de baloncesto y una pista de atletismo. Me decanté por este último", nos explica. Y no le fue mal. Su devoción por el deporte rey y aptitudes obraron que se convirtiera en los años ochenta en la cuarta heptatleta en importancia a nivel nacional, época en la que sus pruebas predilectas eran el lanzamiento de jabalina y los 800 metros. "Supongo que eran mis preferidas porque se me daban bien, ahora me decanto por las vallas y la longitud", nos dice, comentando el cambio de sus gustos.

"Una ya es consciente de hasta dónde puede llegar"

¿Y cuál puede ser la motivación de todo atleta una vez los años de juventud quedan atrás? ¿Se llega a concebir en la etapa senior seguir entrenando y compitiendo hasta la fecha? El caso de Rosa Escribano es rotundo: "Pues, francamente, sí. Nunca pensé en dejarlo. Al contrario, siempre que he tenido un contratiempo, he buscado la forma de seguir vinculada. Sólo hay que adaptarse al paso del tiempo", nos confiesa en una especie de lección vital. Porque esta mujer sabe de lo que habla: un trabajo duro, operaciones en una rodilla y, muy especialmente, una grave convalecencia hace unos años por tuberculosis que llegó a poner en peligro uno de sus pulmones. Pero su motivación es firme. "Es la misma que antes de jubilarme. Hay que buscar objetivos, luchar por ellos. Es ese afán de superación y, al final, ser feliz con lo que haces", concluye su definición indirecta de lo que significa el atletismo.

Rosa es un exponente más de un país, el nuestro, que puja por ser el más longevo del mundo y cuyos atletas veteranos parecen ser un reflejo, si no la consecuencia de tal tendencia. Un aspecto que ella constata con la práctica deportiva asidua y una alimentación cuidada. Por otro lado, esta catalana eterna no cree que una de las claves del atletismo máster radique en la posibilidad de resarcir resultados o sensaciones de la trayectoria deportiva pasada. "No lo creo. En el mundo máster hay atletas que fueron figuras destacadas del atletismo en su juventud y siguen porque es una forma de vida, porque les llena. Y los que no lo fuimos, seguimos por lo mismo: porque amamos este deporte y seguimos luchando por conseguir metas", zanja.

Según Escribano, no hay diferencias en el (buen) ambiente de una época y otra. Si acaso, las rivales son diferentes. "El ambiente atlético siempre ha sido muy bueno, ahí no hay diferencia. La verdad es que, de mi época, hay pocas competidoras, somos de diferentes categorías. Hay que tener en cuenta que yo entré directamente en la categoría senior y en la máster cada cinco años disfruto de un cambio; nuevos retos, nuevas marcas… Y eso le da un plus".

"Siempre he buscado la forma de seguir vinculada al atletismo. Sólo hay que adaptarse al paso del tiempo"

Por lo que respecta a los inminentes (en marzo) campeonatos de España en Orense y el Mundial en Torun (Polonia), la gerundense no varía su enfoque. "Acudiré como siempre voy a cada competición, con ilusión y ganas de mejorar, como fui a Valencia. Que haya logrado antes esos objetivos no garantiza en absoluto que se vuelvan a repetir. Depende del momento en que te encuentres, que no tengas problemas físicos, de que la marca a batir esté más o menos a tu alcance. Hay que buscar objetivos reales, no imposibles. Una ya es consciente de hasta dónde puede llegar", afirma, antes de abordar la pregunta del millón: ¿Es factible batir de nuevo el récord del mundo? "Es factible, porque hay pruebas que puedo mejorar. Pero tendría que darse el caso de que, aun mejorándolas, mantuviera el nivel en el resto. Las combinadas son así… Es decir, el atletismo no es como las matemáticas", termina de argumentar esta gran veterana universal.

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