Real Federación Española de Atletismo
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 miércoles, 27 de febrero de 2019   ENTREVISTA WEB 7/2019
El heptatlón según Jorge Ureña

Por : Miguel Calvo - Fotos: Miguelez TEAM


En busca de respuestas, probablemente no hay una definición mejor de la competición que reúne a los atletas más completos que la que hizo Daley Thompson, el protagonista de aquel icónico videojuego de los años ochenta que marcó a toda una generación: "Las pruebas combinadas nunca son la salida más fácil".

"De la misma forma que el triple salto está formado por tres saltos encadenados, las combinadas consisten en varias pruebas unidas en una sola y nadie puede ganar siendo únicamente bueno en algunas de ellas. Ese es el verdadero desafío: se te pueden dar bien varias pruebas e incluso los mejores del mundo podrían ser internacionales por sus países en varias de ellas por separado, pero las probabilidades de ser bueno en todas son realmente pequeñas y ese es el reto al que te enfrentas cada día", tal y como afirmó el doble campeón olímpico británico y cuatro veces plusmarquista mundial en una entrevista para la prestigiosa revista Track and Field News.

Acostumbrado a huir siempre de los atajos, días antes de viajar a Glasgow el horizonte de Jorge Ureña (Onil, 1993) es una carretera que conduce desde el interior de la provincia de Alicante hasta Castellón para dar los últimos retoques al salto con pértiga, una prueba tan técnica y tan larga que refleja mejor que cualquier otra disciplina la lucha psicológica a la que se tienen que enfrentar los atletas de combinadas durante dos días de competición.

En paralelo a la costa mediterránea, el sol de febrero comienza a recordar que el invierno ya es casi un apunte olvidado en el calendario. Dentro de unos días, el Campeonato de Europa pondrá fin a la temporada de pista cubierta. Y detrás de poder seguir volando por encima de los cinco metros y ganar una nueva medalla europea tras la plata que logró en Belgrado 2017, Ureña hace un paréntesis y abandona su pequeño pueblo de Onil, con solo siete mil habitantes, pero donde pueden presumir de tener una plaza que homenajea a los numerosos atletas olímpicos que han salido de allí (Eusebio Cáceres, José Javier Arqués y Salvador Vila) y que recuerda que los milagros no existen y que el trabajo de base es el único secreto del éxito.

"En mi caso, la llegada a las combinadas fue algo natural - afirma el plusmarquista español de pista cubierta, como si el camino más difícil siempre hubiese sido el más fácil para él -. De niño pasaba los días jugando en la pista mientras veía entrenar a mi padre, que también hacía combinadas. Y además, en Onil todos los críos practicamos desde pequeños todos los deportes y todas las facetas del atletismo, porque se pone mucho empeño en enseñarnos de todo antes de saber hacia dónde va a tirar cada uno. Para mí siempre ha sido como seguir yendo a jugar y, lejos de especializarme en solo una prueba, esto es lo que llevo en la sangre".

"Hasta en los meses más fríos, cuando la temperatura en Onil es muy similar a la de Madrid y seguir entrenando al aire libre resulta muy duro, seguimos soñando con el decatlón, porque nuestro camino siempre desemboca en el verano, pero durante estos meses toca disfrutar del heptatlón. Es una prueba totalmente diferente, mucho más corta, donde se notan mucho las pruebas que faltan y donde no estás tantas horas bajo el sol dentro del estadio, pero que nos sirve para prepararnos e ir cargando la mochila para que luego el decatlón se nos haga también lo más corto posible. Y sobre todo es una gran excusa para detener el invierno por unos instantes y disfrutar de la competición", apunta el atleta que sigue soñando con los veranos de Antonio Peñalver a base de convertirse en el indiscutible rey del invierno.

Y al mismo tiempo sonríe sabiendo que ya comienza a asomar el sol que trae el final de los días más fríos y que tiene ante sí la oportunidad de brillar en el europeo de Glasgow, donde es una de las opciones más firmes de la selección española.

"Si soy regular en todas las pruebas y todo sale conforme al gran estado de forma en el que me encuentro, creo que estoy para hacer marca personal y eso me debería de hacer estar luchando por las medallas", afirma el atleta más completo del atletismo español actual.

Parte del pulso emocional que siempre son las pruebas combinadas, atrás quedan la decepción de quedarse fuera de los Juegos Olímpicos de Río 2016, un maravilloso 2017 (récord de España de heptatlón, plata europea en pista cubierta y noveno en el mundial al aire libre de Londres con marca personal de 8.125 puntos), de nuevo un complicado 2018 a causa de las lesiones y ahora un fantástico inicio de 2019 donde ya ha conseguido sus tercera y sexta mejor marca personal de siempre, sin los dolores que tanto le lastraron la temporada pasada.

Y mientras, como la carretera que se prolonga infinita en busca de un último entrenamiento o una interminable prueba de pértiga al final de la competición, Jorge Ureña sabe que la clave está en mantener la concentración, esperar con paciencia su turno sobre la pista y ser capaz de empezar una y otra vez, poniendo de nuevo el contador a cero después de cada prueba.

Pues, al fin y al cabo, tal y como recordaba Daley Thompson, seguramente no sea el camino más fácil para ganarse por derecho propio un trocito de la plaza de su pueblo que solo corresponde a los atletas olímpicos, pero sin duda es uno de los caminos más apasionantes para soñar con aspirar a todo en tierras escocesas y terminar corriendo, saltando y lanzando bajo el sol en el estadio olímpico de Tokio.

Un heptatlón visto desde dentro de la cabeza de Jorge Ureña:

60 metros (6.91 Praga 2017): "Los sesenta metros requieren muchísima concentración, porque al principio de la competición todo son nervios y ganas por comenzar lo mejor posible. La primera prueba de cada día es el momento de la competición que más disfruto, porque físicamente llegas muy fresco, y es el instante de sentir toda la motivación, pero siempre intentando estar muy concentrado para que todo salga lo mejor posible".

Salto de longitud (7.62 Praga 2017): "Después de la marca y de la medalla de bronce que he conseguido en la longitud del Campeonato de España de Antequera (7.73), estoy muy motivado y en un gran momento de forma. Es una prueba a la que llego siempre muy entero y con ganas de comerme el mundo. Aquí todo consiste en intentar enganchar un buen salto, porque es una prueba donde es fácil perder puntos y donde hay que estar siempre sobre la marca para ir sumando una buena puntuación".

Lanzamiento de peso (14,50 Cardiff 2019): "En la actualidad, me siento más fuerte y en el gimnasio he mejorado a la hora de levantar pesas. Este año he llegado a lanzar 14,50 metros y es una prueba en la que siempre intento estar sobre los 14 metros. El peso no puntúa mucho y si consigues estar más allá de trece metros largos ni pierdes ni ganas puntos, por lo que buscar esa regularidad es mi principal objetivo. De cara al verano, en invierno trabajamos mucho para ir englobando lanzamientos y haciendo ejercicios de asimilación en esta línea. De hecho, si mi técnica en el lanzamiento de disco fuese la óptima, ese incremento de fuerza debería de traducirse en un mejor resultado".

Salto de altura (2,10 Belgrado 2017): "La altura es una prueba donde se ganan muchos puntos y es muy importante conseguir regularidad sobre los 2 metros, incluso sobre 2.04 - 2.05. Si te sale un buen día y consigues irte sobre 2.07-2.10 puedes dar un buen bocado de puntos".

60 metros vallas (7.78 Belgrado 2017): "Es la prueba con la que comienza el segundo día de competición y al igual que los 60 metros intentas empezar lo mejor posible para ir cerrando una buena combinada. El objetivo es estar concentrado para que salga una carrera rápida, no tocar muchas vallas y que todo vaya muy rápido".

Salto con pértiga (5,02 Reims 2016): "Situada casi al final de la competición, seguramente la prueba de pértiga es el momento más duro de cada combinada. Es una prueba muy técnica, muy larga y muy psicológica, por lo que resulta agotadora. En el decatlón, además suele disputarse a mediodía, con el estadio vacío y es muy difícil al arrastrar todo el cansancio, igual que ocurre también en el heptatlón. Al ser como la altura una prueba de listón, se puede alargar muchísimo y aunque la cabeza ya quiere desconectar y pensar en otras cosas, toca mantener la concentración. El objetivo es saltar sobre 4.80-5.00 metros para no perder la línea".

1.000 metros (2:40.06 Praga 2017): "En la última prueba hay que buscar fuerzas donde sea y correr lo más rápido posible. Solo queda jugar la última carta y aquí siempre hay que correr por algo, ya sea para ganar, para que no te ganen o para hacer marca. El objetivo es arañar cualquier segundo de margen para sumar todos los puntos posibles. Desde el principio hasta el final, esa es la esencia de las pruebas combinadas".







 

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