Real Federación Española de Atletismo
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 martes, 26 de febrero de 2019   ENTREVISTA WEB 6/2019
Defenderá en Glasgow su medalla de bronce de 800m de hace dos años en Belgrado
Álvaro de Arriba, la ambición cotiza al alza

Por : Antonio Aparicio - Fotos: Miguelez TEAM


En esta entrevista, uno de los dos españoles que defenderán en Glasgow 2019 una medalla obtenida en la edición anterior nos habla de sus objetivos para el inminente Europeo bajo techo y para el futuro, de sus rivales en Glasgow, las lecciones aprendidas recientemente, su especial relación con su entrenador, y otros aspectos de su vida personal y como atleta.

OBJETIVO GLASGOW
Junto al heptatleta Jorge Ureña, es uno de los dos españoles medallistas en Belgrado 2017 que defenderán podio en el Europeo 'indoor' de Glasgow 2019. Y su reciente actuación en los 800m del Meeting de Dusseldorf le otorga licencia para soñar... Un triunfo global con un crono de 1:46.63 (sólo superado en el ránking anual por el sueco Andreas Kramer entre sus futuros rivales en Glasgow). Y sobre todo, una impresión excelente, con unos 150 últimos metros majestuosos.

Álvaro de Arriba nos atiende casi recién aterrizado del vuelo. Con los pies en el suelo (literal y figuradamente), nos confirma que sus sensaciones son magníficas y sus aspiraciones muy altas: "El objetivo principal es como mínimo reeditar esa medalla de bronce de Belgrado, pensando que podemos mejorarlo con una plata o un oro. Estoy entrenando como nunca, incluso mejor que el año pasado. Y en Dusseldorf me he encontrado perfecto". Toda una declaración de intenciones de un joven que no se esconde a la hora de asumir sus galones: "Ya llevamos dos temporadas muy delante en el ránking europeo y no podemos decir que vamos a ir simplemente a ver qué pasa. Por mucho que te quites presión, no sería la realidad. Gente como yo, Orlando, Husillos, Peleteiro o Saúl, que ya tenemos ese nombre, hemos demostrado que podemos ir a luchar por todo".

Y eso que sus planes se habían torcido parcialmente, con esa caída en el Meeting de Madrid que le impidió atacar el récord de España, y cuyos "raspones y quemaduras" (que tardaron más de 10 días en curarse) le mermaron dos días después en la reunión francesa de Lievin… Pero una vez recuperado, el discípulo de Juan Carlos Fuentes, aunque sabía de su buen momento de forma, quería ratificarlo sobre la pista. No tanto para demostrárselo a sí mismo y a su entrenador, "sino de cara al resto de rivales, para que sepan que no van a ganarme fácil".

LOS RIVALES
Entre esos rivales, Álvaro destaca a Andreas Kramer, plata en Berlín y dueño de la mejor marca entre los inscritos, como "uno de los favoritos y atletas a tener más en cuenta", aunque también comparecen otros 3 hombres que quedaron por delante de él en la final del pasado Europeo veraniego (donde el salmantino fue 7º): el danés Andreas Bube (plata en Belgrado) y los polacos Rozmys y Borkowski. "Pero yo voy con mucha confianza. Creo que a día de hoy soy el mejor de los que pueden estar ahí en cuanto a rendimiento, y es la mentalidad que tengo. Siempre desde el respeto a los rivales, pero confío en el estado de forma que tengo ahora mismo y creo que puedo hacer cualquier cosa si corro bien", insiste.

Otro tapado podría ser el plurimedallista Marcin Lewandowski, quien, aunque viene de batir el récord polaco de 1.500m con 3:36.50, también está inscrito en 800m y ha dicho que sólo disputará una prueba. Y si bien De Arriba lo ve más corriendo el 'milqui', lo considera "un atleta muy muy peligroso, no sólo por el historial que tiene a sus espaldas, sino porque actualmente puede correr cualquier carrera a un gran nivel". Y ante la pregunta de si preferiría enfrentarse o no a él, se sincera: "Tengo un doble pensamiento, porque por un lado te quitas a un rival de los fuertes, pero a mí me sabe mejor el correr siempre con los grandes. Una final de un Europeo con todos me gustaría más". En ese sentido, añorará especialmente la ausencia del también polaco Adam Kszczot, a quien califica como "la referencia mundial del 800m, el atleta perfecto por el rendimiento que desarrolla siempre en todos los campeonatos".

De hecho, en aquella final de Belgrado que acogió a un histórico trío de españoles, no se quedó plenamente satisfecho con el bronce porque "creía que el único que me podía ganar en ese momento era Adam. Pero recuerdo como si fuera ayer que casi me caigo en la última curva [por un choque entre Dani Andújar y el holandés Kuipers, que salió rebotado contra él]. Ahí se fueron el oro y la plata, pero realmente pude haberme quedado sin nada". La perspectiva del tiempo todo lo cura, porque el pasado no puede cambiarse. Y por eso, sin titubear, valora esa primera medalla en un gran campeonato como su actuación internacional más satisfactoria, seguida por su 5º puesto en el Mundial bajo techo de Birmingham 2018 ("acabando líder europeo de la temporada y entre los 4 primeros del mundo"). Más dudas alberga para el tercer escalón del podio, porque estar en unos Juegos Olímpicos es "algo increíble" y lo considera equiparable, o incluso más gratificante, que haber sido dos veces 7º en un Europeo (en Ámsterdam'16 y Berlín'18). Eso sí, su oro en los Juegos del Mediterráneo de Tarragona 2018 supuso un gustazo por haber sentido el calor del público en casa con las gradas llenas, "pero la satisfacción no es comparable con respecto a los grandes campeonatos".

Aun así, Álvaro admite que sus resultados internacionales de 2018 le dejaron "un sabor algo amargo. Al Mundial 'indoor' llegaba muy, muy bien. Pero tuve esa pequeña gripe allí, que me molestó para no dar todo lo que tenía. En el Europeo sí que tenía más fuerzas, y no supe gestionar bien esa final". Pero siempre es mejor ver el vaso medio lleno. Y algunas conclusiones resultan especialmente refrescantes: "Pero he aprendido mucho de esos dos campeonatos. Y firmaría estar todos los años en todas las grandes finales como el año pasado, que siempre es complicado y más en 800m". Una tarjeta de embarque hacia la madurez... No puede ser de otra forma cuando, con apenas 24 años, eres el mayor de un joven equipo español de ochocentistas en Glasgow, que completarán los debutantes Mariano García y Pablo Sánchez-Valladares. "Eso es muy positivo y dice mucho de cómo estamos ahora mismo en el mediofondo español", sonríe Álvaro.

LAS LECCIONES RECIENTES
De todo se aprende, y hay algunos sinsabores que sientan cátedra. Por eso, a los pocos minutos de su caída en Madrid, el salmantino tuvo muy claro "que había que pensar en el futuro". Y quiso quitar todo sentimiento de culpa por ese lance involuntario a Sánchez-Valladares cuando su compañero de club le "pidió perdón un montón de veces". Y no dudó en recurrir al humor en las redes sociales para quitar más hierro al asunto… Por eso, también relativiza la importancia de no haber podido asaltar ese récord de España de Antonio Reina (1:45.25) que le atrae tanto como el que posee al aire libre Saúl Ordóñez (1:43.65), porque ambos "te colocarían en un nivel internacional muy alto de cara a los rivales".

Y es que esa carrera perfecta (aunque también sea imprescindible estar en gran forma) puede surgir en el momento más inesperado. Como en la propia semifinal del Mundial de Birmingham, donde la estela del egipcio Hamada Mohamed, que salió disparado a ritmo, le condujo a acariciar la plusmarca con 1:45.44. "La marca la vi al llegar a meta. Si hubiera visto que iba a esos ritmos a lo mejor habría apretado un pelín más, pero como no suelo mirar al crono en los campeonatos, ahí se fue el récord", lamenta. "Pero tampoco me como la cabeza. Hablando con mi entrenador, le decía que prefiero quedarme con las marcas que tengo y conseguir medallas en los grandes campeonatos. Si corriendo todas las carreras a 1:44 al aire libre y a 1:46 en pista cubierta me vale para medalla, es lo que me va a satisfacer". Y ahonda aún más en su reflexión crítico-constructiva: "Hace tiempo me podía obsesionar un poco más luchar por mejorar marcas continuamente, pero a día de hoy, el objetivo que preparamos sobre todo es poder rendir al máximo en tres carreras en los grandes campeonatos y recuperar lo mejor posible entre ellas, que es algo que nos falta muchas veces a los atletas españoles".

Más interesante si cabe puede resultar la lección que le impartió en el Nacional de Antequera la nueva sensación de los 800m, Mariano García: "Una conclusión que he sacado es que no puedo seguir corriendo en estos campeonatos tan atrás, porque al final tengo que gastar cierta energía luego al pasar. En una semifinal se puede, en una final no; tenía que haber estado más cerca de Mariano. Estando más pegado a él, quizás también podría haberme ganado, porque está en un estado de forma buenísimo. Pero en Dusseldorf ya salí mentalizado de que no puedo dejar ni un metro, y voy con la misma mentalidad a Glasgow, de estar todas las carreras bien posicionado, porque yo sé que estoy muy, muy bien y es complicado que me ganen".

EL FUTURO… SIEMPRE CON FUENTES
Respecto a la campaña veraniega, a De Arriba no le preocupa tener que preparar un Mundial tan tardío (del 28 de septiembre al 6 de octubre en Doha), porque "normalmente solemos acabar la temporada muy tarde, manteniendo el estado de forma durante toda la temporada" (el año pasado, con un 500m en Newcastle el 8 de septiembre). Un calendario de competiciones corriendo "lo justo y necesario para coger ese estado de forma, pero sin pasarse", un par de concentraciones en altitud "para dar al cuerpo esa base suficiente para aguantar hasta octubre", trabajo con un fisiólogo para aclimatarse a la humedad… Todos los detalles están perfilados con su entrenador de toda la vida, Juan Carlos Fuentes. Un apasionado que le introdujo en este deporte a los 11 años cuando creó una escuela de atletismo municipal en La Fuente de San Esteban (el pueblo donde Álvaro vivió hasta que se fue a estudiar Instalaciones de Telecomunicaciones a la capital con 18 años; y donde aún residen sus padres). Un trabajador que tiene una empresa de eventos deportivos y cronometraje certificada por la RFEA (Orycronsport) en Sancti-Spíritus, a unos 50 km de Salamanca, y que "siempre saca tiempo de donde no lo tiene" para desplazarse y estar con su pupilo la mayor cantidad de días posible. Un amigo que lleva acompañándolo a todos los campeonatos internacionales desde Ámsterdam 2016 aunque tenga que pagárselo de su bolsillo…


Por eso, la gratitud y la fidelidad se conjugan en el corazón de Álvaro al hablar de alguien que es más que su entrenador: "Son tantos años juntos que, para mí, es como si fuera parte de mi familia. No tengo idea de cambiar de entrenador nunca. Ya se lo he dicho: que ahora está saliendo todo perfecto, pero que si saliera mal, confío en él plenamente y estoy muy a gusto con él, porque nos entendemos muchas veces sin decir ni una palabra. Tenemos equipo para rato".

Guiado por Fuentes, este 'one-coach wonder' no descarta emular en Doha a Tomás de Teresa, el único ochocentista español que ha logrado ser finalista en un Mundial (en Tokio'91). "Sí que es posible, por el nivel que estamos mostrando estas dos últimas temporadas. Tanto yo, como Saúl (Ordóñez) si hace el 'ocho' en verano, podemos estar en una final tanto mundial como olímpica. Es el objetivo que tenemos también de cara a Tokio, si todo va bien. Al final se trata de correr en unas marcas en las que estamos corriendo normalmente, porque con 1:45 o 1:44 largos se pasa a la final. Aunque en 800m es más complicado meterse en la final que luego correrla, porque las rondas previas siempre son muy duras...". A continuación, el 'milqui' le espera, pues dependiendo de lo que pase en los JJ.OO. de 2020, el plan es subirse al 1.500m al año siguiente o al próximo, con "unos 27 o 28 años".

EL ATLETA Y LA PERSONA
Mucha tela le queda por cortar aún a este joven de ideas claras hasta que se centre al 100% en las oposiciones para cumplir su vocación de ser policía, después de haber trabajado el año de los JJ.OO. de Río en el proyecto del COE 'Entrena tu futuro'. Siempre con la ambición por bandera, como él mismo resalta: "Soy un atleta que apuesta todo por esto, que da todo lo que tiene. Hago todo lo posible por ser el mejor, y ese optimismo, esa confianza que tengo me aporta cosas muy buenas. Siempre desde el respeto a los rivales, porque ellos entrenan igual que yo, tengo esa confianza, esas ganas de ganar, esa determinación y, sobre todo, mucha ambición. No veo acabar mi carrera a corto plazo. Quiero ser un atleta que con 34 años esté al máximo nivel".

La filosofía es seguir disfrutando. Como en aquellos comienzos de niño en que el atletismo le ganó la partida al fútbol "con un montón de juegos con los que te entretenías gran parte de la tarde". Como en sus recuerdos más gratos, cuando iba a sus primeras competiciones en autobús con todos los chicos del club; y cuando llegaron sus primeros logros. Como aquel control en Majadahonda que se le ha quedado especialmente grabado porque, a falta de una semana para acabar el plazo, logró la mínima para su primera competición internacional (el Europeo júnior de Rieti 2013) con 1:49.82. O como su primer subcampeonato de España absoluto en Alcobendas 2014, con 20 añitos: "En un momento en que yo tenía de referencia a Kevin López, Luis Alberto Marco, Antonio Reina; correr una final contra ellos y encima meterme segundo…", rememora.

Entretanto, siempre queda algún hueco para desarrollar sus diversas aficiones: conocer sitios nuevos viajando (siempre con un libro en la mochila; mayormente de historia, y visitando museos…), salir fuera a cenar y disfrutar de la buena comida ("No soy de ir a un 'burger'; prefiero gastarme algo más y comer bien"); también ir al cine, de vez en cuando videojuegos… o simplemente aprovechar para descansar.

Esa Historia que tanto le gusta (y que hace que tenga muchas ganas de visitar Egipto), también se escribe en lugares como el Emirates Arena de Glasgow. En la línea de salida, cuando Álvaro ejecute ese redoble de tambor que ideó un día en casa, bromeando, y que le sirve para rebajar un poco la tensión ("pero no descarto que en el futuro cambiemos un poco esa presentación, porque creo que hacer algo diferente en la salida siempre está chulo de cara al espectador"), mucha gente estará pendiente. Empezando por su inseparable entrenador. O por sus padres, Avelino y Ascen, que tanto le han apoyado siempre. O por su hermano pequeño Jaime, un ex cuatrocentista que vive con él en Salamanca y que, aunque ya no compite, sigue ayudándole "con la bicicleta o tirando en algunas series". Y siguiendo con otros amigos que también le ayudan, como el propio Manolo Olmedo, con quien intimó tras compartir habitación en su debut con la selección absoluta, en el Mundial 'indoor' de Portland'16. Todo un ilustre con quien comparte concentraciones en altitud o periodos de preparación en serio, y que el invierno pasado le hizo de liebre en Salamanca para acariciar el récord de Reina con 1:45.43.

Por todos ellos y un largo etcétera más: ¡Aúpa Álvaro!

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