Real Federación Española de Atletismo
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 miércoles, 13 de febrero de 2019   ENTREVISTA WEB 3/2019
Alberto Ruiz: Brindemos por la pértiga

Por : Alfredo Varona


Hoy pedimos permiso a la nostalgia para regresar a un mundo que ya no existe. "Yo empecé a hacer atletismo en el año 75 antes de que muriese Franco", explica Alberto Ruiz (Barcelona, 1961), que arrancó en el estadio de Montjuic de esos años "cuando todavía estaba en ruinas". De ahí la literatura que desprenden aquellos días y el precursor de todo aquello: Hans Ruf. Un romántico de los pies a la cabeza que defendía que "en el atletismo no hay absolutamente ninguna prueba que se pueda comparar con la pértiga". El legado llegó a Alberto Ruiz, que entonces era un adolescente y hoy es un señor de 57 años que recuerda con primor aquellos días "en los que Hans venía por los institutos de Barcelona a hacer promoción del atletismo y nos ofrecía ir a entrenar los sábados por la mañana a Montjuic". Él fue y el resultado es que, 40 años después, Alberto Ruiz habla con una devoción infinita de la pértiga desde su despacho en el CAR de Sant Cugat. "Hay amores para toda la vida", justifica él, que llegó a ser doce veces campeón de España.

También nos recuerda que no hay nada más malvado que separar a un hombre de su vocación como descubrió Alberto hace un par de años "cuando me ofrecieron ser entrenador y no pude decir que no. No hice nada tan bien como saltar con pértiga en mi vida". El premio es que hoy dirige a un amplio amplio grupo, entre los que están Didac Salas o Mónica Clemente que le recuerdan "lo bien que se pasa cuando salen las cosas y lo mal que se pasa cuando uno de tus atletas se lesiona porque tú, como entrenador, te lesionas con ellos. Todavía recuerdo el año pasado cuando Didac Salas fue operado dos veces de osteopatía de pubis. No veíamos el final. No pensaba que pudiera afectarme tanto". Pero entonces es cuando hay que salir de ese ring de boxeo. "Al final, la pértiga es maravillosa. La sensación de cuando lo haces bien y la pértiga te empuja hacia el cielo sólo se me ocurre compararla al momento en el que un piloto de Formula 1 aprieta al acelerador. Otra cosa es si me pregunta que se siente allí arriba y entonces he de contestar abiertamente que 'nada, no se siente nada'. No te da tiempo a sentir placer. El tiempo pasa muy rápido y tú, en realidad, estás trabajando".

El pasado es parte de su fortaleza. "Me inicié en 1976 y me retiré en 1996". Una biografía que forma parte de sus escrituras. "El atletismo significa exprimir al máximo el cuerpo y el precio son las lesiones que a veces se empeñan en hacerte la vida imposible. Sobre todo cuando no aparece un diagnóstico claro, y eso pasa a menudo. Aún recuerdo un dolor que yo tenía en la espalda. En las pruebas no se veía nada, ni una hernia ni nada, y el caso es que yo no me podía ni mover". Pero ni aun así el pesimismo tiene motivo. "El tiempo te demuestra que, tarde o temprano, saldrá el sol. El esfuerzo que haces por recuperarte siempre merece la pena. La prueba fui yo en Barcelona 92. Al final, pude recuperarme e ir a los JJOO de Barcelona donde fui finalista", insiste Alberto Ruiz, cuya vida se ha complicado desde que es entrenador. "Hay días en los que me acuesto pensando en la pértiga. No lo puedo remediar. No hago más que dar vueltas a los saltos, a las decisiones. Pero, créame, merece la pena. El mero hecho de estar donde uno quiere estar… Sobre todo, para mí, que soy tan vocacional. Podría tirarme toda la vida. Todavía me acuerdo en mis tiempos cuando Sergei Bubka, que es de mi generación, venía a entrenar a Barcelona y hacía todo lo posible por no perderme sus entrenamientos. Quería ver, quería aprender. Necesitaba estar ahí. Hoy, me parece que soy el resultado de todo eso".

Hijo de taxista, Alberto se crió en La Trinidad, un barrio periférico de Barcelona, donde no imaginaba que fuese a ser atleta. Pero luego descubrió que ser atleta es una cosa demasiado grande. "Al menos, así lo recuerdo yo, que me sentía como el protagonista de una película que me gustaba". Y ése es el legado que hoy transmite por todas partes. Hasta a sus hijos, de 17 y 16 años, que hacen atletismo. "De hecho, el mayor ha hecho mínima para el campeonato de España junior de pértiga". Quizá porque él, a los 57 años, está para ayudar. "Desde que me retiré y me ofrecieron el cargo de tutor de la residencia en el CAR lo tuve claro. Yo no tenía otra cosa más importante que hacer aquí que ayudar a los jóvenes, facilitarles la vida. Por eso quise formarme y, aunque estaba en cuarto de Ciencias de la Información, también me matriculé en Educación Social". De ahí que hoy, después de 22 años en el cargo, hable sin vanidad de su profesión. "El 99% de los deportistas ya no saben quién soy. Sólo me ven como un señor mayor que anda por aquí. Pero las verdaderas recompensas son casos como, por ejemplo, el de Mireia Belmonte que entró aquí bien pequeñita y mira hasta donde ha llegado… Entonces nos permiten intuir que nosotros hemos aportado ese granito de arena".

Alberto Ruiz fue un atleta al que sólo le faltó "alguna medalla internacional y mira que creo que la merecí", explica ahora. "Fui sexto en un Europeo, séptimo en un Mundial y llegué a dos finales olímpicas en las que todavía no entiendo como se me escapó el diploma". Pero la nostalgia ya está aparcada en el garaje. "No he vuelto a saltar desde que me retiré en el 96, porque la pértiga no es como jugar al tenis. No se puede hacer de cualquier manera". Sin embargo, desmiente que su cuerpo este marcado por los desperfectos de la élite. "Más bien yo diría que eso es una leyenda. Desde que lo dejé no volví a sentir dolor", recuerda hoy desde su despacho en el CAR de Sant Cugat, donde acaba de entrar Bruno Hortelano para pedirle las llaves de la sala de juegos para jugar al ajedrez con un compañero. Porque es que la vida de Alberto Ruiz ahora también es así: una vida dividida en varias vidas como entrenador, como tutor… Pero, sobre todo, es una vida que nos recuerda a uno de esos atletas que a la gente de mi generación nos parecía que no se iban a acabar nunca. Pudo no ser el mejor, pero nunca lo dejó de intentar.

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Historial Deportivo de Alberto Ruiz
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En los Juegos Mundiales en pista cubierta en París 1985
En los Juegos Mundiales en pista cubierta en París 1985









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