Real Federación Española de Atletismo
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 lunes, 17 de diciembre de 2018   NOTICIA WEB 383/2018
Con motivo de la inauguración de la pista que lleva su nombre
Homenaje a José Luis Torres en Torrelodones

Por : Carlos Beltrán (Concejal de Deportes del Ayto. de Torreodones y miembro de la AEEA)


El sábado 15 de diciembre, José Luis Torres "Paisa" recibió el homenaje merecido de sus "hijos" más de cien entre atletas y entrenadores, que se reunieron junto a él en la inauguración de la pista de Torrelodones que lleva ya su nombre. Un día histórico y entrañable de gran parte de la historia viva de nuestro deporte donde la RFEA estuvo muy presente nombrándole GRANDE DEL ATLETISMO ESPAÑOL.

Dormíamos. Llevábamos tiempo dormidos. Y entonces llegamos a ese momento de la noche en el que los sueños se hacen tan intensos que parecen ser reales.

El sol radiante iluminaba una fría mañana de invierno, eran las once y el lugar empezaba a llenarse de recuerdos. Una sala grande, llena de sillas.

105 sillas que resultaban insuficientes para albergar tanto agradecimiento. Llegó la hora y con la hora José Luis Torres, llegaba en su silla de ruedas impulsada por el atleta Juan Gil. EL maestro parecía un poco adormecido y aparentaba no darse cuenta de que a su alrededor el aire se había enriquecido con su memoria, que memoria es un sinónimo de presencia.

Más de cien hijos de José Luis Torres abarrotaban la sala cuando empezaron a brotar las palabras. Algunas llegaban directamente desde los años cincuenta, desde el patio de un colegio de Madrid, otras desde la Roma de los sesenta y sus míticos entrenadores, o desde el México lindo y querido del salto de Beamon. En el espacio se había creado una burbuja de 93 años que nos encerraba e invadía de amor por el atletismo, por la educación física, por la vida. De amor con mayúsculas por lo que Torres ha sabido hacer y transmitir. Hijos, hijas, nietos, nietas, y de pronto el llanto de un bebé. Generaciones y generaciones de agradecimiento y respeto. El ciclo vital.


De izquierda a derecha: José Javier Etayo, Ignacio Sola, Jaime López-Amor, José Luis Martínez y Luis Felipe Areta, los cinco oradores en el homenaje a José Luis Torres


Se inició el discurso coral con la intervención de Javier Etayo y sus datos, que de fríos no tenían nada, datos de internacionalidades, de records de España, de la influencia del pesodiscóbolo en el inicio del atletismo moderno, con la exactitud que sólo un matemático del crono puede alcanzar. Luego llegó Ignacio Sola, y en unos minutos nos hizo saltar hasta los cinco metros con una pértiga que venía que ni pintada para hacer la parábola perfecta sobre el listón del tiempo pasado (y nunca perdido). Tomó el relevo el velocista Jaime López Amor que nos llevó hasta el patio de un colegio en el que José Luis era el Sr. Torres y transformaba a mejor el futuro de cientos de niños interviniendo en aquel presente incierto. En el aire se quedaba el polvo que levantaban las pisadas veloces de tantos chicos corriendo en busca de mañana sobre la tierra de aquel patio que hoy ya no está, y entre esa polvareda aparecieron las palabras de José Luis Martínez, que nos llevaron en el sueño a aquello que sucedió en Melbourne y a cómo una insegura docena de jóvenes se convertían en preolímpicos primero y olímpicos después, y cómo Torres les enseñó a enseñar con la mayor de las virtudes de un maestro, la total generosidad. Mientras emergían en cascada las ideas, Torres era una pura introspección, silente en la primera fila del auditorio. Luis Felipe Areta, el triplista que llegó a soñar con que volaba explicó por qué el atletismo español tiene un hombre y un nombre al que llamar padre.

La sala se llenó de aplausos cuando desde el más allá del ciberespacio apareció el presidente de la RFEA a anunciarnos que José Luis Torres ya es un Grande del Atletismo Español. Y le incorporaba en una especie de Hall of Fame de la memoria colectiva, y le entregaba, con un trofeo como símbolo, el más alto reconocimiento de su deporte.


La sala se llenó de aplausos cuando desde el atril el presidente del Comité Olímpico Español reprodujo en palabras el sentimiento colectivo: ¡Qué suerte teníamos de estar allí! Y sacó de una preciosa cajita de terciopelo azul una placa del Comité Olímpico que atestiguaba en tiempo real que estábamos ante una de las personas más influyentes de nuestro deporte en toda su historia.

Y se cerró el primer acto, y se hizo el alboroto. Todo eran recuerdos, abrazos, sonrisas. Y las más de cien almas se trasladaron enzurronadas en la burbuja de 93 años de vida hasta la instalación de la pista de atletismo José Luis Torres, un sueño dentro de un sueño.

Tomó allí la palabra el representante del Consejo Superior de Deportes para recordar que estábamos ante uno de los más grandes maestros de nuestro tiempo, tomó la palabra el representante del deporte de la Comunidad de Madrid, para decir que aquella instalación era un grito al futuro, una instalación modélica para que la huella de Torres permanezca en constante crecimiento. Y apareció Rodrigo, un atleta infantil de la escuela municipal de atletismo de Torrelodones, y con un aparentemente imposible pliegue en el tiempo, le entregó un relevo simbólico a Torres, que al recogerlo sonrió. Desde aquel lugar en la distancia en el que se instala a veces, Torres sonrió. Con las palabras de la alcaldesa de Torrelodones terminaba el sueño.

Un taxi recogía a José Luis Torres a la puerta de su pista, le llevaba a su residencia, le devolvía a su día a día de ahora. Un buen montón de jóvenes de entre cuatro y noventa años se quedaba un tiempo abrazándose, recordando, sonriendo, incluso alguno corriendo alrededor del anillo de la pista.

Se evaporaba la burbuja de 93 años en la que habíamos entrado hacía apenas un par de horas. Todo parecía desvanecerse. Todo había sido un sueño.

Y cuando despertamos, como si del dinosaurio del relato de Augusto Monterroso se tratase, José Luis Torres y su pista, seguían estando allí.





 

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Elena Biurrun, Alcaldesa de Torrelodones
Elena Biurrun, Alcaldesa de Torrelodones

Alejandro Blanco, Presidente del COE
Alejandro Blanco, Presidente del COE

José Luis Torres junto al obsequio entregado por la RFEA
José Luis Torres junto al obsequio entregado por la RFEA

Carlos Beltrán, Concejal de Deportes de Torrelodones y Alma-Mater de este homenaje
Carlos Beltrán, Concejal de Deportes de Torrelodones y Alma-Mater de este homenaje









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