Real Federación Española de Atletismo
Real Federación Española de Atletismo



            Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en RSS Síguenos en Youtube Síguenos en Linkedin


 lunes, 29 de octubre de 2018   ENTREVISTA WEB 41/2018
Irene Sánchez-Escribano: "Mi último 200m en Berlín no lo he hecho tan rápido ni cuando corría 1.500m"

Por : Antonio Aparicio - Fotos: Miguelez TEAM


Irene Sánchez-Escribano irradia felicidad. La toledana de 26 años, que ha enganchado a su padre totalmente al atletismo (lleva unos 15 años presidiendo el C.A. San Ildefonso, y la "buena influencia" de su hija le hizo dejar de fumar para aficionarse a correr), y que comparte piso en la residencia Blume con dos buenas amigas, compañeras y también futuras médicas (Marta Pérez y María José Pérez), está gozando de una reconversión a obstaculista sumamente exitosa a las órdenes de Antonio Serrano. En 2018, con su plaza de finalista (8ª) y sus dos marcas personales en el Europeo de Berlín, su carrera ha alcanzado su punto culminante… de momento.

En esta entrevista, Irene, todo sonrisas, espontaneidad y simpatía, nos habla de toda su trayectoria y sus próximos objetivos, de los dos entrenadores que ha tenido en su carrera, o de cómo la misma eslovena Mismas pasó, en poco más de un mes, de darle un pequeño disgusto a espolearla hacia su mayor éxito atlético hasta la fecha.

Irene, empezamos repasando tus inicios. Casualmente, tu descubridor en un colegio de Toledo fue el mismo profesor de Educación Física que descubrió a Roberto Parra dos décadas antes en un colegio de Socuéllamos: José Luis Carbonell. ¿Recuerdas cómo te convenció para practicar atletismo; alguna frase concreta…?
No. Recuerdo que había practicado otros deportes antes, concretamente tenis, y no se me daba nada bien (risas), porque yo lo de la coordinación lo llevo regular. A José Luis le gusta mucho el atletismo y siempre nos mandaba carreras por el patio. Allí yo destacaba, y él me animó. Y como quería buscar un deporte nuevo, empecé con 9 años en el club que llevaba él, el C.A. San Ildefonso.

Precisamente, en tus comienzos con ese club toledano, ya ganaste un buen puñado de medallas en Campeonatos de España cadete y juvenil, en 1.000m y 1.500m. Y aunque es un año menor, compartiste un par de podios con una tal Marta Pérez. ¿Qué recuerdos tienes de aquellas carreras? ¿Allí ya empezasteis a ser amigas, o de momento sólo erais rivales?
La verdad es que, aunque no teníamos la relación de ahora ni mucho menos, porque no compartíamos tanto, con Marta siempre ha habido una buena relación; porque no solamente nos conocíamos del propio Campeonato y coincidir en la línea de salida, sino que en esa época íbamos juntas a las concentraciones de tecnificación deportiva. De hecho, coincidíamos también con Mariajo (Pérez), Blanca Fernández, Fernando Carro… que somos más o menos de la misma quinta. Y en esos momentos de compartir el día a día unos cuantos días ya nos llevábamos bien, aunque la AMISTAD la entablé cuando llegamos aquí a Madrid.


"Los primeros tres o cuatro meses con Antonio Serrano lo pasé fatal"


Luego llegó el traslado a Madrid para estudiar Medicina y el cambio de entrenador con el prestigioso Antonio Serrano. ¿Te costó adaptarte al principio, o no especialmente?
Sí, cuando cumplí 18 años decidí venir a Madrid, porque en Toledo no había Medicina. Busqué a un entrenador de la Blume y desde el principio tuve claro que quería que fuese Antonio, porque me habían hablado muy bien de él. Es verdad que cuando llegué me costó bastante adaptarme porque Antonio tiene un método muy basado en las recuperaciones cortas entre series, y yo en Toledo no lo hacía así. Los primeros tres o cuatro meses lo pasé fatal, pero una vez que me adapté empecé a cogerle el truquillo.

Eso sí, en Madrid seguiste con los 1.500m. Sin embargo, paralelamente conseguiste tus primeros títulos nacionales… en 3.000m (como júnior en 2011, y como promesa en pista cubierta en 2013). ¿Fueron esos oros una "señal" importante para vosotros a la hora de cambiar de prueba, o los motivos principales fueron otros?
Realmente no. El primer título de 3.000m en júnior fue porque Antonio valoró que en ese momento me encontraba mejor de forma para hacer esa prueba. Y el de pista cubierta fue porque, como en invierno metemos muchos kilómetros y corremos crosses, pensó que en ese momento me adaptaba mejor a correr un 3.000m que un 1.500m. El cambio al 3.000m obstáculos vino luego, porque en 2013 había tenido una campaña al aire libre un poco mala en 1.500m. A comienzos de 2014, Antonio me propuso cambiar al 3.000m obstáculos porque pensó que se podía adaptar bien a mis características. Y la verdad, creo que tomamos una buena decisión (risas).

¡Pues sí! Porque tu primera incursión deparó una marca muy discreta (10:52.32), pero a la siguiente ya bajaste de 10:20; y lo redondeaste con el subcampeonato en el Nacional Promesa (10:16.79). ¿Cómo viviste todas esas carreras?
La primera fue un poco de prueba, a ver qué pasaba, y a ver si no me caigo en la ría (risas). Es una prueba muy diferente, porque no sólo vas corriendo, y tienes que aprender un poco a medir tus fuerzas para seguir saltando. La segunda carrera, cuando ya hice 10:19, fui a Palafrugell con Mariajo buscando la mínima para el Campeonato Mediterráneo sub-23 de ese año, que era 10:25, y la verdad es que le pegué un buen bocado a mi primera marca. Luego ya no volví a bajar marca hasta ese Campeonato de España promesa en Durango. Y me gustó, porque además fui subcampeona de España detrás de Mariajo, que ya tenía más experiencia en esta prueba, y le cogí el gustillo a eso de ir saltando mientras corres (risas).

Efectivamente, la reconversión a obstaculista implicaba pasar a tener como rival directa a Mariajo Pérez, tu otra gran amiga, y compañera de estudios y entrenamientos hasta hace poco. ¿Cómo habéis gestionado esa circunstancia todos estos años para conservar vuestra envidiable amistad?
La verdad es que la rivalidad que podamos tener en las carreras no ha afectado nada a nuestra relación personal. Obviamente, cada una cuando va a competir quiere ganar, pero siempre hemos dicho: "Si no gano yo, prefiero que la que gane seas tú"; porque al final es mi compañera, hemos compartido muchísimos entrenamientos y nos hemos ayudado muchísimo cada vez que teníamos series y en cada rodaje. Ella para mí ha sido una ayuda.


"Todavía se me dibuja la sonrisa al recordar mi primer título nacional"


El estreno fue muy bueno, pero la continuación mejor aún. En 2015 corriste 4 carreras de 3.000m obstáculos e hiciste marca personal en todas ellas, culminando con unos espléndidos 9:53.65 para proclamarte campeona de España absoluta ¡al año y poco de tu debut en la prueba! ¿Cómo se explica algo tan extraordinario?
En ese momento la líder de los obstáculos era Diana Martín y no compitió en el Campeonato de España, porque tenía unas molestias y pidió permiso a la Federación para reservarse para el Mundial. Entonces, la prueba se quedó muy abierta. Yo iba con la segunda mejor marca tras Mariajo, que tenía 9:59, y me dije: "Esta oportunidad no sé cuántas veces se me va a presentar en la vida, tengo que aprovecharla" (risas). Así que salí muy decidida. Habíamos planteado una estrategia conjunta para bajar de 10 minutos. Decidimos tirar una vuelta cada una hasta que, a la cuarta o así, ella no salió a relevarme y pensé: "Yo quiero bajar de 10:00, no sé si las demás pueden hacerlo o no, así que tiro p'alante". Me encontré muy bien y disfruté mucho de esa carrera. Todavía se me dibuja la sonrisa con las sensaciones que tuve al ganar, porque era la primera vez y algo inesperado...

En 2016, aunque no lograste mejorar marca y se alejó la posibilidad de acudir a los JJ.OO. de Río (mínima: 9:45.00), firmaste tu primera internacionalidad absoluta en todo un Campeonato de Europa, pocos días después de haberte graduado en Medicina. ¿Con qué sensaciones te quedaste tras tu participación en Ámsterdam?
Ese año, no sé si porque fue el que acabé la carrera y tenía muchísimas prácticas en el hospital, lo cierto es que me costó un poco más coger la forma. La mínima RFEA para el Europeo era 9:52 y no salía, no salía… Pero la EA pedía 9:55. La última oportunidad era la reunión de Bilbao, que coincidió con mi graduación y me la perdí doliéndome en el alma…; e hice 9:56. Pero Luismi Martín Berlanas, que era el seleccionador entonces, nos quiso dar un voto de confianza a las jovencillas; y como me valían mis 9:53 del año anterior… Pero fui con mucho miedo, como diciendo: "Todavía no entiendo que sea mi sitio". Estaba súper nerviosa. Cuando salí a la pista se me puso un nudo en la garganta de ver el estadio lleno… No me sentía todavía preparada para competir en un gran campeonato y no salió la carrera que tenía que hacer.


"El año pasado, una vez acabada Medicina, di un salto de calidad"


Al año siguiente, 2017, ya con la carrera acabada, retomas tu progresión. En dos mítines sucesivos recortas tu marca personal en 13 segundos (a 9:40.30). Y continúas en el Europeo por Selecciones de Lille, contribuyendo al histórico 5º puesto de España con una 3ª posición en tu prueba. ¿Cómo viviste esa buena actuación internacional?
El año pasado di un salto de calidad, porque al acabar la carrera he tenido más tiempo para entrenar, para descansar y para vivir como vive un deportista profesional. Estaba entrenando muy bien, y ya el 9:40 fue un empujón de confianza para mí. En Lille, viendo la lista de salida, que salvo la alemana Krause estábamos muy igualadas, me dije: "Ahora ya sí que estoy en mi sitio (risas), no como en Ámsterdam el año pasado...". Planteé una carrera táctica y me encontré muy bien. Me vi muy competitiva.

Tu primer Mundial al aire libre, en Londres'17, tampoco estuvo nada mal, pero te tocó la serie más lenta. Entraste 6ª, un puesto con el que se pasó por tiempos en las otras dos series. ¿Qué sabor te quedó de tu actuación? ¿Crees que podrías haber estado en la final? Cuando sortearon las series, pensé: "Estas mujeres que corren en 9 minutos, malo será que, por muy lento que vayan, no vayan a correr en 9:30…". Entonces, justo ese día llovió. Y Antonio me dijo: "Irene, al estar la pista mojada, no sabemos… Si sale la carrera lenta, tú tiras, para tener más opciones de pasar por tiempos". Pero yo ni me lo planteaba, y seguí con mi idea… Total, que salimos, y al ver el reloj dije: "No, por favor, no puede estar pasando esto…" (risas). Salimos a ritmo de 10:00 la primera vuelta… Y pensé: "¿Qué hago?". Al final me achanté un poquito viendo a las keniatas a mi lado y decidí seguir la carrera que ellas marcaron. Es decir, no hice mi carrera. Es verdad que acabé fuerte y tuve buenas sensaciones porque habíamos ido lentas, y las aguanté hasta el último 300, pero ellas cambiaron y ya no pude seguirlas. Me quedé con un sabor agridulce porque creo que estaba en una forma que podía, quizá no estar en la final, pero sí haber hecho marca personal, en torno a 9:35 que es lo que valía en ese momento.

Y llega 2018… Tras un invierno muy bueno, haces pronto la mínima para Berlín, en Roma. Luego tienes unos problemas físicos, pero aun así, acaricias la medalla (4ª) en los Juegos del Mediterráneo y mejoras tu marca a 9:37.86. ¿Cómo valoras tu prestación en Tarragona?
Sí, tuve unas molestias en el isquio que se alargaron casi todo el mes de junio. La primera semana bajé bastante el listón y la siguiente ya empecé a entrenar normal, pero no toqué las vallas hasta tres días antes de correr en Tarragona. Esa carrera me dio mucha confianza porque no sabía cómo iba a reaccionar después de ese mes tan raro. Salí a hacer 9:30 porque Antonio me dijo: "Tú sal a 3:10 el kilómetro", y yo dije: "Vale". Entonces, el último mil casi me muero (risas). Se me fue a 3:16, pero acabé contenta. También tuve un poco de sabor agridulce por acariciar la medalla, porque además iba tercera hasta la última ría, pero ya no tenía más fuerzas para responder al ataque de la eslovena [Marusa Mismas]. Pero pensándolo en frío, tras ese mes difícil también en lo psicológico, hacer una marca personal es algo muy bueno. Me dio confianza para seguir porque, además, todavía tenía otro mes y poco para el Europeo.

De hecho, lo mejor estaba por llegar. Tras lograr tu tercer título nacional de obstáculos, acudes al Europeo y te plantas brillantemente en tu primera gran final: por puestos y con otra marca personal (9:34.69). ¿Qué sensaciones te quedaron después de la carrera, y de cara a afrontar la final dos días después?
La verdad es que acabé la semifinal contentísima. Aparte de haber hecho marca personal y entrar por puestos, esta vez sí que hice mi carrera, como la había planteado yo. Es cierto que no me hizo falta tirar a mí porque una alemana marcó el ritmo desde el principio y luego la siguió la noruega Grovdal, pero tuve muy buenas sensaciones y me quedé con ganas de más para la final.


*"Al llegar a meta en Berlín no sabía cómo había quedado"


La final resulta rapidísima, y durante su mayor parte marchas 10ª. Pero al final logras remontar esos metros y obtienes la ansiada plaza de finalista tras adelantar a la francesa Ophelie Claude-Boxberger ¡por milésimas! ¿Cómo viviste esas últimas vueltas? ¿Supiste que eras 8ª al entrar en meta, o tardaste en confirmarlo?
Efectivamente, a partir del 1.500m me descolgué un poco de ese segundo grupo mientras las cuatro primeras seguían tirando para delante a su ritmo, aunque en ese momento no sabía si iba 11ª, 9ª, 10ª… Sólo que se me habían ido un poco y estaba algo 'mosca'. Pero en la última vuelta, la eslovena que me había ganado en Tarragona se descolgó del grupo. Entonces, al verla más cerca, se me encendió algo y dije: "Irene, sal a por ella". Al pasarla, también vi más cerca al otro grupo, y fue un último 200m que no lo he hecho tan rápido ni cuando corría 1.500m (risas). Salí muy fuerte de la ría y, en el último 100m, las veía cada vez más cerca y dije: "¡Venga, a por ellas!". Me tiré en los cuadros, ¡pero al llegar a meta no sabía cómo había quedado! (risas), así que me senté a esperar que saliese la clasificación en la pantalla... Eso sí, aunque haber sido finalista con otra marca personal es un buen resultado, me quedó la sensación agridulce de: "jolín, si he acabado tan fuerte, por qué en el momento ése de tener que sufrir para engancharme al grupo no lo hice". Pero son cosas que piensas después de correr, y durante la carrera lo ves de otra manera.

El 8º puesto era precisamente el que te daba el ranking previo, pero casi todas tus competidoras se superaron en Berlín y tú firmaste dos MMP (9:34.69 y 9:31.84); algo que no consiguió ningún otro atleta español. ¿No colmó tus expectativas esa actuación?
Sí; aunque siempre quieres más… pero sí. Como señalas, en el ranking previo yo iba 8ª con mucha igualdad; pero tras las semifinales, casi todas las que entramos habíamos hecho marca personal, menos las 4 primeras. De hecho, con ese 9:34, yo estaba la 11ª en la lista de salida de la final, o sea que había perdido puestos... Pero pensé: "Aquí puede pasar cualquier cosa, porque si hemos mejorado todas marca, después de dos días quedará delante la que recupere mejor…"


"Para mí, Antonio Serrano es el mejor entrenador que hay"


¿Qué valor concedes a Antonio Serrano en tu gran 2018 y en tu progresión de estos años?
Todo primer entrenador tiene un gran peso y es muy importante en la vida de un deportista, porque es quien te descubre, te motiva para seguir y te enseña lo bonito del deporte, a entrenar, etc. Y para mí José Luis Carbonell ha sido todas esas cosas. Pero es verdad que al venirme a Madrid, Antonio me ha enseñado lo que es el deporte profesional de verdad. Mis mayores progresos los he hecho con él. Al llegar, su método de entrenamiento me costaba muchísimo, pero ahora ya me he adaptado y he sido capaz de hacer muchísimos más kilómetros de los que pensaba que iba a hacer en mi vida (risas). Además, te conoce mucho desde que llegas. Desde que empiezas a entrenar con él, Antonio sabe cómo tiene que entrenarte. Por suerte, tampoco he tenido lesiones entrenando con él. Es un entrenador que habla contigo. Si un día te ve muy cansada, o has dormido mal, sabe decirte: "Mira, para". O si tienes alguna molestia: "Mejor para un par de días y luego retomamos". Para mí es el mejor entrenador que hay.

Como decías, haber terminado Medicina te ha permitido entrenar más y mejor… Pero por otro lado, ¿echas un poco de menos estudiar, o tienes otras actividades para desconectar de vez en cuando del atletismo?
La verdad es que la vida que tenía antes no la echo de menos (risas), porque no tenía tiempo para mí en ningún momento. Entonces no lo pensaba tanto, pero ahora me doy cuenta. Sí me da un poco de pena haberlo dejado tan de lado porque han sido muchos años de estudio; y sé que lo retomaré cuando yo decida que mi carrera deportiva se ha acabado, pero ahora me gusta lo que hago y estoy muy bien así. Sí que estoy estudiando inglés, que lo tenía muy abandonado desde el instituto; y me sirve un poco para desconectar. Pero tampoco tengo tanto tiempo libre como parece, porque al final, con el descanso no madrugas demasiado, enseguida te vas a entrenar, luego vuelves, comes, te vas al fisio, te echas la siesta, vuelves a entrenar… Y al final dices: son las 9 de la noche y ya me tengo que ir casi a dormir… (risas).

Háblanos de tus próximos objetivos. Tras un último invierno magnífico, en el que fuiste subcampeona de España de cross y también bronce en el 3.000m en pista cubierta, ¿cómo os planteáis este próximo invierno? ¿El Europeo de cross en diciembre y el de pista cubierta en marzo podrían ser objetivos?
Al acabar tan tarde la temporada (porque la alargué hasta finales de agosto para ir a unos mítines en Italia), cogí bastantes vacaciones y hasta casi octubre no vine a Madrid, por lo que el Europeo de Cross este año no es una prioridad. Mi objetivo sería más el Campeonato de España de cross e incluso el Europeo de pista cubierta; ya veremos cómo enfocamos Antonio y yo esa época de febrero y marzo. Pero de momento voy con calma.

¿Y para el verano? ¿Aspiras a la final en el Mundial de Doha, o incluso a plaza de finalista?
Tras el sabor de boca que me dejó Londres y la temporada que he hecho este año, sí me gustaría estar en la final. De todas formas, a ver cómo llego porque esta temporada va a ser un poco rara; porque aunque el Mundial sea tan tarde, los mítines no son tan tarde... Además, con el nuevo sistema de clasificación tienes que estar medio en forma casi todo el verano. A ver cómo llegamos allí yo y las demás. Veremos…


"Con una marca de 9:25 el próximo año estaría muy feliz"


¿Y algún techo nuevo para tu marca de 9:31.84?
Quiero bajar la barrera del 9:30, eso seguro. Y luego, por soñar, con un 9:25 estaría muy feliz. Aunque claro, es muy difícil (risas)...

Hace 4 años, Diana Martín fue bronce europeo con una marca similar a la tuya (9:30.70). Ahora parece que el nivel ha subido bastante en el Viejo Continente, pero aun así, ¿te ves subiendo a un podio europeo en un futuro?
Uf, eso es mucho decir. Es verdad que en los últimos años ha subido el nivel medio de la prueba. Pero ojalá algún día pueda estar luchando por estar en un podio continental. Es cuestión de trabajar y llegar al día concreto en el momento de forma adecuado. Así que trabajaré para ello.

Y por lo demás, ¿qué otros sueños o metas tienes a largo plazo para tu carrera deportiva?
El objetivo de todo deportista es ir a unos JJ.OO. Yo no pude ir a Río porque no tenía todavía el nivel suficiente, pero por supuesto, me gustaría estar en Tokio 2020. Luego quién sabe si llegaré a otros más, o qué pasará (risas)…


"Lo que me da más miedo de Doha son los cambios de temperatura"


Volviendo a Doha, este mismo mes estuviste entre los atletas que se marcharon de concentración con la RFEA al escenario del próximo Mundial. ¿Qué te parecieron las instalaciones y el clima que os encontraréis el año que viene en unas fechas similares?
La verdad es que las instalaciones son impresionantes. Allí tienen de todo. Incluso dentro del estadio hay unos cañones de aire acondicionado como una lavadora cada uno (risas); alrededor de todo el estadio. Nos contaron que se puede llegar hasta 18º dentro del estadio y, teniendo en cuenta que fuera hará casi 40º, va a haber un cambio de temperatura brutal entre la zona de calentamiento, la cámara de llamadas, el interior del estadio... Creo que los atletas que corremos dentro del estadio no lo vamos a tener muy mal. Lo que me da más miedo son los cambios de temperatura y que alguien se pueda coger algo en la garganta. Y es que allí tienes que ir todo el día con una sudadera en la mano, porque cada vez que entras a un sitio tienen el aire acondicionado a tope. Por otro lado, fuimos un día a rodar a la zona donde estará el circuito de marcha y maratón, y sí que se nota muchísimo la humedad. Allí no hay aire acondicionado, y espero que la gente lo sepa llevar bien porque van a ser unas condiciones climáticas muy duras.

Por último, ¿qué importancia concedéis a la técnica? ¿Te consideras buena en el paso de los obstáculos y la ría, o crees que aún puedes limar más tiempo mejorando la técnica?
Creo que siempre se puede mejorar, pero también, precisamente, por las marcas que tengo en 3.000m lisos (9:13) y con obstáculos (9:31), se ve que soy una persona que pierdo muy poco tiempo, porque lo normal es que haya como 30 o 40 segundos de diferencia. No creo que sea mi punto débil, la verdad.

Enlaces relacionados:

Historial Deportivo de Irene Sánchez-Escribano
Su Temporada 2017/2018
Comparte la noticia:





Imprimir esta noticia


















































Servicio Oficial diseñado y producido por MSL Technology. © Copyright 2018 / RFEA 1997-2018. Reservados todos los derechos.
| AVISO LEGAL | POLÍTICA DE PRIVACIDAD |