Real Federación Española de Atletismo
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 jueves, 21 de junio de 2018   NOTICIA WEB 233/2018
Juegos del Mediterráneo: Almería 2005

Por : José Javier Etayo


Como vimos en la anterior entrega, las dos primeras ediciones de los Juegos del Mediterráneo se celebraron en Alejandría (1951) y Barcelona (1955). Esta cadencia cuatrienal, en el año previo a los Juegos Olímpicos, se consolidó, de modo que las siguientes ediciones fueron en Beirut (1959), Nápoles (1963), Túnez (1967), Esmirna (1971), Argel (1975), Split (1979), Casablanca (1983), Latakia (1987) y Atenas (1991).. Tras esta edición, se cambió el compás, y los Juegos pasaron a ser el año post-olímpico. Esta nueva cadencia comenzó en Languedoc-Rosellón (1993), Bari (1997), y Túnez (2001).

Y entonces los Juegos volvieron a España: los XV Juegos del Mediterráneo se celebraron en Almería, del 24 de junio al 3 de julio de 2005. La ceremonia de inauguración fue conducida por Carlos Herrera, y protagonizada por el grupo La Fura dels Baus, que también se ocuparon de la jornada de clausura. La participación había crecido mucho, ya todos los países ribereños tenían interés en participar, y además los acontecimientos de 1989-1991 habían producido alteraciones en la estructura estatal, por ejemplo, de Yugoslavia. El resultado fue que hasta 22 países acudieron a Almería a competir.

La sede fundamental de los Juegos, y en particular donde se celebraron la inauguración y la clausura, y se desarrollaron las pruebas de atletismo, fue el denominado con mucha propiedad Estadio de los Juegos Mediterráneos. Su construcción se realizó expresamente para los Juegos, y tiene una capacidad de 15.200 espectadores. Es de propiedad municipal, y actualmente se utiliza como campo de la Unión Deportiva Almería, que juega en Segunda División.

El programa ya era completo, con todas las pruebas de pista tanto masculinas como femeninas, más los 20 kilómetros marcha en ambas categorías, y el estreno de la media maratón, también en las dos versiones. Ello llevó a una muy numerosa participación española, que cubrió todas las pruebas salvo el lanzamiento de disco femenino, y que aconseja que en lugar del orden cronológico, acudamos a una ordenación por pruebas, prestando especial atención a las actuaciones más destacadas.

Comenzaremos, pues, por las pruebas masculinas. Poco hubo que destacar en la velocidad. En los 100 metros, Cecilio Maestre y Angel David Rodríguez fueron terceros en sus eliminatorias; el segundo pasó a la final por tiempos, pero en ésta un malentendido con el disparo lo eliminó. En 200, García-Borreguero era eliminado y Julián Martínez pasó por tiempos, mientras, pero en la final no pudo eludir el último puesto. Lo mejor de la especialidad vino en los 400 metros: David Canal cayó en la eliminatoria, pero el asturiano David Testa fue segundo en su serie con 46.35, marca personal, que había de ser la mejor de toda su carrera. En la final no pudo acercarse a ese resultado, y con 46.97 quedó séptimo.

Los 800 metros fueron una gran prueba para los anfitriones. la cosa quedó clara desde las series, que ganaron Antonio Reina la primera, y Eugenio Barrios la segunda. En la final Reina se destacó y ganó con 1:47.03, seguido por Barrios con 1:47.36, mientras el marroquí Amine Laalou completaba el podio. También hubo éxito en una de las pruebas fetiche del atletismo español. Los 1.500 metros se disputaron en final directa que ganó con claridad Arturo Casado en 3:45.61. Las otras medallas se disputaron entre cinco atletas, y Sergio Gallardo quedó cuarto, con una marca de 3:45.95.

Los 5.000 metros fueron dominados por los dos pares de atletas marroquíes y argelinos. Roberto García aguantó en el quinteto de cabeza hasta la campana, pero ahí ya se vio alejado, y quedó quinto con 13:33.25. En el puesto siguiente, pero a veinte segundos, se clasificó Manuel Angel Penas. También hubo victoria africana en los 10.000 metros, que se disputaron cuatro atletas, entre ellos los dos españoles. El marroquí Mohammed Amyn venció por menos de un segundo a Carles Castillejo, que quedó segundo, y Ricardo Serrano se clasificó cuarto. En el medio marartón, que como comentábamos antes se estrenaba en el programa, las medallas se disputaron al sprint entre el argelino Belhout, el marroquí Lamachi, y José Manuel Martínez, que quedaron en este orden. José Ríos se había descolgado y se clasificó quinto. La participación oficial, lógicamente escasa para esta prueba, se completó con atletas españoles fuera de concurso.

Los 110 metros vallas también dieron oro a España. En la primera serie fue eliminado Iban Maiza, pero en la segunda ganó Felipe Vivancos que se dio un paseo, y que en la final dominó absolutamente, ganando con una marca de 13.53, nuevo record de los Juegos. El resultado de los 400 metros vallas fue menos brillante, pero nada cabe reprochar a los protagonistas, dos atletas sub-23. En la primera serie Javier Gutiérrez fue quinto con 51.18. Esta marca, que le daría el paso a la final por tiempos, era su mejor marca personal, que no mejoró hasta dos años después. En la final se clasificó en séptima posición. En la otra eliminatoria Alejandro Navarro fue cuarto con 51.33; aunque fue eliminado, esta era también su mejor marca personal, que ya nunca mejoró. Evidentemente ambos dieron lo mejor de si mismos en el momento clave. En los 3.000 metros obstáculos se vio el dominio aplastante del marroquí Brahim Boulami, que sentenció desde el principio saliendo a ritmo de record mundial. Antonio Jiménez Pentinel fue fácil segundo, en 8:24.47, y Eliseo Martín cuarto.

El salto de altura tuvo un flojo nivel, pero Javier Bermejo y Enrique Márquez sólo pudieron ser quintos igualados en 2,18. La cosa no fue mejor en el salto con pértiga, donde Javier Gazol y Roger Noguera fueron sexto y séptimo, con 5,20 y 5,00 respectivamente. Y nada digamos del salto de longitud, con Alberto Sanz décimo en 7,67. Al menos en triple salto los españoles estuvieron en su nivel: Andrés Capellán y Pere Joseph fueron sexto y séptimo, ambos con 16,38. Mientras Capellán, con sus 16,35 con viento reglamentario rozaba su marca personal, Joseph la mejoró con este registro que no volvió a igualar.

En lanzamiento de peso Manuel Martínez fue segundo, pero lejos de sus marcas, al lanzar solamente 19,97. Manolo dominó de todos modos el concurso, hasta que el croata Elkasevic llegó a 20,26 en el quinto intento, y ya no pudo superarlo. Borja Vivas fue octavo, con 17,58. En cambio, en el disco, Mario Pestano sí estuvo en su sitio, se colocó en cabeza desde el primer intento, y fue mejorando hasta los 63,96 del último, siendo el único lanzador que rebasó los 60 metros, y lo hizo en sus tres intentos válidos. Manuel Florido fue quinto, con 57 metros justos. No fueron bien las cosas en martillo y jabalina. Moisés Campeny sólo pudo quedar noveno con 68,04, fuera incluso de la mejora, mientras que Gustavo Dacal quedó quinto entre seis, al lanzar el dardo a 69,09.

En los 20 kilómetros marcha sólo se clasificaron cinco competidores oficiales, pero con gran alegría para el equipo español, que logró el doblete, con triunfo de Paquillo Fernández en 1.22:45, y segundo lugar para Juan Manuel Molina en 1:24:11. La participación se completó con marchadores fuera de concurso, de entre los que hay que señalar a Daniel Garzón, que fue quinto global. En decatlón Oscar González rozó el bronce, pues quedó cuarto con 7.831 puntos, a sólo 16 del tercero, el tunecino Dhouidi. Los mejores parciales de González fueron en los saltos del primer día, con 2,08 en altura y 7,50 en longitud, pero los modestos 4,50 de la pértiga le privaron de la medalla. Víctor Ruiz se clasificó quinto, pero con 7.630 logró la que había de ser mejor marca de su vida.

Para terminar con el sector masculino, repasemos los relevos. En el 4x100 el cuarteto español sólo pudo ser quinto, con 39.84, pero en cambio el relevo largo logró la victoria. Canal, Testa, Barrios y Reina, o sea, los participantes en el 400 y el 800, fueron en cabeza desde la segunda posta, lugar que los dos ochocentistas defendieron ante los franceses, segundos clasificados.

Pasemos ahora a las pruebas femeninas, empezando como de costumbre por la velocidad. En 100 metros Cristina Sanz fue eliminada en la primera serie en que sólo pudo ser quinta, pero Belén Recio en la segunda se clasificó holgadamente al ser segunda, y en la final quedó cuarta con 11.74. En los 200 disputados la víspera, también había caído Cristina Sanz en la serie, mientras Julia Alba se clasificó por tiempos con 24.12, y fue sexta en la final con 24.25. En los 400 metros hubo final directa, y Mayte Martínez rozando su marca personal quedó cuarta con 53.73, mientras Daisy Antonio era octava con 55.00.

En los 800 metros se notó la ausencia de Mayte. Miriam Bravo cayó en la serie, mientras Esther Desviat, cuarta como ella, pasó por tiempos, y en la final fue sexta con 2:03.75, tras correr mal situada. Los 1.500 se corrieron en final directa, con quince participantes, y Nuria Fernández consiguió medalla, al clasificarse tercera con 4:11.20, mientras Irene Alfonso no podía pasar del séptimo puesto. Con 4:13.07, en una disputada llegada.

Las pruebas largas tuvieron muy escasa participación. En los 5.000 metros, entre siete corredoras Sonia Bejarano aprovechó el ritmo que marcó la triunfadora Margaret Maury-Kerubo, francesa nacida en Kenya, para aguantar con las primeras hasta los 3.000, y llegar quinta con una marca de 15:37.08, su marca personal para siempre. En 10.000 metros también corrieron siete atletas, y séptima se clasificó Dolores Pulido, con 34:06.77. Para terminar con las carreras lisas, en medio maratón Marta Fernández de Castro y María José Pueyo fueron octava y novena, mientras abandonaba Teresa Pulido.

Mucho mejor fueron las cosas en las vallas. En las altas, Aliuska López y Glory Alozie se clasificaron cómodamente para la final; y en ésta, Alozie dominó y ganó en 12.90 con viento contrario de casi un metro. López quedó quinta. En los 400 metros vallas lo mejor para las españolas estuvo en las series. Cora Olivero se exprimió en la primera serie que ganó con 55.27, a cuatro centésimas de segundo del record nacional que poseía Cristina Pérez desde los Juegos de Seúl en 1988; y que sigue poseyendo, de tal suerte que esos 55.23 y los 55.27 de Olivero siguen siendo todavía las dos mejores marcas españolas de todos los tiempos. En la final del día siguiente, sin duda Olivero echó de menos la energía desplegada en la eliminatoria, y sólo pudo ser segunda con 55.85. También participó en las series Laia Forcadell, cuarta con 57.78.

Los saltos dieron buenos resultados para nuestras representantes. En altura la favorita era Ruth Beitia, y la cántabra no defraudó. Hizo un concurso limpio hasta 1,95, altura que también rebasó, pero a la tercera, la francesa Skotnik. Falló dos intentos en 1,97, y cuando la francesa erró el tercero, y por lo tanto tuvo la victoria asegurada, guardó el último intento para 2,01 que habría sido record nacional; pero no pudo superarlo. A esta medalla de oro se añadió la de bronce de Marta Mendia, que se quedó en 1,89. En la pértiga Mar Sánchez y Dana Cervantes se quedaron en 4,00 y 3,80, que les dieron los puntos quinto y séptimo, respectivamente. En cambio en salto de longitud las españolas visitaron el podio. Ganó la italiana Fiona May, que dominó desde el principio y consiguió un mejor salto de 6,64. Niurka Montalvo quedó segunda con 6,54, y Concepción Montaner tercera, con 6,49.

Y lo mejor en cuanto a marcas llegó en el triple salto. La gran vencedora fue la argelina Balla Rahouli, que llegó a 14,98, que era la segunda marca mundial del año tras Tatiana Lebedeva. Pero la segunda clasificada fue Carlota Castrejana. En su sexto intento llegó hasta 14,60, con un viento favorable de 0,4. Esta marca superaba su propio record nacional de 14,51, conseguido tres años antes, en Sevilla. Y aún más, trece años después ninguna española lo ha superado: sólo ella misma consiguió 14,64 dos años después quedando campeona europea en pista cubierta. Lo más cercano que se ha conseguido hasta este momento son los 14,42 de Ana Peleteiro el pasado mes de mayo, que abren paso a la esperanza de que se pueda por fin mejorar esta grandísima marca. Del nivel de aquella prueba da idea que la tercera clasificada fue la griega Devetzi, subcampeona olímpica. Ante este nivel no debe quedar inadvertida la otra saltadora española, Patricia Sarrapio, que quedó octava con 13,53, en aquel momento su mejor marca al aire libre.

Martina de la Puente sólo pudo ser cuarta de cinco lanzadoras en peso, al quedarse en 17,10, y el disco fue la única prueba atlética sin representación española. En martillo Berta Castells fue quinta con 66,02, y Dolores Pedrares undécima con 61,48. Lo mejor de los lanzamientos se consiguió en la jabalina, donde Mercedes Chilla estuvo en su sitio al quedar tercera con 57,49.

Nuevamente gran resultado en la prueba de marcha. A la italiana Rigaudo, clara vencedora, la acompañaron en el podio María Vasco, segunda en 1:34:28, y Beatriz Pascual, tercera en 1:36:27. La participación oficial fue mínima en esta prueba de 20 kilómetros, de tal suerte que se completó con más marchadoras españolas fuera de concurso, entre las que destacó Rocío Florido, que terminó cuarta global. En cambio, en heptatlón no brillaron nuestras especialistas en combinadas, que fueron sexta María Peinado con 5.575 puntos, y séptima Ana Capdevila con 5.288.

Finalmente, los resultados de los relevos fueron notables. En el corto solamente Francia pudo vencer al cuarteto español, integrado por Carmen Blay, Belén Recio, Cristina Sanz y Glory Alozie, que registró 44.47. En cambio en el 4x400, nuestras relevistas, en final apretado también frente a Francia, triunfaron con una buena marca de 3.31.45 lograda por Julia Alba, Belén Recio, Cora Olivero y Mayte Martínez.

Una vez desglosada la participación española prueba a prueba, toca hacer un análisis global. Se trató, como es lógico al celebrarse la competición en casa, de la representación más numerosa que el atletismo español había llevado nunca a unos Juegos del Mediterráneo, con un total de 79 atletas, 44 hombres y 35 mujeres. Que lograron hasta 25 medallas, el mayor número hasta entonces: nueve oros, diez platas, y seis bronces. Estos resultados colocaron a España en el segundo lugar del medallero, por detrás solamente de Francia, que reunió 9, 13, y 7, para un total de veintinueve medallas, y por delante de Italia, que con 7, 8 y 7, totalizó veintidós.

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RESULTADOS - Almería 2005
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Apoteósico Arturo Casado en 1.500m
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Glory Alozie, oro en 100m vallas
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Felipe Vivancos, oro en 110m vallas
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Mario Pestano, vencedor en disco
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Doblete en 20km marcha: María Vasco segunda y Beatriz Pascual tercera
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Juan Manuel Molina, segundo en 20km marcha
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Carles Castillejo, plata en 10.000m
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Carlos Castrejana, plata en triple y récord de España con 14.60
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Manuel Martínez, plata en peso, en el podio
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