Real Federación Española de Atletismo
Real Federación Española de Atletismo



        Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en RSS Síguenos en Youtube Síguenos en Linkedin




   »» INFORMACIÓN TÉCNICA DE INTERÉS      »» HORARIO MODIFICADO


 martes, 26 de junio de 2018   NOTICIA WEB 232/2018
Teresa Liras: Una historia de superación

Por : Susana Girón


Supe de la extraordinaria historia de Teresa Liras en 2015, cuando buscaba atletas máster que quisieran participar en un proyecto fotográfico. Fernando Marquina, desde la Federación Española de Atletismo, me contó de su pasión por el atletismo y más allá, su historia de lucha y superación. Conecté con Teresa desde un primer té que compartimos cerca de Goya, cuando le propuse la idea de ser una de las protagonistas del proyecto fotográfico. Cargada de humildad y cierta timidez, aceptó la propuesta de tolerar la incómoda presencia de una cámara de fotos en sus entrenamientos y competiciones, motivada más por la difusión que tendría el atletismo máster, que por su propia vanidad. Cosa insólita, Teresa nunca pensó que su historia era trascendente, cuando a mí me lo pareció desde el principio.

Después de aquel encuentro, se sucedieron muchos en las pistas del campo de Rugby de Majadahonda, donde entrenaba sus lanzamientos de disco, peso y martillo 3 o 4 días por semana. Teresa se iba revelando como una gran atleta, extremadamente perfeccionista, que se deleitaba con el ritual que antecedía a cada lanzamiento: cerraba los ojos, visualizaba el lanzamiento, acunaba el peso entre sus manos como si de un acto de oración se tratara, escupía sobre la bola… y lanzaba con todo el corazón concentrado en ese instante, en ese gesto. Luego venía la crítica, la peor de todas, la suya propia: "No he lanzado bien del todo. Me han faltado por lo menos 5 cm. Me falta técnica… y practicar más. Voy a lanzar otra vez". Teresa, a sus 67 años, ponía la vida en cada lanzamiento, como si fuera el último y, ella mejor que nadie intuía el por qué. Cuanto más la conocía, mas entendía que parte de su interés por exprimir cada momento de la vida era, entre otras cosas, una rebeldía contra la enfermedad: aquella contra la que luchó todo cuanto pudo.

Su entrega al atletismo desde siempre le hicieron una mujer muy querida entre los círculos de atletas. No presumía de sus marcas ni medallas, pero de repente hablaba de anécdotas y gestas de tal o cual Campeonato, de colegas que compartían su misma pasión y hacía que pareciese sencillo ganar una medalla de oro en cualquier competición de veteranos. Pero los que la hemos visto entrenar cada día, sabemos de cuánto esfuerzo y entrenamientos había detrás de aquellas gestas a las que ella no daba tanta relevancia. 56 veces Campeona de España en Aire Libre en lanzamientos y 7 veces Campeona de España en Pentatlón de lanzamientos. En pista cubierta fue once veces Campeona de España en lanzamiento de peso, además de cuatro veces en salto de altura y una vez en 60 metros lisos. Medalla de Oro y por tanto, Campeona de Europa, en 2005 en lanzamiento de Martillo pesado. Otras cuatro medallas de bronce y tres de plata completan sus logros en Campeonatos de Europa, la última de ellas ganada en 2015 en lanzamiento de martillo. Fue dejando de un día para otro hacer este resumen de logros y puestos de podio a lo largo de su carrera deportiva. Ella misma me reconocía que era algo que debería tener hecho, pero para lo que nunca encontraba el momento. Siempre había otras cosas más importantes que hacer que ponerse a redactar un listado de sus éxitos. Era mejor invertir ese tiempo en entrenar, dar consejos para mejorar la técnica a otros atletas, preparar los próximos viajes a cualquier competición de veteranos, pasear durante los campeonatos dentro de los estadios... Me encantaba ver cuando coincidía con atletas adolescentes que entrenaban en las mismas pistas. La miraban con cierta sorpresa y luego comentaban entre ellos en bajito. Siempre me quedó la duda de si aquellos jóvenes eran totalmente conscientes de la grandeza que tenían delante de sus ojos en esos momentos y si veían más allá de la anécdota de "una abuelita lanzando martillos", como ella misma solía decir.

Algunas de sus compañeras de competición, recuerdan su pasión por competir y algunas anécdotas entrañables. Cuentan que durante el V Campeonato de Europa de veteranos en Pista Cubierta de Eskilstuna 2005 (Suecia), fue a competir unos meses antes de someterse a una segunda operación para colocarle una prótesis de cadera. Casi no podía andar, caminaba con un bastón. Antes de saltar a la pista, escondió el bastón debajo de la grada y salió a lanzar el peso. Ganó la medalla de oro.

Sin duda, unos de los momentos más representativos de su carácter luchador y pasión por el Atletismo, tuvo lugar en febrero de 2016. Recién operada de un cáncer de mama acudió a competir al Campeonato de Veteranos de la Comunidad de Madrid. Lanzó con el brazo izquierdo al no poder utilizar el bueno, el derecho. Podía más la ilusión de estrenar en competición las pistas del Polideportivo Gallur que las consecuencias de la enfermedad. Y ganó la medalla de oro con un lanzamiento de peso que superó, in extremis, los 6 metros de longitud. Una enorme sonrisa iluminaba su rostro como si todo lo demás no importara. Ejemplo de actitud: en las pistas y en la vida.

Supe a posteriori, que era una gran aficionada a la fotografía, especialmente de puertas, fachadas, coches antiguos… me hubiera encantado, como fotógrafa, ver su mirada plasmada en esas instantáneas que ella tomaba. Y quiso el destino que uno de los retratos que le tomé durante sus sesiones matutinas de entrenamiento, ganara el Premio Félix Ordóñez de Fotoperiodismo deportivo profesional. Era junio de 2016. Por entonces Teresa ya estaba muy malita debido a una reactivación de su cáncer. Y nada más recibir la noticia no pude resistirme a compartirla con ella. El premio, a la fotografía que mejor representaba los valores del deporte según el jurado, era un retrato de Teresa Liras. Le escribí un WhatsApp donde le decía: "Teresa, hemos ganado este premio. No conozco a nadie que represente mejor que tú los valores del deporte". Me preocupé cuando pasadas un par de horas no recibí respuesta a aquel mensaje. Ya entonces conocía bastante a Teresa como para saber que aquello no era habitual. Poco después me respondió su hija Lara. Nunca olvidaré sus palabras: "Susana, mi madre está ya muy malita. Pero le he dicho lo del premio y por primera vez en muchos días la he visto llorar y no ha sido de dolor, sino de alegría". Conservo este momento y esta historia, como uno de los regalos más hermosos que me ha hecho mi profesión como fotoperiodista en toda mi vida.

Precisamente, la semana antes de fallecer, en junio de 2016, su amiga, la atleta María José Briz, visitaba a Teresa en el hospital. Tenían una semana reservada en un hotel de Elche para acudir al Campeonato de España. María José pidió los datos a Teresa para anular la reserva del hotel, y Teresa le contestó: "No anulamos. Vamos a estar allí". Y realmente fue así, aunque en esta ocasión ya no hubo más medallas. El destino, siempre caprichoso, quiso que falleciera durante el segundo día de competición de aquel campeonato. Muchos compañeros todavía se emocionan recordando el espontáneo y sentido homenaje de todo el atletismo máster en aquel momento.

Cuando se cumplen ya dos años de su muerte, a través de los recuerdos de su hija Lara, hemos hilvanado este pequeño homenaje, que compartimos con la familia de Atletas veteranos. Adoraba a su hija Lara, a la que intentó inculcar desde niña los valores del deporte y del atletismo, y se sentía orgullosa de haber conseguido ese objetivo: que su hija amara el deporte y que fuera en su día una prometedora gimnasta que incluso llegó a estar preseleccionada para las olimpiadas de Barcelona 92.

- Lara, ¿qué recuerdos tienes de tu madre y su dedicación al atletismo?
Recuerdo a mi madre toda la vida haciendo atletismo en el INEF y en Vallehermoso, sobre todo cuando yo era pequeña. El atletismo lo era todo para ella, era su gran afición. Lo que más le gustaba era competir, superarse a sí misma y viajar. Con mis padres viajamos muchísimo por toda Europa, siempre de camping y si había alguna competición era el pretexto perfecto. Para compensarme tantas horas de coche me llevaban al zoo de la ciudad en la que nos quedábamos porque siempre me han encantado los animales.

El Atletismo era su vida, su segunda familia. Verla feliz a ella me hacía feliz. El lanzamiento de peso era su prueba preferida, aunque el disco también le gustaba mucho y últimamente el pentatlón de lanzamientos. Recordábamos juntas algunas de sus manías durante las competiciones, como echarse un escupitajo en los dedos. Siempre lo recordábamos con una sonrisa.

Ella me ha influido mucho en general. He mamado el deporte en casa desde que nací: balonmano, atletismo… pero me decanté por la gimnasia deportiva. Empecé a entrenar porque mis padres lanzaban mientras yo correteaba. Como les daba miedo que pudiera golpearme algún artefacto, me apuntaron a gimnasia deportiva que estaba allí mismo, en el INEF.

- Según tu opinión, ¿cuáles fueron sus mejores y peores momentos deportivos?
Ella hacía cada momento importante porque siempre sacaba lo bueno de cada situación. Era muy positiva. No obstante, supongo que el mejor momento para ella sería la medalla de oro que ganó en el Campeonato de Europa Máster de 2005 en lanzamiento de martillo pesado.
Los peores momentos siempre fueron cuando no podía asistir a alguna competición por estar enferma. Recuerdo que para el Campeonato del Mundo al Aire libre de Lyon en 2015 estuvo pendiente de asistir hasta última hora y al final no pudo ir porque dependía de la fecha de un tratamiento.
Nunca voy a olvidar cuando lanzó en la inauguración del Campeonato de Madrid de Veteranos en las pistas de Gallur en 2016. Acababan de operarla del pecho y no podía lanzar con el brazo derecho. Tenía tanta ilusión por estrenar aquellas pistas, que participó en lanzamiento de peso utilizando el brazo izquierdo. Este momento es muy representativo de su pasión y su lucha.
También recuerdo cuando me decía que iba a saltar "bajura" para ayudar al equipo. Y nos reíamos a carcajadas porque ella tenía prótesis en las caderas y bromeábamos con la idea de que le salieran las piernas volando…

- ¿Cómo empezó tu madre a meterse en el mundo del Atletismo?
Ella empezó en la EMT porque mi abuelo trabajaba allí, era conductor de autobús. Su primera competición fue el 1 de noviembre de 1963 con 14 años y consiguió tres trofeos. Luego siguió en el CIDA, en Maratón y en el MAM (equipo que creó mi padre). En su etapa de veteranos ya pertenecía al Lynce Parla.

- ¿Cómo recuerdas aquella incursión del cáncer en la vida de tu madre?
Era febrero de 2011. Se empezó a encontrar mal, su primer síntoma fue no tener hambre, algo muy raro en ella. Las primeras pruebas le diagnosticaron en julio un Linfoma. Cuando nos dieron la noticia fue muy duro. Pero enseguida ella lo aceptó y su actitud fue siempre de lucha, de hacer lo que le dijeran los médicos. Solía decirme: "Ante un problema, una solución. Nada de lamentarse. Para atrás ni para coger impulso". Con esa actitud comenzamos el primer tratamiento en agosto de 2011. Uno de los peores momentos para mí fue unos meses más tarde cuando se le complicó con una neumonía a la que los médicos en principio no dieron ninguna importancia. Ella con el tiempo no lo recordaba como algo tan duro. Siempre fue más fuerte que yo.
Después de aquel primer diagnóstico hubo momentos más tranquilos, hasta que en 2015 se le detectó un cáncer de mama. Ya no dejamos los médicos ni los tratamientos hasta que falleció en junio de 2016. Lo más increíble era ver que nunca perdía la ilusión por competir. Seguía entrenando y compitiendo durante los tratamientos. Solo paraba cuando estaba fatal y no podía más. En todo este proceso entre médicos y hospitales, seguía manteniendo intacta la esperanza de poder ir al Campeonato de Europa de pista cubierta de Ancona (marzo 2016) y al Campeonato del Mundo al Aire Libre de Perth ese mismo año. De hecho, me dijo que nos invitaba a mi pareja y a mi a irnos con ella. Finalmente, no pudo ser.

- ¿Qué es lo que más destacarías de ella en esta época?
Lo luchadora que fue, lo poco que se quejaba. Ella prefería cogerse su mochila e irse al hospital en autobús. Nunca quería molestar ni preocupar a nadie. Le tenía que sacar con sacacorchos lo que le iban diciendo los doctores. Hasta que un día me planté y le dije que iría a todos los médicos con ella. Estoy segura que, si la enfermedad no se hubiera cruzado en su camino, ella habría seguido compitiendo hasta que no hubiera podido más por salud. El Atletismo era lo que le hacía salir de casa cada día. También tener metas que conseguir y por las que luchar. Siempre pensaba que podía lanzar un poquito más, y esa pequeña meta era un estímulo para seguir su lucha.
También era emocionante ver las muestras de cariño que recibía y sigue recibiendo hoy día de sus compañeros. La gente del atletismo era su segunda familia y todavía me dicen cómo echan de menos su compañía y consejos. Compañeros como: Maria José Briz, Alicia Martín, Laura Díaz, María Area, Pilar Adán, Carmen Pinto… Tantos.

- A grandes rasgos, ¿cómo era tu madre?
De primeras era tímida, pero si pasabas la puerta entreabierta ya te quedabas con ella. Ante todo, era buena persona. Muy humilde, discreta, generosa, respetuosa, paciente, cariñosa, tierna, bondadosa, tolerante, justa, fuerte, con ganas de ayudar, sabía escuchar sin juzgar, muy buena amiga, inteligente, adelantada a su tiempo (herencia de mi abuela) y la mejor madre que me podía haber tocado, nada convencional. Fíjate que gracia. Como anécdota: Jamás me dio ningún tupper con comida. Y se lo agradezco porque me ha hecho ser como soy. Además, le encantaba el cine, viajar, las manualidades, los puzles, leer, la fotografía y los idiomas. Estudió inglés, francés, alemán y ruso. También le encantaba ver los deportes por televisión. Yo creo que era tan querida por todos por sus valores muy vinculados al deporte: La disciplina, el coraje, el espíritu de sacrificio, la voluntad.

- ¿Cuál crees que es la mejor enseñanza que nos regala la historia de tu madre?
Que nunca hay que rendirse, que siempre hay que intentar conseguir lo que se quiere. "Siempre para adelante".

Ni mi familia ni yo sabemos cómo agradecer tantas muestras de cariño como las que se han sucedido. El homenaje en Moratalaz durante su memorial, con tantos amigos que aguantaron estoicamente bajo la lluvia y en Majadahonda durante el Campeonato de Clubes de veteranos. ¡Inolvidables! Todavía me escriben muchos de sus compañeros diciéndome que la echan de menos. A ella no le gustaba ser el centro de atención, pero estoy segura que, a pesar de la vergüenza, hubiera llorado de emoción. Era muy sensible. Recuerdo a mi madre cada día, estoy orgullosa de ella y nunca imaginé que iba a ser tan duro no tenerla.

Comparte la noticia:





Imprimir esta noticia



































Servicio Oficial diseñado y producido por MSL Technology. © Copyright 2018 / RFEA 1997-2018. Reservados todos los derechos.
| AVISO LEGAL | POLÍTICA DE PRIVACIDAD |