Real Federación Española de Atletismo
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 miércoles, 31 de enero de 2018   NOTICIA WEB 39/2018
La aventura americana de los atletas españoles

Por : Miguel Villaseñor


Más de 100 atletas españoles se encuentran en estos momentos estudiando, entrenando y compitiendo en Estados Unidos, becados y enrolados en universidades americanas. Algunos de ellos nos han contado su experiencia.

Estados Unidos es un país enorme, con decenas y decenas de universidades. Los testimonios de los atletas españoles que leeréis a continuación presentan lógicamente cierta variedad y opiniones diversas, a veces no coincidentes sobre tal o cual asunto. Sin embargo, como esperaba, he encontrado respuestas que se repiten y que conforman pautas que nos ayudan a conocer mejor el atletismo universitario estadounidense.

Este artículo está compuesto por el testimonio de 23 atletas que han colaborado muy amablemente en la elaboración del mismo. Han sido, por orden alfabético, Guillermo Alcalá, Clara Amat, Katia Coquis, Arnau Erta, Blanca Fernández, Clàudia García, Paula Gil, Marina Guerrero, Lorea Ibarzábal, Rodrigo Iglesias, Beatriz Indurain, Cristina Juan, Estefanía López, Francisco Javier López, Ana Martín-Sacristán, Anna Massa, Irati Mitxelena, Patricia Ortega, Nicolás Quijera, Khalil Rmidi, Itoitz Rodríguez, Claudia Rojo y Adrián Vallés. Empezamos…

"Los primeros dos o tres meses fueron los meses más difíciles de mi vida"

La primera atleta en la que pensé para elaborar este artículo fue en Beatriz Indurain. Y la vallista barcelonesa se sincera: "Los primeros dos o tres meses en Estados Unidos fueron los meses más difíciles de mi vida. Llegas a un sitio donde no conoces a nadie, un idioma que no es el tuyo, donde la forma de vivir es completamente distinta a la tuya". En general nuestros atletas pasaron dificultades al principio, que normalmente pronto, en pocas semanas, fueron superadas. La jabalinista valenciana Estefanía 'Fany' López dice que "el comienzo fue complicado, te enfrentas por primera vez a cosas nuevas que nunca antes habías hecho o visto". La mediofondista leonesa Blanca Fernández me cuenta que "todo comienzo es complicado, pero si encima es lejos de casa, no tienes a nadie en quien apoyarte y no puedes expresarte como te gustaría, cambiar se hace aún más difícil. Además para ellos no dejas de ser un extraño que quiere meterse en su rutina. Te has de adaptar tú, no ellos a ti". El velocista malagueño Guillermo Alcalá dice que "el comienzo fue muy complicado, tenía muchas dificultades en clases y en los entrenamientos, ya que todo era diferente, sobre todo el idioma".

El cambio fue muy grande pero no todos lo pasaron mal, la ilusión lo puede vencer todo. El lanzador riojano Rodrigo Iglesias me dice que "no fue muy duro, venía con ganas de vivir una experiencia nueva. Con ganas e ilusión te adaptas a todo". La saltadora guipuzcoana Irati Mitxelena comenta que "el comienzo no fue difícil porque me adapté muy bien desde el principio". La mediofondista madrileña Lorea Ibarzábal dice que "el comienzo no fue muy difícil para mí, yo iba con muchas ganas de vivir en Estados Unidos y un nivel de inglés bastante bueno".

En general recibieron mucha ayuda para la adaptación de compañeros, profesores e instituciones, lo que la facilitó enormemente. La fondista madrileña Paula Gil rememora que "siempre me han hecho sentir como en casa y me han tratado con el máximo cariño y respeto que podría pedir. Me han arropado y apoyado de la mejor manera posible". La citada Mitxelena dice también que "me ayudaron en todo, así que no fue difícil". Igualmente el también guipuzcoano Itoitz Rodríguez comenta que "la universidad y los integrantes de mi equipo me trataron estupendamente y me ayudaron con todo lo que necesitaba".

"Pensaba que sabía hablar inglés pero ni yo entendía a la gente ni ellos a mí"

El primer golpe, lógicamente, fue el idioma. La vallista gallega Claudia Rojo pasó dificultades con el inglés; la de Narón me cuenta que "aunque sabía bastante inglés cuando llegue aquí, al principio era complicado hablar delante de mucha gente o meterse en una conversación". La pertiguista gerundense Anna Massa se sincera: "Lo más difícil de la llegada fue el idioma, pensaba que sabía hablar inglés pero ni yo entendía a la gente ni ellos a mí". La jabalinista barcelonesa Katia Coquis apunta que el "inglés académico es fácil pero el que se habla con la gente, acostumbrarse a los acentos, mil palabras nuevas, fue complicado al principio, pero luego ya te vas soltando". La fondista ilicitana Cristina Juan comenta que "el comienzo fue difícil, principalmente por el idioma. Mi nivel de inglés era bastante básico, el del instituto. Tenía dificultades para entender lo que me decían y para hablar".

"El atletismo es otro mundo en Estados Unidos"

La saltadora barcelonesa Clàudia García comenta que "el atletismo es mucho más publicitado, recibe más atención y las competiciones cuentan con varios miles de espectadores". La heptatleta riojana Patricia Ortega dice que ambos atletismos, el estadounidense y el español, "no es algo que se pueda comparar. La organización a nivel deportivo y la concepción que hay en ambos países es totalmente diferente. En USA hay muchísimos más medios, pero también hay más cultura deportiva y obviamente más dinero invertido en deporte". El fondista malagueño Khalil Rmidi dice que "la diferencia es abismal, en Estados Unidos, aun siendo un deporte relativamente minoritario, el atletismo está muy presente en la sociedad".

Cristina Juan afirma que "en Estados Unidos valoran y fomentan el deporte muchísimo desde edades tempranas. En el instituto la gente practica varios deportes y conforme van avanzando cursos se van especializando en el que mejor se les da". Lorea Ibarzábal dice espontáneamente que "el atletismo universitario es una pasada, no sólo por el altísimo nivel que tiene, sino por como lo venden y la cantidad de público que va a ver cualquier competición". Guillermo Alcalá lo resume en una frase: "el atletismo es otro mundo en Estados Unidos".

"Cada universidad tiene un gimnasio, pista cubierta y pista de aire libre"

Así se expresa la saltadora valenciana Ana Martín-Sacristán. Y comenta la valenciana que "los gimnasios son enormes y están muy bien equipados". Irati Mitxelena añade que "en mi caso tenemos una entrenadora solo para el gimnasio". El vallista leridano Arnau Erta señala que "cada universidad es como un CAR en España, lo que da acceso a instalaciones, entrenadores, fisioterapia, etc., a muchos más atletas". Similar comparación hace Katia Coquis: "Todo atleta que viene a estudiar aquí equivale a tener la suerte de entrenar en un Centro de Alto Rendimiento en España pero añadiendo el plus de tener los estudios conectados".

Rodrigo Iglesias detalla: "Aquí tienen unas condiciones ideales para entrenar, generalmente cada universidad tiene una pista de atletismo cubierta, una al aire libre, una sala de pesas perfectamente acondicionada, sala de masajes y fisioterapia, e incluso algunas con vestuarios con taquillas asignadas a cada atleta y piscinas para uso exclusivo de deportistas de la universidad. El tener todas las instalaciones en la propia universidad hace que sea muy fácil compaginar estudios y deporte". Este aspecto lo detallan nuestros atletas un poco más adelante. La pertiguista barcelonesa Clara Amat habla del aspecto médico: "teníamos un médico que trabajaba en exclusiva con el equipo de atletismo para hacer tratamientos y si tenías una lesión podías verle casi el mismo día". Guillermo Alcalá añade que "las universidades dan siempre toda la ayuda, por ejemplo, equipación deportiva, incluyendo zapatillas para entrenar y clavos, otras cosas como viajar en avión a simples competiciones. Tenemos entrenador, preparador físico y fisio que también viajan con nosotros en todo momento".

"Los entrenamientos son muy diferentes de los que hacía en España"

El pertiguista navarro Adrián Vallés dice que "los entrenamientos en Estados Unidos son más físicos que en Europa y se hace normalmente más volumen", aunque admite que en su caso él no encontró mucha diferencia ya que "la mentalidad de mi entrenador es bastante europea". Anna Massa me apunta que "una cosa destacable es que todo el mundo hace muchas pesas", lo mismo comenta Itoitz Rodríguez: "lo que veo aquí es que se le da mucha importancia a las pesas, quieren que todos estén fuertes". La mediofondista gerundense Marina Guerrero me comenta que "los entrenamientos son más por arriba, hacíamos un montón de kilómetros a la semana. Miguel, para que te hagas una idea, de los seis días de entrenamiento cuatro eran rodajes y uno de ellos de 17 a 19 km y los otros dos eran fartleks o series, normalmente largas, con menos descanso pero más lentas". El vallista cordobés Francisco Javier López sentencia que "los entrenamientos son muy diferentes de los que hacía en España".

Blanca Fernández confiesa que "no llegué a adaptarme porque eran totalmente distintos a los míos en León. Rodábamos muy despacio y muy largo. Cuando llegué yo no pasaba de 50 minutos rodando. Hacíamos muy pocos gimnasios (2 días a la semana a las 7.45 de la mañana un circuito de 35 minutos) y en cambio, los días de series se me pedían tiempos super intensos y exigentes que casi nunca cumplí, tenía la sensación de solo sufrir 2 o 3 días a la semana, lo que considero muy poco, y de ahí que no mejorase nada". Cristina Juan me sorprende afirmando que "teníamos un horario muy extraño para mí, entrenábamos a las 6 menos cuarto de la mañana. No me gustó que los entrenamientos fueran iguales o muy parecidos para todos los del equipo. Yo por ejemplo necesitaba trabajar más la velocidad y no lo hacíamos". Patricia Ortega me comenta acertadamente que "aquí es difícil preparar picos de forma, que es a lo que acostumbramos en España, ya que todos los fines de semana hay que competir".

"Es muy difícil tener un poco de tiempo del entrenador para centrarse en ti"

En cuanto a los entrenadores estadounidenses hay de todo, como en botica. Hay algunas voces discordantes. El jabalinista navarro Nicolás Quijera comenta que "el tema entrenadores es lo que menos me ha gustado. Y eso que estoy con una muy buena entrenadora en mi universidad, pero en general sí que se ve cierta falta de talento, habilidad o incluso preparación en los entrenadores. Esto se acentúa a medida que vas bajando el nivel de las universidades". Un problema recurrente es el gran número de atletas por entrenador y que me explica Clàudia García que "aunque los entrenadores dividen la gran cantidad de atletas que tienen su atención siempre acaba estando dividida. En Akron a veces me encontraba esperando a mi entrenador más de media hora entre ejercicios porque él iba y venía de las series de velocidad que dirigía con otro grupo".

Debido a esta gran cantidad de gente que practica el atletismo en el mismo sentido opina Francisco Javier López: "Durante las sesiones de entrenamiento es muy difícil tener un poco de tiempo del entrenador o asistentes para centrarse en cada uno de los atletas. En el caso de mi universidad, el entrenador tiene que lidiar con treinta atletas a la vez, lo cual hace imposible que se pueda corregir individualmente a cada atleta". Paula Gil comenta el hecho recurrente de que "a veces hay un entrenador contratado por la Universidad, un entrenador fijo, ya sea el adecuado para un atleta en particular o no. Si eres parte de esa universidad, el entrenador es el que te toca".

Mejor experiencia tuvo Lorea Ibarzábal: "en el equipo teníamos tres entrenadores olímpicos, dos de los cuales eran oros olímpicos y una "head coach" que nos exigía y trataba a todos por igual corriésemos el 400 en 50 o en 58 segundos". Adrián Vallés comenta que "en mi caso los entrenamientos siempre han sido parecidos a los que hacía en España, ya que la mentalidad de mi entrenador es bastante europea".

"La NCAA prohíbe competir a aquellos atletas que no vayan bien en los estudios"

Adrián Vallés explica que "para compaginar estudios y deporte dan muchas facilidades. La NCAA prohíbe competir a aquellos atletas que no vayan bien en los estudios". Anna Massa explica también que "a los estudiantes que practican algún deporte se les llama student-athlete y tiene que ir en este orden, los estudios van antes que el deporte. Para poder competir en las ligas universitarias tu nota media tiene que llegar a unos mínimos, si no llegas no puedes competir". Lorea Ibarzábal dice lo mismo: "si no aprobabas o sacabas un nota mínima, no corrías".

"A los student-athletes se nos valora muchísimo"

Todos coinciden que las facilidades para compaginar estudios y deporte son enormes. Blanca Fernández me comenta que "a los student-athletes se nos valora muchísimo y puedes sacar muchos beneficios, llevas ventaja con respecto a tus compañeros de clase "normales", se te presta mucha más atención, desde tutores particulares hasta horarios de clase adaptados". Patri Ortega apunta que "hacen todo lo posible por compatibilizar tu horario atlético con tu horario académico, cosa que en España no pasa". Para Katia Coquis "la mayor diferencia entre Estados Unidos y España es claramente la compaginación de estudios y deporte. En el campus tienes todo lo que necesitas y no pierdes nada de tiempo entre clases y entrenos".

Clàudia García va más lejos: "cada atleta es visto como un héroe". Cristina Juan afirma que "estar en un equipo universitario implica que eres más valorado que el resto de estudiantes. A la hora de compaginar los estudios dan muchísimas facilidades, los profesores no ponen pegas, es más, te ayudan a recuperar lo perdido. Es un mundo muy diferente al que estamos acostumbrados en España". Marina Guerrero dice que "ser deportista está muy bien considerado, no supone ningún problema que no puedas asistir a alguna clase o examen, muchos profesores se ofrecían a darme la clase individual o encontraban un hueco para hacer un examen".

La mentalidad americana: "Let's go! You got this! Keep going!"

Khalil Rmidi (pronúnciese "Rimidi") cuenta que "en Estados Unidos te enseñan a ser un ganador, a dar lo mejor de ti y te inculcan una mentalidad de luchador seas quien seas". Arnau Erta apunta que "la mentalidad americana afronta las competición de forma mucho más festiva y alegre". Ana Martín-Sacristán me cuenta de forma gráfica y divertida que "los americanos se motivan en cada serie, salto, lanzamiento e incluso en el gimnasio. Siempre que voy al gimnasio o a la pista hay gente chillando Let's go! You got this! Keep going! Los americanos no se sientan a charlar en medio de un entrenamiento, para ellos no hay tiempo que perder porque si tú no entrenas, ¿quién lo va a hacer por ti? Estados Unidos es un país muy grande, casi como toda Europa y ellos saben que si uno no está dispuesto a entrenar un día hay alguien al otro lado del país entrenando para quitarte el puesto".

Clàudia García añade que "el apoyo motivacional por parte del equipo técnico es brillante. Se cantan himnos, se cuelgan frases motivacionales en los gimnasios, se laurea a los ganadores mucho más efusivamente. Una se levanta con ganas de comerse el mundo y acabar estando en ese pasillo de la fama de la universidad". En los mismos términos se expresa Claudia Rojo: "La mentalidad aquí es que puedes hacer lo que te propongas y comerte el mundo. Es tal y como se ve en las películas, con mucha motivación y con ese espíritu de que los sueños se hacen realidad si trabajas por ellos".

"Te sientes parte de una unidad, el equipo"

Katia Coquis explica acertadamente que "en España, aunque perteneces a un club, el deporte es prácticamente individual, tu entrenas para ti mismo y para conseguir lo mejor para ti. Aquí en Estados Unidos se le da muchísima importancia al equipo". Claudia Rojo no le gusta que "no se centren tanto en las necesidades individuales con en las del equipo. Tenemos muchas competiciones y aquí prima el equipo, muchas veces es más importante dar los máximos puntos al equipo que tus actuaciones personales". En sentido positivo Cristina Juan añade que "te sientes parte de una unidad, de un gran equipo fuerte, rodeada de chicas y chicos ambiciosos, competentes y con ganas de mejorar. Me sentía arropada entre tantas personas como yo".

"Siempre se espera lo mejor de ti y la presión es elevada"

Katia Coquis expone que "siempre se espera lo mejor de ti, según mi experiencia la exigencia y la presión es elevada, mucha a veces. Al fin y al cabo eres generación de dinero para la Universidad, por esto te dan la beca, así que no puedes fallar. En mi caso ha sido complicado por las lesiones, si te lesionas las presión es grande, al ser becada se supone que eres de las mejores del equipo y tus puntos son necesarios. A veces he competido sin estar recuperada al 100%". Blanca Fernández hace hincapié en el asunto: "Hay atletas comprometidos y otros no tanto. Los entrenadores buscan rendimiento para la universidad y se adaptan a ti bastante menos que un entrenador en España, en donde nuestras necesidades personales se atienden, en Estados Unidos no. El equipo prima frente a necesidades individuales. Por eso se compite tantísimo. Todos los fines de semana hay competición y si eres de los mejores del equipo "pringas" seguro".

"Me he sentido quemada al final de la temporada"

Las temporadas americanas son muy intensas y muchos acaban agotados. Clara Amat me dice que "debido a que la temporada es más corta, esta es muy intensa y algunos años he acabado agotada intentando competir cuando vuelvo a casa. La universidad te está pagando una beca y tienes una obligación con ello, por lo que a veces tus preferencias o estado de salud no son la prioridad, lo que me ha llevado a sentirme quemada al final de las temporadas". Itoitz Rodríguez apunta que "no me gusta mucho la cantidad de veces que se compite. Las competiciones son una tras otra y una vez empezada la temporada no tenemos mucho descanso. Mi prueba es el 400 y cada fin de semana debo correo mi prueba y el relevo largo, me parece que es demasiado". Claudia Rojo es crítica y apunta que "no me gusta esa mentalidad que tienen de explotar los atletas al máximo".

Bea Indurain dice que "no hay paro entre pista cubierta y aire libre. Justo se acaba la pista cubierta y el fin de semana siguiente ya estás viajando para competir al aire libre". Otro aspecto que no gusta es, como apunta la propia Indurain, es "el tener que viajar tanto. Casi siempre se viaja en autobús o furgoneta y cuando son viajes de 10 horas y tiene que viajar cada semana a veces eso te deja reventada". Lo mismo me cuenta Clàudia García: "Si alcanzas cierto nivel uno se pasa entre ir al aeropuerto, escalas y llegar al hotel más de 12 horas viajando cada fin de semana sin descansar demasiado. Además el aire libre comienza y acaba muy pronto y perjudica a los atletas que vuelven a Europa y tienen que mantener el pico de forma durante dos meses más".

"En el entorno universitario lo más sencillo es alimentarse mal"

La comida en Estados Unidos puede ser un problema. Arnau Erta explica que "no es fácil comer bien, hay que tener la intención de hacerlo. Las opciones más fáciles no son para nada sanas y si uno quiere comer sano tiene que ser proactivo y buscarse un poco la vida para encontrar comida sana. Pero desde luego y en el entorno universitario aún más lo más sencillo es alimentarse mal". Nico Quijera me comenta que "el primer año me costó porque comía en comedores de la universidad, y es algo más difícil comer bien, aunque me arregle bastante bien. Ya este segundo año vivo por mi cuenta y ya me cocino yo buena comida. Eso sí, comer saludable es mucho más caro que comer mal".

Fany López es crítica: "En mi opinión en Estados Unidos es una de las mayores desventajas. En las cafeterías de las universidades suele haber buffet libre y las zonas que siempre están habilitadas son las de pizza, hamburguesas, bebidas azucaradas, postres, etc. Sin embargo, la comida "real" está muy limitada y muchas veces ni hay". Bea Indurain redunda en que "aquí en Estados Unidos la comida sana es muy cara, y la comida no tan sana es muy barata. Por ejemplo un tupper de fruta te cuesta 8 dólares y un brownie 2... con esto te lo digo todo, ¿verdad, Miguel?". Claudia Rojo me dice espontánea que "es complicado comer bien porque la comida lleva mucha grasa y es como muy artificial. Además las porciones son muy grandes". Khalil Rmidi lo resume con una frase esclarecedora: "La dieta mediterránea se echa bastante de menos".

"Graduarse es sinónimo de dejar el deporte de lado para siempre"

Momento muy complicado para un atleta universitario de "clase media" es el momento de abandonar la universidad. Anna Massa apunta que "para la mayoría de atletas su carrera deportiva se termina una vez hayan terminado el grado, solo los más buenos siguen entrenando y compitiendo una vez se hayan graduado". Fany López dice que "para la mayoría de gente que hace deporte en la Universidad este tiene fecha de caducidad exacta. Graduarse es sinónimo de dejar el deporte de lado para siempre". Blanca Fernández comenta que para muchos "el deporte dura 4 años y luego, o consiguen un contrato con una marca deportiva o equipo, o lo dejan porque es demasiado costoso. Hoy en día, la vida deportiva con garantías de un atleta español empieza a partir de ese título universitario, o al menos ese ha sido mi caso. Yo en Estados Unidos ya estaría retirada del atletismo." Lo mismo explica Clàudia García: "El mayor problema que veo es la difícil transición al mundo del atletismo profesional. He conocido atletas con talento de sobra y con marcas que batirían el récord de España y que lo dejan por lo mal montada que está la élite. Sólo los mejores consiguen seguir haciendo atletismo después de la universidad gracias a patrocinios y a unos pocos centros de alto rendimiento".

"La experiencia no la cambiaría por nada en el mundo"

Terminamos. Absolutamente todos los atletas valoran su experiencia deportiva, académica y humana en Estados Unidos como muy positiva. Ninguno se arrepiente por un segundo de haberse embarcado en la aventura americana. Lorea Ibarzábal: "Ha sido increíble y no la cambiaría por nada del mundo, he crecido como persona". Cristina Juan: "Me ha hecho madurar en muchos aspectos de la vida". Itoitz Rodríguez: "Me ha abierto los ojos para diferentes aspectos de la vida y me ha hecho pensar qué cosas son importantes para mí". Arnau Erta: "Me ha cambiado positivamente de arriba a abajo". Francisco Javier López: "He crecido como persona, he madurado y veo las cosas desde otra perspectiva". Y terminamos con una frase preciosa de Paula Gil: "He crecido como persona, he madurado y he entendido que la vida es la que es, y que a pesar de lo dura que pueda ser siempre podemos sacar algo bueno y maravilloso de ella".

Postdata del autor: Tengo que agradecer a todos los chicos y chicas su inmediata disposición a ayudarme y a aportar sus experiencias. Ante mi petición de su colaboración sólo recibí respuestas como "¡por supuesto que sí!", "me encantaría ayudarte en lo que sea", "estaría encantada de colaborar", "sería un placer", "claro que quiero ayudar" o "cuenta conmigo", agradeciéndome desde su corazón mi interés por ellos. Yo desde el mío les digo que les admiro y, lo confieso, les envidio. Así que, lo dicho, chicas y chicos, muchísimas gracias.

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