Real Federación Española de Atletismo
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 martes, 23 de enero de 2018   ENTREVISTA WEB 3/2018
Arturo Casado: Alma de rock and roll

Por : Miguel Calvo - Fotos: José Antonio Miguelez y colección Arturo Martín


"Si esperamos a aprender a tocar seremos demasiado viejos para subir a un escenario"
Johnny Ramone


Cada mañana, a medida que las primeras luces del día comienzan a invadir las tierras manchegas, tan quijotescas, una gran parte del pasado más reciente del fondo y el mediofondo español vive atrapado en una inacabable carrera al amanecer, como si un poco del espíritu keniano que desde temprano recorre cada día los caminos del valle del Rift se hubiese unido a la mejor tradición del atletismo español para quedarse a vivir para siempre en la tranquilidad de la localidad conquense de Tarancón.

Terreno para románticos, nada más salir el sol las figuras de Arturo Casado y Juan Carlos de la Ossa se recortan cada día sobre la pista de tartán taranconera y los caminos entre tierras de viñas, compartiendo kilómetros con sus amigos, alejados ya del ruido de los grandes estadios y convencidos de que, más allá de las grandes batallas vividas que un día les convirtieron en los campeones que siempre han sido, el atletismo siempre será una filosofía vital, una carrera infinita que forma parte de su propia vida y de su pasión por este deporte.

Como si ellos, ya convertidos en leyendas, pudiesen seguir corriendo más rápido que el paso del tiempo.

"El atletismo es, sobre todo, una forma de ver la vida y de vivirla. Es un deporte individual en el que la superación personal es el objetivo máximo, porque superarte a ti mismo es la única vía para superar a los demás, pero donde otra serie de valores como el juego limpio, el compañerismo, el entrenamiento en grupo y las relaciones que vas haciendo gracias al deporte van enganchándote y constituyendo tu estilo de vida", afirma el propio Arturo Casado, quien a sus 34 años y con un cuerpo demasiado castigado por las lesiones ha anunciado recientemente su adiós al atletismo profesional, aunque en su interior nunca haya creído en retiradas.

"Es mi vida. Es lo que he hecho siempre. Siempre seré atleta".

Fruto de esa pasión y de esa inacabable búsqueda de la pureza en la que siempre ha creído, la propia trayectoria de Arturo Casado ha estado siempre envuelta de un gran sentimiento de tradición y de vuelta a la esencia, hasta convertirse en el millero con el que todos soñábamos mientras descubría todos los secretos del auténtico atletismo al que siempre se ha entregado con un gran afán de aprender y conocer para seguir creciendo.

En sus orígenes como atleta, viajó a Jamaica para ser sexto el Campeonato del Mundo Junior de 2002 en el que un jovencísimo Usain Bolt comenzó a asombrar al mundo, lo que le permitió conocer el corazón del atletismo moderno que iba a dominar toda la primera parte del siglo XXI.

En su madurez, como atleta de 1.500 metros pronto encarnó una de las mayores tradiciones que ha dado el deporte español y enseguida se ganó el derecho a formar parte de la saga de los Abascal, González y los mejores mediofondistas de nuestro país.

No en vano, junto a Tomás Barris ha sido el único español en proclamarse campeón de los Juegos Mediterráneos en la distancia. Y, sobre todo, junto a Fermín Cacho y Reyes Estévez forma el trío de españoles que han sido capaces de proclamarse campeones de Europa al aire libre en nuestra distancia con más mítica.

No en vano, fiel reflejo de la mejor tradición atlética logró que sus mayores éxitos deportivos estuviesen vinculados a ciudades como Helsinki, Gotemburgo, Birmingham, Madrid o Barcelona, formando parte de la historia del atletismo en algunos de sus lugares predilectos.

Y por último, ya durante el final de su trayectoria, viajó a Kenia para entrenar con los mejores fondistas del mundo y conocer sus secretos. Gracias a su inacabable inquietud, mientras continuó experimentando consigo mismo convencido de encontrar la forma de terminar con las lesiones que siempre castigan con mayor fuerza a aquellos que nunca saben reservar nada, empezó a formarse una prometedora carrera como investigador que le está llevando por todo el mundo, desde Alemania hasta el este de África o Australia en busca de nuevas preguntas y viejas respuestas, siempre detrás de los pasos de su admirado Arthur Lydiard, como si todo ya estuviese escrito y solo hubiese que seguir abriendo los ojos con la pasión suficiente.

Entre todo ello, el propio Arturo Casado destaca el oro mediterráneo de Almería en 2005 como punto de inflexión: "Nadie contaba conmigo. Era un chaval de 22 años y además era una carrera complicadísima, con Adil Kaouch, que luego sería subcampeón mundial y corría muy motivado económicamente por Marruecos. Arturo Martín, mi entrenador, me dijo que me esperase al final, que yo era muy rápido. Y justo lo utilicé ese día, aunque nunca ha sido mi forma de correr: me esperé. Me esperé. No hice nada. Me metí en el interior y fui siempre tercero o cuarto, encerrado pero con posibilidades de disputar. Hasta que después de una carrera muy táctica llegó el final y se abrieron. Nunca me recuerdo en una carrera con más fuerza y con más rabia que con la que acabé y gané esa última recta. Fue una carrera brutal y creo que el auténtico punto de inflexión. Aquel invierno en el europeo de Madrid había dado un buen susto, pero solo pude ser cuarto. En cambio, aquí gané y fue la primera de las tres grandes carreras que gané aquel verano, antes del europeo sub 23 y mi primer campeonato de España absoluto. Desde ahí di un auténtico golpe en la mesa y esa temporada los españoles no me volvieron a ganar, hasta quedar quinto en el Campeonato del Mundo de Helsinki, tan joven".

Y sobre todo, como la coronación de una exitosa carrera quedará su gran triunfo en el Campeonato de Europa de Barcelona en 2010 en la misma recta olímpica que encumbró a Fermín Cacho y que el propio Arturo, demostrando que los auténticos campeones son capaces de percibir hasta cada respiración dentro de una carrera, nos narra al detalle en una noche de radio, quedando su relato para la posterioridad como las grandes historias que contaremos en las noches de invierno y que los chavales deberían de escuchar en las escuelas de atletismo.



Seguramente, para entender lo que ha sido Arturo Casado como atleta, no haya nada mejor que escucharle definir su distancia de los 1.500 metros, tan ligada al ADN del atletismo español.

"Para mí es la carrera perfecta. Por una parte, porque a nivel fisiológico es una prueba única y mezcla todas las capacidades, teniendo que ser muy rápido y además teniendo que tener una resistencia bestial. Tan bestial que en el cross puedas estar muy cerca de los de delante, incluso en disposición de poder ganar alguna de las pruebas más importantes del calendario. Y todo eso teniendo capacidad de correr un 100 en poco más de 11 segundos durante varias veces, acostumbrado a acumular lactato como un animal y a seguir corriendo, incluso siendo capaz de acelerar a esos niveles y descubriendo sensaciones irrepetibles. Por otra parte, a nivel táctico tienes que ser perfecto, realizando cada movimiento en el momento clave y con mucha intuición, no siempre siguiendo un razonamiento lógico porque recibes mucha información (cómo estás colocado, cómo ha transcurrido la carrera, las fortalezas y las debilidades de cada rival…) y segundo a segundo tienes que tener la intuición para analizarlo todo y ejecutar casi sin pensar. Siempre manteniendo la concentración constante, porque como lo pierdas unos segundos estás fuera. No puedes fallar".



Seguramente, para entender lo que representa el Arturo Casado investigador cuyo futuro comienza ahora después de haber defendido su tesis sobre genética y entrenamiento en Kenia y en España para convertirse en doctor en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, "otro mundo", no hay nada mejor que escucharle hablar sobre sus investigaciones actuales con la pasión que siempre transmite.

"Junto a Mark Kenneally y Jordan Santos estamos haciendo un trabajo muy interesante con corredores australianos en el que estamos estudiando el tipo de entrenamiento que sigue el impresionante grupo de Nic Bideau, el mejor entrenador australiano actual de fondo y mediofondo. Curiosamente, el nivel de carga total con el que trabajan cada semana es muy inferior al que aquí estamos acostumbrados y transmitir qué es lo que hacen y cómo lo hacen es algo que puede ayudar a la gente a mejorar su método de entrenamiento".

"Una experiencia fascinante en la que nos están ofreciendo hasta la posibilidad de analizarles en los entrenamientos más potentes, incluso en competiciones en Melbourne o en concentraciones como la que hicimos el verano pasado en Ávila antes del Campeonato del Mundo de Londres y que esperamos repetir. Un proceso muy enriquecedor, con un trato personal muy cercano que nos está dando grandes amigos y una experiencia única".

Y en busca de una constante dentro de su personalidad y su forma de encarar la vida, seguramente no haya nada como bucear entre su pasión por el rock.

"Lógicamente no de una forma tan intensa como el atletismo, pero la música también es parte de mí: me encanta escuchar rock, sobre todo punk, y creo que es algo que haré siempre. Durante los días previos a una competición y mientras calentaba, me daba una fuerza que no puedo describir. Algo muy individual, muy personal, algo que incluso es muy difícil transmitir a otra persona porque es algo que sólo te pasa a ti con esa música. Iba con mucha agresividad a las carreras y ese punto agresivo (no violento) que tienes que tener cuando compites a esos niveles me lo ha aportado en gran parte la música" relata el propio Arturo Casado, mientras que recuerda entre risas cómo asaltó en una ocasión al cantante de Segismundo Toxicómano después de un concierto en Durango para contarle la gran parte de culpa que había tenido en su título europeo.

"Al final todo es muy psicológico y todo lo interpretas con un sentido tuyo, propio. Escuchando esa música te crees que puedes con todo y a mí siempre me ha dado un punto más, porque todo es mental. Son las cosas que ocurren a tu alrededor y que, de una manera u otra, tienes que encontrar en ti mismo para conseguir dar un plus. En mi caso, siempre me ha ayudado la música, pero también los valores, todo lo que me ha transmitido mi padre desde pequeño. Todo el ejemplo que he visto en él como un héroe, como un gran ejemplo que siempre me ha motivado a través de todas sus aventuras, de sus trabajos con "Al filo de lo imposible", de sus récords del mundo de salto de altura en globo. Tuve la suerte de viajar mucho con él y me enseñó a ver todo más posible, me quitó muchas barreras mentales, me dio mucha autoconfianza".

Sin espacio para la melancolía, siempre hacia delante, cada mañana la sombra del viejo campeón de Europa seguirá destacando a la carrera por los caminos de Tarancón antes de verle esconderse detrás de sus estudios e investigaciones.

Él seguirá hablando de sus ídolos. Desde Sebastian Coe a Rui Silva o Bernard Lagat. Desde Juan Carlos Higuero a Ivan Heshko. Porque "todos los grandes atletas son diferentes y todos tienen algo de lo que puedes aprender" y, en definitiva, "siempre hay que tener referentes, sobre todo para intentar ser como ellos y copiar lo bueno de cada uno".

Nosotros seguiremos creyendo en ese joven que "respetaba a todo el mundo, pero que no tenía a miedo a nadie" porque cuando compites "los ídolos quedan un poco relegados", y que siempre defenderá que "un campeón primero tiene que creerse que es un campeón".

Y mientras echamos la vista hacia atrás, su propia figura a la carrera nos seguirá recordando que el futuro siempre será para los valientes, para los descarados que no temen subirse al escenario. Para aquellos que están dispuestos a apostarlo todo por el rock and roll convencidos de que las cosas siempre hay que hacerlas con estilo propio, con la energía de un buen tema punk y con la pasión de un buen directo.

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Tres imágenes de Arturo y su llegada en la final de Barcelona 2010
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Abrazándose a su entrenador Arturo Martín a las puertas del Estadio Olímpico de Montjuic
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El tandem Arturo posando con la medalla de oro de Barcelona
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En el Campeonato del Mundo de Helsinki 2005 rozó la medalla de bronce (cuarto)
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Medalla de bronce en el Europeo bajo techo de Birmingham 2007
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Campeón Iberoamericano en Almería 2005
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Segundo en la Superliga Europea en Annecy 2005
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Ganando su primer título absoluto al aire libre en 2005 en Málaga
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Título absoluto en pista cubierta en 2009
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Olímpico en Pekín 2008
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