Real Federación Española de Atletismo
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 martes, 12 de diciembre de 2017   NOTICIA WEB 400/2017
Comenzamos con Rafael Hernández Coronado, polivalente dentro y fuera de la pista
Periodistas ilustres de atletismo (I)

Por : José Javier Etayo


Cuando tratamos de recuperar la información sobre el atletismo a lo largo del tiempo, muchas veces los datos oficiales, o no existen, o son un trasunto demasiado frío de lo que ocurrió. Para solventar esa carencia, una ayuda inestimable nos la aportan los cronistas que presenciaron los acontecimientos, los relataron en la prensa, incluso recopilaron la información que habían ido recogiendo en libros.

Ya llevamos 120 años de práctica atlética en España, y a lo largo de todo este larguísimo tiempo son muchos los periodistas que han ido transmitiendo puntualmente todo lo que ocurría. Cada uno tuvo su estilo, más sobrio, o más épico, centrado en los resultados, o en la técnica, descriptor de lo que sucedía, o aconsejador de lo que los atletas o sus entrenadores deberían hacer. Algunos fueron también atletas ellos mismos, o entrenadores, o tuvieron otras profesiones adicionales al relato atlético.

En la serie de notas que aquí comienza pensamos traer a la actualidad a unos cuantos de ellos. No son ni mucho menos los únicos destacables, pero todos son destacados. Vale aquí decir eso de que no están todos los que son, pero desde luego son todos los que están.

Como por algún sitio hay que empezar, he decidido que el primero que vamos a recordar será Rafael Hernández Coronado, quizá porque su famoso libro de 1931 ha sido siempre la base desde la que se ha empezado, cuando de recuperar el pasado se trataba.

Hernández Coronado nació en Madrid, el 25 de enero de 1901. Sus primeros pasos en el atletismo llegaron en 1919 y fueron a lo grande, logrando la mejor marca española del año en 400 metros. A lo largo de su carrera consiguió cinco records de España en pruebas olímpicas, el de 200 con 23.4 en 1920, el de 4x100 con la selección española en el encuentro de 1925 contra Portugal, con un registro de 45.5, y tres veces el de decatlón, en 1929 y 1930. En pruebas no olímpicas, consiguió también por tres veces la mejor marca española de 300 metros, y por dos la de pentatlón, en 1925 y 1932.

Probablemente lo más destacado de su actividad atlética fue el empeño en la popularización de las pruebas combinadas. Primero en el pentatlón, en que ganó el primero completado en España, organizado por la Federación Castellana, con una marca de 2737 puntos según la tabla de 1920, que no fue superado hasta que él mismo logró 2837 puntos en el campeonato de Castilla de 1932; esta marca en cambio fue efímera pues se la batió Luis Agosti al cabo de una semana.

Con la experiencia alcanzada en el pentatlón, en 1929 su club, la Sociedad Atlética, organizó el primer decatlón, que también ganó Hernández Coronado. Aunque también esta vez, a la semana le arrebató Luis Agosti el record, lo recuperó en diciembre, y en 1930 ganó el primer Campeonato de España de la especialidad, con una puntuación de 5427 puntos con la tabla de 1920, nuevo record de España, y el último que estableció en pruebas olímpicas.

Su participación en los campeonatos de España comenzó en 1919, su primer año de actividad seria. Se proclamó campeón de 400 metros, y además quedó cuarto en el salto de altura. En 1920 fue tercero en 200 metros, y segundo en 110 metros vallas, y con su equipo federativo de Castilla, en el relevo de 4x250 metros. Su siguiente participación en el nacional llegó en 1923, pero con pobres resultados, entre los que lo único destacable fue un nuevo subcampeonato en el relevo 4x250 metros. Nada reseñable en los siguientes Campeonatos, hasta 1926, en que fue quinto en salto de longitud, y tercero y cuarto con Castilla en los relevos corto y largo. En 1929 fue cuarto en 400 metros vallas, en una gran carrera en que por primera vez atletas españoles bajaron del minuto, y cuarto y segundo en los dos relevos. En 1930 cambió de pruebas, quedando cuarto en 100 y en 200, sexto en jabalina, y segundo en el relevo 4x100. En 1931 vuelve a los 400, en que quedó cuarto, y tercero en el relevo corto.

Más destacados aunque escasos, fueron sus resultados en Campeonato de España de decatlón. Como decíamos antes, ganó el primero en 1930, batiendo el record nacional, y fue tercero en 1931 y quinto en 1932.

Como resumen de su actuación atlética, podríamos resaltar que fue muy versátil en cuanto a las pruebas que practicó, lo cual por otra parte era frecuente en la época; pero él supo llevar esa capacidad polifacética a las pruebas combinadas, que batalló por implantar en España, y en las que obtuvo muy notables resultados.

También era habitual en la época la práctica de diversos deportes. Aunque no hay duda de que nuestro hombre brilló especialmente en el atletismo, también fue futbolista en el Real Madrid, en cuya línea media jugó cinco partidos en el Campeonato regional. También hizo pinitos en el boxeo, llegando en 1920 a proclamarse campeón castellano de aficionados, en el peso medio.

Pero el objetivo de esta nota era sobre todo resaltar la labor de Hernández Coronado en la difusión del atletismo. Desde muy pronto comenzaron sus colaboraciones en la prensa. Ya en 1920 lo encontramos en Madrid-Sport, comentando el campeonato de España, bajo el curioso nombre de Odanoroc. En esta revista, y ya firmando con su nombre real, continuó publicando a lo largo de los años, hasta que desapareció en 1924. Pasó después a escribir en Heraldo Deportivo, y con posterioridad a la prensa diaria, por ejemplo al diario Luz, que se publicó entre 1932 y 1934.

Probablemente lo más importante de la labor publicística de Hernández Coronado fue su tantas veces citado libro, "Los 20 años del atletismo español a través de sus records y campeonatos", que editó en 1931. El contenido del libro responde a ese título, pues primero recoge prueba a prueba la evolución de los records de España. A continuación añade los historiales de los Campeonatos de España, anotando los campeones en cada edición, y también el historial de los campeonatos de cross. Termina con la relación de records regionales vigentes, y los nacionales de los países más destacados. Se trata de un libro muy importante, y muy curioso. Aporta muchísima información que ha servido de bastidor para los estudios posteriores, aunque en algunos casos da la impresión de escribir de memoria, lo que lleva a imprecisiones de marcas, o de fechas. Tiene en algunos puntos un llamativo estilo polémico, o reivindicativo, comprensible cuando el autor es muchas veces protagonista del relato. Sin ninguna duda, es un texto indispensable cuando se quieren poner en contexto los primeros años del atletismo español.

Ese carácter polémico se mostró también a menudo en sus escritos en la prensa. No es raro encontrar diatribas, por ejemplo, con otro extraordinario personaje del atletismo de antes de la guerra: José Iguarán, el gran estadístico tolosano, con el que el debate por una marca o un record se deslizaba a menudo al terreno político. O con el médico militar, y gran lanzador, Fernando García Doctor, con el que se reprochaban mutuamente el uso del título de doctor, que se da coloquialmente a los médicos, cuando ambos no eran sino licenciados en Medicina. Achaques estos también muy propios de la época, y que en nada empañan el papel que todos ellos representaron.

Como queda dicho, en la vida civil Hernández Coronado era médico. De especialidad, dermatólogo. Y hacía mención de ello, en relación con su actividad atlética. En una entrevista en que le preguntaban por sus métodos de preparación, y de alimentación, contestaba: "Ni como atleta, ni como médico, creo sea indispensable estar sujeto a un régimen especial de alimentación, no tengo fe en los regímenes. Vida sana, condiciones de resistencia, agilidad, cierta capacidad circulatoria; he aquí, resumidas, lo que podríamos llamar primeras materias electivas para los que se quieran dedicar a esta manisfestación deportiva."

Fue además Hernández Coronado profesor de "Juegos y Deportes", una innovación muy peculiar, en el Instituto Escuela. En esta condición, en 1932 fue elegido Vicepresidente de la Asociación de Profesores de Educación Física. Hernández-Coronado fue un profesor muy crítico, pedía "más amor a la regeneración de nuestra raza", y clamaba: "Oficialmente, en materia de educación física nos encontramos peor que en 1895. ¡Cerca de 40 años perdidos inútilmente! Dos generaciones que han dejado de recibir los beneficios culturales que debían haberse derivado de un plan racional de educación física", pero "en un día no lejano la educación física será implantada en España. Entonces los caprichos más o menos empíricos no podrán tener campo en donde desarrollarse; habremos dado un gran paso en favor de la regeneración física"; textos todos ellos tomados de las colaboraciones de los años 30 en el diario Luz.

Sin duda los tiempos han cambiado. A la labor de aquellos precursores se debe. Precursores como atletas, como organizadores, como propagandistas, como profesores. De todo eso tuvo, y mucho, Rafael Hernández Coronado. Falleció en Madrid, donde había nacido, el 4 de septiembre de 1985. Dejó tres hijas, de las que la más conocida en el ámbito deportivo fue María del Carmen, gran jugadora de tenis. Y dejó también sus obras. Entre ellas, ese librito de 1931 que sigue siendo una pieza de colección, de estudio, y de aprovechamiento.

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En diferentes imágenes de su época de atleta
En diferentes imágenes de su época de atleta

Rafael Hernández Coronado con edad más avanzada fue un reputado dermatólogo
Rafael Hernández Coronado con edad más avanzada fue un reputado dermatólogo







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