Real Federación Española de Atletismo
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 jueves, 09 de noviembre de 2017   NOTICIA WEB 357/2017
Entrevistamos al artífice del éxito del cuarteto español
Toni Puig: La sala de máquinas del 4 por 400

Por : Miguel Calvo - Fotos: José Antonio Miguelez y colección Toni Puig


Una de las grandes sensaciones de la temporada ya finalizada fue el fabuloso quinto puesto en el Mundial de Londres del 4x400m masculino con récord de España incluído. Charlamos con Toni Puig, artífice de la vuelta al primer plano mundial del relevo largo.

Repletos de verano, en un estadio abarrotado como metáfora del mejor atletismo del mundo, hará falta mucho tiempo para olvidar lo felices que fuimos un mes de agosto bajo el cielo londinense mientras que nuestro fantástico y jovencísimo equipo de relevos nos ponía de pie y emocionaba a todos.

Como un flash, como una fotografía que podemos guardar siempre con nosotros, detenemos el tiempo en uno de los instantes que mejor representa el sentimiento de equipo y las grandes vibraciones del momento: tras la primera posta, con Jamaica por detrás, Óscar Husillos cede el testigo a Lucas Búa y, más allá de la frontera de la entrega donde parece que el atleta no tiene más fuerza, el rostro tenso de Husillos cargado de pasión, su boca abierta y sus gritos de ánimo llevan en volandas al concentrado compañero que empieza su carrera. Un sentimiento de equipo con mayúsculas que se irá incluso aumentando con cada nuevo relevo.

Y así hacer historia fue mucho más fácil: primero, el relevo largo español acabó ganando una inolvidable semifinal; después, tras hacernos soñar a todos, el equipo acabó en un fantástico quinto puesto mundial y un nuevo récord de España (3:00.65) que hizo olvidar la vieja plusmarca de 2001.



E inevitablemente volvemos a viajar a los días de vino y rosas. Al histórico bronce europeo que consiguió el 4x400 español en Budapest 1998 con récord de España incluido (3:02.47). Al sexto puesto en el mundial de Edmonton 2001 con el récord nacional vigente hasta ahora (3:01.42). Al bronce en el europeo de pista cubierta de Viena 2002 con el récord nacional indoor todavía vigente (3:06.60). Al quinto puesto en el mundial de París 2003. Con tanta emoción que la nueva generación parece habernos confirmado rápidamente que incluso podemos soñar más alto.

Entre los viejos y los nuevos tiempos, lejos de los focos una figura permanece constante: el entrenador Toni Puig.

En 1998 Toni Puig era el entrenador personal de los tres acompañantes (Antonio Andrés, Juan Vicente Trull y el recordado Andreu Martínez) de David Canal en Budapest, la gran estrella de aquella generación. Y a partir de ese momento quedó vinculado a la RFEA.
"Fueron unos años muy importantes en los que rompimos con cierta monotonía que había hecho que el relevo no cuajara hasta ese momento y se dio un giro bastante importante a la mentalidad en el 400. Poco a poco, Pedro Pablo Fernández, el responsable en aquel momento, me fue ayudando y fui creando este vínculo tan grande que tengo con el relevo", nos comienza a contar el propio entrenador.

Puig continuó ligado con la Federación hasta 2007, casi coincidiendo con el adiós al alto nivel de David Melo, el último de aquellos grandes velocistas que fue sacando durante esos años. Desde entonces, como tantas otras historias, la vida de Toni regresó al silencio que mejor escenifica la verdadera vocación de nuestros entrenadores: continuando el camino que desde los 12 años le tiene ligado al atletismo, primero como atleta y después como entrenador, volvió a empezar vinculado a la creación de una nueva escuela de atletismo en Gandía donde, poco a poco, junto a otros compañeros volvieron a ir sacando atletas, siempre desde la base y con la velocidad y las vallas como sus banderas.

Con el cambio de dirección en la Federación Española, el teléfono de Puig volvió a sonar y el pasado mes de abril el actual responsable José Peiró le ofreció el 400 y el 4x400 que desde entonces dirige junto a Bernardo Domínguez como adjunto en categoría promesa y Esther Lahoz en categoría junior.

Desde aquí, hablar con Toni Puig es tener muy claro que la pasión por el relevo largo es absolutamente contagiosa, máxime en estos días en los que la especialidad brilla con tanta fuerza.
"A mí me puede este mundo de lo corto, que suele ser el patito feo en nuestro país: la velocidad, los relevos y las vallas (donde Puig destaca con los prometedores Luis Salort y Quique Llopis). Pero sobre todo me apasiona el cuatro por cuatro con el que me di a conocer en 1998, una prueba tan importante que, como siempre les digo a los atletas, somos los que cerramos los campeonatos importantes. Y eso es lo que he intentado: poner un poco de mi sello personal a este relevo", comienza a hablar el entrenador gandiense, con quien vamos desgranando el éxito de este equipo.

"A aquel relevo de Budapest se le consiguió sacar un jugo impresionante con aquella medalla de bronce que sigue siendo lo máximo que hemos logrado a nivel de relevos, con un margen de mejora de casi 3 segundos sobre las marcas individuales, lo cual demuestra la conjunción de ese equipo, pero yo creo que los mimbres de este equipo son mejores".

"Para empezar - continúa Toni Puig - tenemos cuatro cracks del más alto nivel y unos posibles sustitutos buenísimos, hasta el punto que la suma de las marcas personales de esta generación es mucho mejor que aquella, e incluso dos de ellos (Óscar Husillos y Samuel García) pueden batir el récord de España de Cayetano Cornet esta temporada. Desde aquí el trabajo previo ya se había hecho por mis compañeros que estaban durante la época anterior y lo único que se ha hecho es afianzar el nivel técnico e incluso mejorarlo. Y, sobre todo, conjuntarles y hacerles creer que el camino del relevo era un camino posible para ser finalistas en el campeonato del Mundo".

"Tal y como hablaremos en el Congreso Nacional de Entrenadores de Atletismo, sin el trabajo de los entrenadores personales de cada uno de ellos (Alex Codina, Jorge Marín, Luis Ángel Caballero y Juan Antonio Rosique) esto sería imposible y no se puede obviar nunca que las marcas de los atletas son gracias a ellos mismos y sus entrenadores. Que lleguen en forma y en el momento adecuado es solo gracias a ellos" afirma el responsable del relevo español.

"Y a partir de aquí, en la concentración del pasado mes de abril en Castellón realizamos el traspaso de poderes entre el viejo y el nuevo equipo, dentro de la voluntad continuista que hemos querido tener, y empezamos a madurar todo esto y a germinar el camino hacia Londres, hablándolo y trabajándolo con los propios atletas".

"Desde el primer momento - continua Puig - todos teníamos claro que Londres estaba en el punto de mira como una posibilidad muy grande para Berlín, para Qatar y para Tokio, que es el gran reto que tenemos delante. Todo comenzó en la Copa de Europa de Lille, donde hubo un trabajo psicológico clarísimo de convencimiento de que se podía llegar a Londres, lo cual ya se demostró allí haciendo la mejor marca europea del año y consiguiendo lo que después sería una plaza para acudir al mundial".

"De alguna manera, ya en Lille desde la dirección técnica de la federación nos transmitieron esa idea de pasión por competir en la que nosotros tanto creemos y que estamos seguros que al cuatro por cuatro le va como anillo al dedo. Y eso, si me preguntas que cuál es el secreto de este equipo, creo es lo que hemos hecho, tal y como hemos demostrado con la convivencia en Londres, con los días previos a competir, con el impresionante comportamiento ganando una semifinal en un mundial (más allá de si Jamaica o Botswana se equivocaron, porque esto es la alta competición) y con la inolvidable final en la que supimos dar el 100%, recuperando incluso a Samuel García tras un proceso importante de gastroenteritis. Ellos mismos se hipervaloraron y es lo que nosotros queríamos provocar", describe con pasión el propio entrenador, siempre con la palabra equipo en el corazón.

Profundizando un poco más en los aspectos más técnicos de este equipo, Toni Puig nos va desgranando algunos de los ingredientes del éxito de Londres.

"Normalmente el atletismo es bastante sencillo y somos nosotros los que lo complicamos, pero en este caso los cuatro componentes del relevo estaban claros en base a sus marcas, tanto antes como después de Lille. En la Copa de Europa nos salió bien, con unos aspectos técnicos a nivel interno que teníamos que mejorar, pero lo único que faltaba era tomar la decisión de cómo íbamos a sacar el equipo en base a lo que vimos en Castellón y lo que estábamos trabajando allí, que al final fue lo que sacamos en Lille y lo que mantuvimos en Londres", describe el entrenador del relevo español.

"De esta manera, hay mucho más órdenes posibles, pero podemos garantizar que el que elegimos no fue al azar y fue muy razonado, con todos los pros y los contras que tienes que poner en la balanza y las dudas que esto te causa, pero al fin y al cabo con la decisión que tienes que tomar creyendo que es lo mejor y que ahora, viendo los resultados, parece que fue acierto", continúa el propio Toni Puig antes de analizar uno a uno a cada uno de los miembros del equipo.



"Óscar Husillos es todo frialdad, todo concentración en la primera posta, y creo que cada día se fue afianzando más y más para esa salida - comienza a describir el técnico de Gandía -. Lucas Búa es un atleta súper inteligente para tomar decisiones en el momento clave del cuatro por cuatro que es la calle libre, e interpreta la diagonal del segundo cambio de una forma impresionante. Desparpajo es la palabra que mejor define a Darwin Echeverry y, a pesar de su juventud, sabe leer en cualquier situación todos los procesos de carrera, todas las posibles salidas o decisiones que hay que tomar y, como vimos todos, siempre las tomó bien y va a darnos muchas alegrías. Y Samuel García, sin desmerecer al resto, es el gran capitán, tanto dentro como fuera de la pista: sabe manejar al equipo, motivarlo, transmitir seriedad y encima dar siempre el 100% de lo que tiene, como hizo de forma impresionante en Londres recuperándose de un proceso de enfermedad muy considerable".

"Además, el equipo no podría entenderse sin la figura de Alberto Gavaldá - continúa Toni Puig -. Yo lo descubrí en Lille, se afianzó en Londres y sin duda puedo decir que nunca he tenido un reserva mejor en el relevo: asumió su papel al 100%, vino a ayudar en todo momento, tuvo una actitud súper positiva en Lille, aún más en Londres, y nos demostró a todos que es un gran atleta, pero sobre todo una grandísima persona".

"Junto a la propia motivación, nuestro trabajo ha recaído en las estrategias de entrenamiento colectivo que iban a seguirse y cómo unir los entrenamientos personales para un éxito colectivo, por lo que desde el principio hemos trabajado mucho los aspectos técnicos, ya que aunque la velocidad de trasmisión es muy inferior al 4x100 y la exigencia técnica quizás es menor, no deja de ser un factor muy importante. En Londres vimos como España siempre salía beneficiada en esas transiciones, con líos entre los componentes de los otros equipos mientras que nuestro relevo, siendo algo todavía muy mejorable, conseguía mejorar alguna posición o distanciarse algunos metros de los equipos que nos precedían. Es algo que hemos aprovechado del trabajo de los antiguos técnicos del sector, que hemos trabajado mucho y sobre lo que queremos seguir trabajando", termina de analizar el responsable del relevo, ya inmerso en la preparación de la concentración que se llevará a cabo en el Luis Puig de Valencia entre los días 26 y 30 de diciembre con la mirada puesta en el mundial indoor de Birmingham donde España ya tiene plaza de finalista y, sobre todo, en vistas al próximo europeo de Berlín al aire libre.

"Estoy convencido de que si llegamos a Berlín en forma la barrera de los tres minutos está a nuestro alcance. Hasta entonces tenemos que seguir creciendo en aspiraciones, mejorando nuestro nivel técnico y continuar ilusionados con los márgenes de mejora que tienen todos ellos dada su juventud, quizás con menor medida en las grandes marcas que ya tienen Óscar y Samu, con el récord de España a su alcance, y en gran medida en Lucas Búa y, sobre todo, Darwin, con tanto recorrido por delante", finaliza Toni Puig cargado de ilusión e incapaz de no sonreír ante el gran momento de la especialidad, donde el fondo de armario es tan amplio y tan joven que esperan incluso nombres como el propio Gavaldá, el vallista Sergio Fernández, Mark Ujakpor o atletas que vienen empujando fuerte desde categorías inferiores como Aleix Porras.

"Aspiramos a bajar de tres minutos y sabemos que, bajando de ahí, el equipo puede estar en unos Juegos Olímpicos al más alto nivel y haciéndonos vibrar, que es el objetivo que se nos ha propuesto y que tiene este relevo en la etapa que va hasta 2020".

Todavía con los sueños en los bolsillos, regresamos a otra de las imágenes de la intrahistoria que ocurrió Londres. En ella, el propio Toni Puig y Alberto Gavaldá bromean con muecas de enfado mientras esperan al resto del equipo en la puerta del control antidopaje después de la final del mundial.
"Es una foto graciosa, pero tiene su doble sentido - nos cuenta el velocista Óscar Husillos -. Creo que es muy simbólica del gran equipo que hemos formado y como, hasta Gavaldá que era el reserva, se portó de manera ejemplar en todo momento y siempre estuvimos todos juntos".

Seguramente, el mejor ejemplo del espíritu del equipo que trabaja en la sala de máquinas de la especialidad de moda del atletismo español y que tan bien representa la pasión por este deporte en la que tanto creemos, ya sea en una pequeña concentración entre amigos, en Londres o en Tokio.





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Toni Puig, hombre clave en el éxito del 4x400m español masculino
Toni Puig, hombre clave en el éxito del 4x400m español masculino

Fotoseriación de los cuatro relevistas españoles en la final del Mundial de Londres: Husillos, Búa, Echeverry y García
Fotoseriación de los cuatro relevistas españoles en la final del Mundial de Londres: Husillos, Búa, Echeverry y García






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