NOTAS:
(1) Megede lo recoge (pag.51) diciendo que aparece en “Atletismo olímpico español 1920-1992” pero que no figura en el “official summary”
(2) 10000 m. La clasificación oficial de esta prueba fue un mero listado de participantes, que además era profundamente erróneo. El único participante español fue Jesús Diéguez, al que se atribuyó en España una marca de 32:23.4 que llegó a ser homologada como record de España. Esta marca no procedía del cronometraje oficial, sino que fue tomada a pie de pista con carácter oficioso por Iguarán. Por esta razón dicha homologación fue posteriormente anulada. En los documentos del archivo Iguarán localizó José María García las anotaciones correspondientes, con tiempos de paso incluidos, que culminaban en una marca de 32:23.8 (esto es, 32:23. 4/5, y ésta sería la causa de la difusión de los 32:23.4) para los 10000 metros. En los ochenta años transcurridos ha sido intensa la labor de los historiadores para poner en claro el resultado de esta prueba. El libro de Megede dedica dos columnas enteras al embrollo (páginas 54 y 55). En ellas figura una clasificación con doce atletas con tiempos y cuatro más, hasta el 16º, sin tiempo, entre los que no figura Diéguez. En esa clasificación aparecen 10º Motmillers (LAT) 32:44.0, 11º Lauvaux (FRA) 32:48.0, 12º Heuet (FRA) 32:52.0, 13º Thuresson (SWE), 14º Clibbon (GBR), 15º Gray (USA). Sin embargo en la página 707, con las últimas correcciones, aporta dos clasificaciones alternativas a partir del 11º puesto: en ellas queda 11º un español, Diéguez en una y Miquel en la otra; pero es bien sabido que éste no participó, por lo que se debe interpretar que se trata en todo caso de Diéguez; 12º Thuresson, 13º Clibbon, 14º Lauvaux, 15º Gray. Hasta este 15º puesto, el último que allí aparecía, coincide esta versión con la publicada en La Vanguardia el día 10 de julio de 1924, en crónica de Narciso Masferrer que fue testigo presencial. Estas propuestas alternativas provenían del historiador alemán Hubert Hamacher que ha publicado en el Boletín de la DGLD 29 (2000), páginas 169-188, un colosal artículo monográfico sobre esta carrera. Incluye muchas fotografías y un análisis kilómetro a kilómetro de la prueba, y la conclusión parece clara: Diéguez fue 11º, con un tiempo aproximado de 32:45.0, siendo 32:44.0 el tiempo del 10º Motmillers, 32:48.0 el del 14º Lauvaux, y 32:52.0 el del 18º Heuet, todos ellos por supuesto no oficiales. Ignoramos cuál pudiera ser la causa del error de cronometraje de Iguarán. La participación de Miguel Peña y no digamos de Félix Mendizabal (velocista) que han figurado en algunas fuentes deben descartarse.
Asimismo hay que señalar que Pedro Escamilla en 1972 en “Atletismo Español” atribuye a Diéguez un tiempo de 32:34.0 (que parece un claro error mecanográfico).
(3) Megede (pag.55) cita como nombre Miguel Peña. En “Atletismo Español” nº 276 Abril 1978 pags 43-44 se publica la biografía de Miguel Palau (autor Gerardo García). Aparte de su indiscutible actuación en 5000m, García informa que Palau formó parte del quinteto (junto a Andía, Velasco, Miquel -aunque pone Miguel por error- y Diéguez). En 1972 Escamilla en “Atletismo Español” escribió que el equipo lo formaban Dieguez, Palau, Velasco y Peña.
(4) En el relevo 4x100m, según otras fuentes actuó Enrique, Becerril, Antón-Miralles en vez de Larrabeiti. Megede en su libro, pag. 59 recoge en este orden a: Junqueras, Larrabeiti, Mendizábal y Ordóñez. Al participar Larrabeiti en 100 y 200, parece lógico suponer que actuó también en el relevo (Becerril -que no actuó individualmente- podría ser suplente, y su hipotética actuación tendría que deberse a posible lesión del titular Larrabeiti) ya que el relevo fue posterior.
Un dato más a favor de la presencia en el relevo de Larrabeiti es el artículo-biografía de Alfonso Tutor Larrea en “Atletismo Español”, nº 277, Mayo 1978, pags 45-46 (aunque no cita su participación en 200). Escamilla en 1972 en “Atletismo Español” también incluye a Larrabeiti como componente del relevo.
(5) El 12 de julio a las 14,30 horas se dio la salida a la prueba de cross. En esos momentos la temperatura ambiente superaba los 45 grados, hasta el punto que sólo se presentaron 38 de los 55 inscritos, el resto decidió no participar por el enorme calor. Los abandonos fueron el común denominador y, según las crónicas de la época, el espectáculo rayó en lo demencial. Tanto es así, que la carrera ha pasado a la historia como "El infierno de Colombes". Desde entonces, el cross, una especialidad típicamente invernal, desapareció de la escena olímpica. José Andía, uno de nuestros representantes, realizó una fantástica carrera. Entró en el Estadio de Colombes en quinta posición, pero una vez allí, a falta de 300 metros, cayó al suelo agotado por el calor. La prueba la ganó el legendario y extraordinario finlandés Paavo Nurmi.