|
El Estadio Olímpico de Helsinki es una de las instalaciones más emblemáticas de cuantas existen en el mundo del atletismo. Construido en 1938, albergó los Juegos Olímpicos de 1952 donde nombres tan ilustres como Emil Zatopek, Harrison Dillard, Bob Richards, Adhemar Ferreira da Silva o Bob Matthias vivieron días de gloria en este flamante escenario. En 1971 se celebraron los X Campeonatos de Europa donde dejaron huella imborrable Valerie Borzov, Janis Lusis y Renate Stecher, entre otros; ya en 1983 fue sede de la edición inaugural de los Campeonatos del Mundo, la primera gran competición que reunía a todas las figuras desde los Juegos Olímpicos de 1972 en Munich, ya que ni en Montreal 1976 ni en Moscú 1980 estuvieron todos por diversos motivos políticos. En aquella primera edición sobresalió un jovencito Carl Lewis, que comenzó a escribir su propia leyenda comenzando así su larga racha de triunfos; también Steve Cram, Greg Foster, Edwin Moses, el entonces jovencísimo y semidesconocido Sergey Bubka, Daley Thompson o entre las mujeres, Marita Koch, Jarmila Kratochvílová, Grete Waitz, Heike Daute (Drechsler) y la estrella local, la jabalinista Vista panorámica del Estadio Olímpico de Helsinki
Tina Lillak, fueron algunos otros ilustres campeones del mundo.
Pasarían 11 años para volver a ver el mejor atletismo, en este caso en 1994 con la celebración del campeonato de Europa. El gran recuerdo de ver a nuestros tres maratonianos (Martín Fiz, Diego García y Alberto Juzdado) fundidos en un abrazo a su llegada a meta y logrando un triplete histórico, ha escrito una de las más bellas de la historia de nuestro atletismo, que perdurará siempre en nuestras retinas. España alcanzó allí la cumbre hasta ese momento con un total de nueve medallas, la cota más alta jamás lograda en una competición de este calibre. Entonces sobresalieron las figuras de Linford Christie (tercer oro consecutivo en 100m), el doblete español en 1.500m de Fermín Cacho (entonces actual campeón olímpico) oro e Isaac Viciosa plata, Abel Antón en sus últimos coletazos en pista logrando el oro en 10.000m y el bronce en 5.000m, la rusa Irina Privalova, reina del campeonato con oro en 100 y 200m o Sally Gunnell logrando su triple histórico particular (título olímpico, mundial y europeo) en 400m vallas.
Un total de 38 récords mundiales (21 en hombres y 17 en mujeres) se han logrado en la larga vida este vetusto estadio finlandés. Precisamente un atleta de la tierra fue el encargado de abrir tan ilustre lista, Taisto Mäki, gran fondista de la década de los 30 logró con 13:42.4 en las 3 millas su primer récord en 1939; sería el primero de los cinco que logró en diferentes pruebas ¡ en tres meses y en el mismo tartán !. Así hasta llegar al último logrado por el cuarteto de Estados Unidos en la final mundialista de 1983 (37.86) que entonces formaron King, Gault, Smith y Lewis, éste último en el inicio de su dilatada y exitosa carrera deportiva. Ese mismo día, la checa Jarmila Kratochvílová dejaba el de 400m en 47.99 convirtiéndose en la reina del Mundial.
El Estadio, diseñado por los arquitectos Yrjö Lindegen y Toivo Jäntti, siempre ha sido referencia en cuanto a diseño y funcionalidad en el mundo atlético, sufriendo diversas remodelaciones a lo largo de su historia, la más importante se produjo en el periodo 1990-94, que pasó de las 70.000 asientos de que dispuso para los Juegos Olímpicos de 1952 hasta los 40.000 en la actualidad, todos ellos sentados y con todo tipo de acondicionamientos dentro de las exigencias actuales del atletismo.
En la curva de llegada a meta del Estadio Olímpico, se situa la torre llamada de maratón, que se alza imponentemente sobre el estadio finés, mide exactamente 71,72 metros, la distancia que necesitó Martti Jarvinen para proclamarse campeón olímpico en Los Angeles 1932. El nombre de maratón le viene porque en los tiempos en los que no había aún televisión, desde allí se observaba la prueba más larga del atletismo.
Uno de los momentos más emotivos que se puede presenciar con verdadera pasión en este Estadio Olímpico es sin duda, el lanzamiento de jabalina. Finlandia siempre ha sido cuna de grandes lanzadores, considerada por muchos como la mejor escuela. Matti Jarvinen fue el gran precursor de esta especialidad, sus triunfos olímpicos y europes y sus 11 récords del mundo en la década de los años 30 auparon a Finlandia a ser considerado como el país de la jabalina. Después llegaron otros grandes campeones, por citar algunos como Jorma Kinnunen, Seppo Räty, Kimmo Kinnunen o Aki Parviäinen y entre las mujeres la gran Tiina Lillak o su última gran campeona Helli Rantanen, entre otras.
El último gran descubrimiento de la excelente y amplia cantera finesa, se ha producido este mismo año 2005, en la figura de un joven jabalinista de apenas 22 años llamado Tero Pitkämäki, que lanzó a finales de junio en Kuortane, 91.53 metros, lider mundial del año.
El emblema del Estadio, la Torre de Maratón
|