Rumbo a Punta Umbría 2011 - Historia de España en los Campeonatos del Mundo de Campo a Través
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Ignacio Mansilla Miguel Villaseñor
Historia del campo a través en España
DE LOS ORÍGENES A LA CONSOLIDACIÓN (1916-1954)

Carrera Pedestre, cuadro de Juan José Gárate en 1918     Podría decirse que las dos especialidades atléticas que hoy conocemos como carreras campo a través y ruta tienen su origen común en lo que se ha venido en llamar pedestrismo. Hay antecedentes remotos que hablan de la carrera a pie en España desde la lejana Edad Media, ya sea como práctica para el ejercicio de un oficio (los famosos carteros reales que llevaban las cartas corriendo principalmente en Aragón, Valencia y Cataluña) o bien como una actividad más dentro del programa de festejos de algunos pueblos. A lo largo del siglo XIX la actividad se intensifica con retos entre corredores en regiones como Valencia, Aragón, País Vasco o Navarra aunque es a principios del siglo XX cuando el pedestrismo comienza a ser considerado un deporte y practicado con regularidad.

    Toda esta primitiva actividad se recoge en el libro de Alberto Maluquer "Carreras a pie", publicado en 1924, donde comienza a hablarse abiertamente de "cross country" o "carreras campo a traviesa" en Cataluña en torno a 1910. A lo largo de los meses de enero y febrero de ese año se celebran varias pruebas de estas características, algunas incluso con la participación de atletas franceses. Mientras, en Madrid la primera carrera de la que se tiene constancia se había celebrado en 1905 por iniciativa de Manuel Rodríguez Arzuaga, vinculado al club Atlético de Madrid, entidad que había sido fundada dos años antes.

Nacimiento del Campeonato de España de campo a través
Pedro Prat, primer campeón de España de campo a través     Precisamente de esta creciente rivalidad atlética entre Madrid y Cataluña nacería el Campeonato de España de campo a través. Las dos principales figuras de la especialidad eran el madrileño Emilio González y el catalán Pere Prat, que dominaban en su ámbito todas las pruebas que se disputaban en aquellos años. A finales de 1915 el semanario "España Sportiva" lanza la idea de crear un gran Campeonato nacional que enfrente a estos dos grandes atletas de la época. El 25 de noviembre de ese año se publica en sus páginas el Reglamento de la competición, denominada "Gran Premio Nacional, Campeonato de España, Copa Rodríguez Arzuaga", fijada para el día 6 de febrero de 1916 en Madrid. Dejando a un lado los precedentes citados, ésta podríamos considerar que es la fecha donde arranca oficialmente la historia del campo a través en España.

    La iniciativa resultó todo un éxito con la participación de 56 atletas, principalmente de Madrid y Cataluña, aunque también de Guipúzcoa, Valladolid y una pequeña selección de atletas portugueses. La salida se dio en la plaza de Colón y el recorrido era de 12 kilómetros antes de llegar a la meta en el mismo sitio, dominando con absoluta claridad Pere Prat, que precedió a José Erra, mientras que González tenía que conformarse con la tercera plaza. Hay testimonios gráficos de la época que muestran a un enorme gentío aplaudiendo la llegada de los atletas.

Juan Muqguerza, uno de los mejores atletas guipuzcoanos de principios del siglo XX     Como resultado de este primer Campeonato de España de la especialidad las carreras campo a través comienzan a extenderse por otras zonas de España. Poco a poco van surgiendo los diversos Campeonatos regionales. El de Cataluña ya se había celebrado con anterioridad a la prueba nacional y también en ese año 1916 tienen lugar el primer campeonato gallego y vasco. En 1917 se disputaría la primera edición del Campeonato de Castilla y en 1919 es el turno de Cantabria. La práctica del "cross" es ya una realidad y el Campeonato de España se sigue celebrando año a año sin interrupción recorriendo diversas ciudades de la geografía española. La participación sigue subiendo y supera los 100 corredores clasificados (en concreto 166) en la edición de 1919 disputada en San Sebastián.

    Algunas de las principales figuras del campo a través español en aquellos años son, además de Pere Prat, campeón inaugural y que repitió en la edición de 1917 también en Madrid, el castellano Julio Domínguez, vencedor en 1919 y 1920, el guipuzcoano José Andía, que se impuso en 1921 y 1924, o Amador Palma, que se impondría en tres ediciones (1923, 1925 y 1927).

El campo a través español se internacionaliza
    A finales de los años 20 el campo a través español había adquirido un nivel más que suficiente para dar el salto a las competiciones internacionales. La prueba de referencia en aquellos años era el Cross de las Naciones, precedente del actual Campeonato del Mundo de la especialidad, que se disputó por primera vez en 1903 en la localidad escocesa de Hamilton. En los primeros años la competición había estado reservada sólo a los cuatro países británicos (Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda) abriéndose posteriormente a otros países como Francia o Bélgica. Entrar en ese selecto club era un reto que se antojaba por tanto difícil.

Los atletas españoles participantes en el Cross de las Naciones de 1929     Antes de que se produjera el debut oficial de España en el Cross de las Naciones de 1929, los atletas españoles ya habían tenido ocasión de foguearse internacionalmente en dos ediciones de los Juegos Olímpicos, que en los años 20 incluían esta especialidad en su programa de competición. En Amberes'20 era el campeón de España de aquel año Julio Domínguez el que tomaba parte, finalizando la prueba en el puesto 25 y cuatro años más tarde en París, en una de las carreras de campo a través más duras que se recuerdan (que ha pasado a la historia con el sobrenombre de "El Infierno de Colombes") participa un equipo de seis atletas españoles. Especialmente reseñable es la actuación de José Andía, que realiza una carrera de menos a más pasando constantemente rivales y llegando a las inmediaciones del Estadio de Colombes en una magnífica quinta posición. Sin embargo, a apenas 300 metros de meta el bravo atleta español cae al suelo víctima del agotamiento y no puede finalizar la carrera. Cuentan las crónicas que llegó a levantarse alentado por los espectadores que se habían dado cita en el Estadio pero con las fuerzas totalmente gastadas se agarra a un palo de uno de los carteles indicadores con la mirada fija en una meta que nunca llegaría a alcanzar. Sí que consiguen su objetivo Fabián Velasco y Miguel Peña, que llegaron en los puestos 13º y 14º. La prueba, que fue dominada por el gran Paavo Nurmi, resultó de tal dureza que el Comité Olímpico Internacional decidió a partir de aquí suprimir el campo a través del programa olímpico.

    Dejando a un lado estos dos precedentes, 1928 es el año que marca el debut internacional de España en campo a través. Un equipo viaja a Francia para tomar parte en el Campeonato del país vecino con grandes resultados, lo que significará un paso de gigante de cara a la participación en el Cross de las Naciones del siguiente año. Efectivamente España recibe una invitación para unirse al selecto grupo de países que disputan la competición internacional, que en ese 1929 debía celebrarse el 23 de marzo en el Hipódromo de París Vincennes. Sin embargo, en aquella época el dinero representaba el obstáculo principal para emprender el viaje hasta Francia y al directivo Luis Meléndez, que había sido destacado atleta y también periodista de "El Mundo Deportivo" se le ocurrió la idea de organizar una suscripción popular a través de este diario, a la que luego se sumaron otras publicaciones como "Excelsior" de Bilbao y "El Heraldo de Madrid". La cuestación se realizaba principalmente en el descanso de los partidos de fútbol y se llegó a recaudar la cantidad de 6.000 pesetas, que permitían sufragar parte de los costes del desplazamiento. Esta primera selección española en la máxima competición internacional estuvo formada por los vizcaínos Jesús Oyarbide, Arturo Peña, Claudio Egaña, Germán Campo y José Andrés, el castellano José Reliegos, el catalán Miguel Moreno, el guipuzcoano Miguel Cialceta y el andaluz Antonio Pachón.

    La actuación en París no desentonó entre los grandes de la especialidad y el equipo español consiguió una magnífica tercera plaza por detrás de Francia e Inglaterra. Hay que destacar en el plano individual a Oyarbide, que se mantiene toda la carrera entre los primeros clasificados y consigue llegar a la meta en una gran quinta posición. El equipo español repetiría al año siguiente en la localidad británica de Leamington, si bien no consiguió entrar en la clasificación al no finalizar la prueba el suficiente número de atletas que puntuaban, y luego habría que esperar a 1935 en París Auteil para ver la siguiente actuación de los nuestros, que en esta ocasión acaban en la sexta plaza.

Tras la Guerra Civil se reanuda la actividad
Miranda, Rojo y Baldomá, grandes protagonistas del campeonato de españa de 1947 disputado en Madrid     La contienda armada vivida en España entre los años 1936-1939 supuso tres años de interrupción de la actividad atlética. Previamente al estallido de la Guerra se había disputado un vibrante campeonato de España en Madrid en terrenos de la Casa de Campo con victoria del veterano castellano Juan Ramos, que ya había sido campeón en 1930. En 1940 se reanuda poco a poco la actividad, primero con la celebración del Campeonato de España en Oviedo, si bien para volver al Cross de las Naciones tendríamos que esperar otros nueve años más. En efecto, en 1949 en Dublín España vuelve a estar entre las grandes potencias del cross internacional, ocupando la cuarta plaza, siendo el mejor en el plano individual Constantino Miranda, que cruzaba la línea de meta en novena posición.

    A partir de ahí España ya no iba a faltar ningún año a esta cita internacional, no bajando nunca de la quinta plaza. Individualmente podemos destacar la figura del catalán Buenaventura Baldomá, que hasta en tres ocasiones consigue meterse entre los diez mejores de la clasificación individual. En 1950 en Bruselas llega a meta en sexta posición y aún sigue mejorando dos años más tarde en la localidad británica de Glasgow, donde es quinto a sólo 21 segundos del bronce. Por último, al año siguiente en París-Vincennes finaliza en octava posición. En 1954 en Birmingham el relevo de Baldomá lo toma el albaceteño Antonio Amorós, que es el mejor de los nuestros al acabar en el puesto 11º.

    Pero mientras esto ocurre en la ciudad británica todos conocen ya la gran noticia: en 1955 San Sebastián iba a acoger una nueva edición del Cross de las Naciones. Esto supondría un nuevo aliciente para nuestros atletas, que prepararían con mimo este Campeonato, quizás el primero importante que se disputaba en suelo español (ese mismo año también se celebrarían en verano los Juegos del Mediterráneo en Barcelona). Lo que representó este Campeonato y lo que vino después lo veremos en el próximo capítulo de nuestra historia.

Ignacio Mansilla



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