Real Federación Española de Atletismo
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Así lo vivió ... AURORA PÉREZ: Amor a primera vista

Aurora Pérez compitiendo en un Memorial Cagigal Pista cubierta o Cross, Cross o pista cubierta, el dilema planteado para muchos mediofondistas a principio de temporada no albergaba para mí ninguna duda; la margarita, en mi caso, no llegaba a deshojarse pues siempre se inclinaba del lado cubierto y con una meta indiscutible año tras año: acudir al Campeonato de España.

Para mí competir en pista cubierta siempre ha sido un placer, pues no recuerdo un momento en que no disfrutara enormemente. La planificación de la temporada invernal para el gran objetivo, los entrenos con la vista puesta en la pequeña y acogedora pista, la aproximación hacia el óptimo estado de forma, que conseguía recorriendo la geografía española de norte a sur (desde Oviedo y San Sebastián hasta Sevilla) en busca de acumular buenas sensaciones para ir en las mejores condiciones a la ciudad elegida como sede cada nueva temporada, todo ello lo afrontaba cada año con una ilusión inusitada. Era el colofón y cierre del atletismo de invierno.

Llegué a participar en trece campeonatos de España, ocho de ellos consecutivos, consiguiendo siete medallas, siendo una de ellas de oro. Creo que he sido la atleta más veterana que ha participado en esta competición, fue en 2008 en Valencia, cuando se inauguró la nueva y flamante pista de la cuidad del Turia. Allí, con 50 años ya, batí el récord del mundo de 3.000m de mi categoría, lo que supuso un broche de oro para cerrar definitivamente mi vida de "atleta absoluta a cubierto"

Pero en mi periplo bajo techo no podría desechar de mis recuerdos tantas tardes y tardes, no solo como atleta sino como espectadora entusiasta, en el emblemático Palacio de los Deportes madrileño. Los fines de semana y algún día entre semana, en que a uno no le tocaba saltar a la arena a batirse el cobre, era un lujo sentarse en las gradas del céntrico Palacio de Deportes y, pertrechados con una bolsa de patatas fritas, animar a los compañeros de entreno y a los nuevos amigos que ibas haciendo y con los que compartías tu afición.

Es cierto que el atletismo es un deporte de esfuerzo y sufrimiento individual como pocos, que no siempre salen las carreras como uno quiere, que se cometen errores difícilmente subsanables, que en el tirón final alguien se cuela por la calle de dentro, que nos obcecamos en fiar el buen resultado a la última vuelta y esta es tan exigua que se acaba en un suspiro sin haber sabido jugar bien nuestras bazas, todo eso lo he vivido, por supuesto, pero al final queda el recuerdo de un sufrimiento pequeño como pequeña es la pista y pequeña es cada vuelta.

He cometido todos los errores posibles que se pueden cometer en ese escenario y ahora que tanto he vivido, tanto he disfrutado y, sobre todo, tanto he aprendido, no entra, de momento, en mis cálculos cerrar mi vida de atleta bajo techo como veterana, porque sigo pensando en seguir cometiendo errores, aprendiendo de ellos y disfrutando de las pequeñas pista cubiertas.




   





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